
Para rematar la semana y con ella mi periodo de desintoxicación artística, os quería dejar Wheatfield – A Confrontation, una impresionante intervención urbana de Agnes Denes, artista que desde los años 60 lleva realizando una comprometida obra de carácter conceptual, en la que trata de explorar la relación entre naturaleza y cultura y que seguro ha tenido influencia en el trabajo de artistas, que actualmente realizan intervenciones en este sentido.

Esta pionera del arte medioambiental, afrontó de manera, muchas veces monumental, temáticas ecológicas, culturales y sociales y un claro ejemplo de su manera de pensar lo tenemos en Wheatfield – A Confrontation realizada en 1982 y que convirtió un solar del Battery Park de New York, en un campo de trigo.

Eligió un terreno de 2 hectáreas, próximo al World Trade Center, frente a la Estatua de la Libertad, que en ese momento estaba sirviendo de vertedero y negoció el uso temporal de este solar de gran valor urbanístico, para convertirlos en un campo de trigo.

Con ayuda de voluntarios, el sitio fue limpiado, plantado, cosechado y luego recolectado, de esta simple manera, la invasión de la naturaleza actuó como una anomalía en el contexto de una masificada ciudad, poniendo en evidencia la disparidad económica entre el uso real de la tierra y un valor de mercado, inflado por la especulación.

Después de meses de preparativos el campo de trigo fue plantado, para ello hubo que traer doscientos camiones de tierra y se hicieron a mano 285 surcos donde se plantó la semilla. Durante 4 meses se cuidó la plantación, se limpio de malas hierbas, se fertilizó, se fumigó y se instaló un sistema de riego automático. Pasados 4 meses se obtuvieron 1000 libras de saludable y dorado trigo.

El grano cosechado viajó a veintiocho ciudades de todo el mundo en una exposición llamada «The International Art Show for the End of World Hunger«, organizada por el Museo de Arte de Minnesota (1987-90) y las semillas fueron cedidas a personas que las plantaron en muchas partes del mundo.
Así fue como, sembrar y cosechar un campo de trigo, en una tierra de 4,5 mil millones de dólares de aquella época, se convirtió en una poderosa metáfora y una hermosa manera de hablar de la alimentación, la energía, el comercio, la economía, la mala gestión, el despilfarro, el hambre en el mundo y las preocupaciones ecológicas.

Además, inolvidables momentos debió brindar la artistas a aquellos que fueron testigos de los cambios en el solar, del crecimiento y evolución durante, su ciclo de vida, de unas plantas no autóctonas de una mega urbe como Manhattan.

Para mí, la imagen de la Estatua de la Libertad rodeada de doradas espigas, tiene un mensaje visual difícilmente superable…
Recomiendo echar un vistazo al resto de sus intervenciones, mucho hay que aprender de ellas.






























































































