mayo 19th, 2008

Vegetación luminosa


Delicada instalación en espacio público la que ha diseñado el Studio Roosegaarde para la bienal Rotterdam 2007 City of Architecture.


Han ideado una especie de vegetación de luz, que han sembrado a ambos lados de los 40 metros de pasillo del Maastunnel, un túnel peatonal del centro de Róterdam.


El proyecto se llama Dune 4.1 y su autor es Daan Roosegaarde que ha diseñado un sistema de gruesos alambres, insertados en una base, a cuyos extremos superiores se han unido cientos y cientos de cilindro de fibra óptica.


Además de ser un trabajo muy estético y delicado, reacciona al estímulo de los visitantes iluminándose más o menos, según la cercanía y el ruido que producen. Todo gracias a sofisticada tecnología que incluye micrófonos, sensores, software y otros medios de comunicación.


Dune 4.1 y su precursor Dune 4.0, ejemplifica muy bien las nuevas formas que tiene la arquitectura de interactuar con los usuarios, en los espacios urbanos. En muchos casos son las fachadas las que se intervienen, consiguiendo resultados espectaculares, yo prefiero esta aplicación, mucho más delicada y humana.


Si tenéis tiempo, mirad la web de este estudio, sus trabajos, que amalgaman formas artísticas con tecnología puntera, no tienen desperdicio. Lo he visto en Archiact.




mayo 19th, 2008

Interactuando con el arte urbano


El artista sudafricano Robin Rhode tiene un interesante trabajo que combina, el más puro estilo urbano, con la fotografía.


Sí, porque su particular trabajo, consiste en dibujar con tiza en la calle y después interactuar personalmente con la obra, en una especie de performance, documentada en fotografías, que en algunos casos exhibe en galerías.


Por ejemplo, si dibuja la silueta de una bicicleta, se fotografía como si se estuviera montando en ella. Si plasma una cancha de baloncesto, juega en ella fotograma a fotograma. Así en todos los casos.


Su obra está muy relacionada con temas tan urbanos como el hip hop, el breakdance, o los deportes. También, según parece, hay en su obra gran carga de crítica social, a simple vista, yo no la he apreciado mucho.


Yo no soy partidaria de informarme demasiado del significado de las obras de arte que veo en la calle, porque digo yo que por eso las han puesto ahí, para que se entiendan por sí mismas, pero si alguien está interesado en saber más cosas sobre el trasfondo más profundo de la obra de Robin, en Rebel:art nos dan todo lujo de explicaciones para su buen entender.


Yo me quedo con las imágenes, que son las que os dejo por aquí y que me hablan de un trabajo ocurrente y con grandes dosis de humor, pero que necesita de un apoyo fotográfico para revelar su verdadero valor artístico.


Lo he visto en Rebel:art de donde he cogido prestadas algunas fotos, la mayoría son de la galería Perry Rubenstein. Os recomiendo echar un vistazo al vídeo.





mayo 17th, 2008

Arte espontáneo para homenajear a los muertos


Encontré hace tiempo en Neatorama una entrada que hablaba de Sarajevo Rose una iniciativa surgida de ciudadanos, que espontáneamente quisieron hacer visible el sufrimiento de su ciudad. A mí me parece una de las intervenciónes del espacio urbano, más conmovedora que se pueden encontrar.


No me quiero extender mucho porque en internet hay información de sobra sobre el tema, sólo explicar que estas rosas rojas, que por desgracia florecen demasiado frecuentes en el pavimento de la cuidad, fueron creadas por los propios ciudadanos, rellenando con cera roja los impactos de mortero que destrozaron el pavimento y se llevaron por delante la vida de inocentes, en la guerra de Bosnia.


Como no, las fotos son de Flickr.


Esto me ha recordado otro ejemplo de arte espontáneo, esta vez surgido a partir de un desastre natural como fue el Huracán Katrina.


Los servicios de rescate, marcaban con spray, una X en las casas que habían visitado, añadían la fecha, el número de la unidad que la había visitado, los muertos y algunas notas relevantes para el futuro.


Ahora, los vecinos están empezando a plasmar estos símbolos en metal y ubicarlos en el sitio en el que se encuentran las marcas originales, con la intención de no se borren nunca y sirvan como homenaje en forma de jeroglífico a los muertos en la tragedia.


Me he enterado por Life without buildings.


Ya se que no es un tema de sábado noche pero… me he acordado viendo en el telediario los muertos de China y Myanmar y no me ha quedado más remedio que escribir sobre estos pequeños memoriales.

mayo 14th, 2008

Imaginando… que la publicidad no existe…


Me imagino la vida sin publicidad… qué maravilla… aunque con esto tendría que cambiar de trabajo… aún así merecería la pena


Imagino que las cosas se compraran porque nos gustan sus colores y formas o porque en el embalaje aparece una puesta de sol que nos motiva, también porque en las especificaciones e instrucciones, que sería obligatorio que estuvieran a la vista, utilizan palabras poéticas que nos enternecieran, ¿no estaría bien?.


Seguramente seguiríamos comprando las mismas estupideces que ahora, pero por lo menos lo haríamos por decisión propia no por el logotipo y nombre que viene asociado al producto.


Bueno, estoy exagerando «algo» pues quiero presentar a un artista cuyo trabajo consiste en ser borrador de publicidad. Su nombre es Derek Stroup, es americano y lo que hace es mostrarnos gráficamente cómo sería la vida, limpia de esas imágenes, logotipos y mensajes que invitan de manera casi pornográfica al consumo indiscriminado.


Para su serie Candy, ha ideado un packaging sin logotipos ni textos, pero con vivos colores, que actúan como único reclamo publicitario.


Es complicado, en algunos casos, saber lo que contiene los embalajes del artista, pero en realidad es lo mismo que pasa con los productos que compramos, abducidos por vistosos anuncio en los cuales, ingredientes, sabor o aporte calorífico, realmente dejan de tener importancia.


En la serie, Stations and signs manipuló las gasolineras y sus alrededores para hacer desaparecer toda referencia a marcas comerciales y símbolos de consumo. Estoy casi segura que para conseguir estas fotos intervino la realidad o muy bueno es con el photoshop.


¿Cómo queda un billete al que se ha eliminado todas las imágenes y cifras? pues también nos lo muestra en Money. El papel moneda sigue conservando las huellas de su uso, pero no su valor. Muy simbólico ¿no?. Mi favorito, sin duda alguna.


Tiene otros trabajos más pictóricos, que también tienen su gracia. Por ejemplo Graffiti Abatement en que trata de plasmar el resultado del trabajo callejero de graffiteros y la intervención de los servicios de limpieza que cubren las obras con una ilimitada gama de colores, que no se acercan ni por asomo al color de la pared original. Así está ahora mismo Madrid llenita de parches grises.


Unrented Billboards es una serie de pinturas, en el que un soporte publicitario básico y vacío es plasmado en todas sus variantes de color y forma.


Una visión de la vida sin publicidad la que nos da este autor y que para unos puede resultar idílica mientras que otros verán impersonal y estandarizada.


Yo pienso, bueno la idea no es mía, que se podrían utilizar esos espacios reservados a la publicidad, que queramos o no ya existen, para llenarlos de arte público, entonces sería perfecto. Bueno dependiendo de quién lo controlara, como siempre.

No recuerdo dónde lo encontré, lo siento.

mayo 13th, 2008

La arquitectura como regalo

Hoy me han hecho un regalo, de los que más me gustan, de esos que son desprendidos y que entrañan esfuerzo, que no se pagan con dinero y que requieren trabajo intelectual, vamos un regalazo del que no todo el mundo estaría dispuesto a desprenderse.

Se trata de un pedazo de artículo que el arquitecto Andrés Moya, autor del blog Bv Bitácora Virtual ha escrito para Flylosophy, otro espacio virtual que comparto con mi compañero y sin embargo amigo Ángel.

Bueno, pues el artículo viene adornado con el bonito título de: La arquitectura como regalo y no es pasión de madre, pero no tiene desperdicio, está contado desde un punto de vista tan cercano y personal que hace que según vas leyendo te impliques sin querer en las vivencias del autor.

En él, como os habréis imaginado, no se habla de esa arquitectura que depende de grandes presupuestos, que pretende convertirse en punto de peregrinación de turistas ávidos de una buena foto y que compite en magnificencia y lujerío con las piezas coleccionadas por el resto de ciudades con ese tipo de intereses.

Se habla de arquitectura que se sustenta en palabras tan frágiles y perecederas como: caducidad, gratuidad, temporalidad y todas las que que se relacionan con la cosa efímera.

Estas obras, tan meritorias y originales, que merecerían estar sujeta a una férrea legislación protectora, sin embargo se plantean como una donación desinteresada.

En el artículo se citan varios ejemplos. Por su espectacularidad no puedo dejar de mencionar el trabajo de Arne Quinze, para el Burning Man Festival del 2007, realizado en Death Valley.

La pieza arquitecto-escultórica, formada por 150 kg de listones de madera, se construyó durante 3 semanas y en las que trabajaron 25 personas hasta completar una estructura de 60m x 30m x 15m de alto, fue quemada en una gran hoguera de fin de fiesta que en el contexto del festival debió simbolizar algo así como un ritual de purificación, o no.

Mas allá de si la pieza es poco ecológica, si contaminó la atmósfera, si destruyó arboles o si fue patrocinada por una marca comercial, lo siento no se puede ser perfecto, el resultado me parece de una complejidad y calidad estética que se agradecería hubiera sido indultada, como el mejor ninot de las Fallas.

Otras piezas que se nombran en el artículo son las realizadas por la Escuela de Arquitectura de la PUCV que lleva más de 20 años realizando arquitectura efímera por América la cual desprendidamente dona a todo el que quiera hacerse cargo de ella, porque en este caso no se destruye, simplemente se abandona.

Al tipo de arquitectura que realizan la llaman Arquitectura de travesía increíble definición para referirse a un tipo de construcción que ni se encarga ni se vende, en la que no hay clientes.

«Los arquitectos y alumnos que las diseñan, son los que las construyen (y los que las financian). Su emplazamiento en lugares remotos conlleva a que tampoco hay muchas leyes o regulaciones urbanísticas a seguir en su diseño y construcción. Es decir involucran un alto grado de libertad.

Se trata de obras, que se construyen como acto concluyente de un viaje de estudio de profesores y alumnos (travesía). Suelen estar asentadas en lugares muy remotos, y definidas en el momento y lugar mismo del viaje».

Como ejemplo, por su similitud con la obra de Arne el artículo nombra la pieza realizada por la escuela de arquitectura en Tehuaco, Chile, en 1986, además, en el archivo de la propia escuela, se pueden conocer el resto de sus trabajos.

Como aportación personal una obra reciente que «algo» tiene que ver con todo lo anterior, quizá no esté creada con un concepto tan romántico, pero en la que se puede ver un buen ejemplo de arquitectura efímera aplicada a los entornos urbanos.

Se llama Cityscape y el autor… pues también es Arné Quinze, que esta vez ha pensado en una intervención cuyo fin es llenar un solar a la espera de la construcción de, desgraciadamente, un centro comercial.

La obra tiene como fin ser cobijo para los transeuntes, y aunque está financiada por la promotora del centro comercial, la realidad es que es un magnífico ejemplo de cómo una construcción efímera puede tener un impacto positivo en un barrio, aunque este esté a la espera de un centro comercial.

Para terminar con este post no puedo evitar copiar íntegros los dos últimos párrafos del artículo de Andrés es que me siento incapaz de expresarlo mejor.


«Ciertamente hoy, mucho de la arquitectura más reconocida, y elaborada por arquitectos destacados, proyecta una imagen de tendencia internacional y fuertemente ligada a lo comercial. Una arquitectura mercantil. De producto de marca, que la hace ser costosa para la ciudad que la acoge. Se vuelve adorno y por tanto se cree que deben ser trascendentes e intocables. Arquitectura de lujo, tan exclusiva que las vuelve también poco sociales.

Pero existe también la arquitectura que es obra como la de Quinze y la propia Escuela de la PUCV. Una arquitectura casi antagónica a la tendencia de la mercantilización de hoy. Es una arquitectura, que apela a los actos espirituales, que rescatan o vuelve a aflorar ese vínculo social con los actos urbanos de encuentro y ocupación. Una arquitectura que da lugar a la celebración de fiestas y juegos. Y que contempla en su sentido mismo actos de entrega y compartir desde una gratuidad, como es el donar o el regalar. No son efímeras en el sentido de una anti arquitectura que desaparece y no trasciende. Puesto que su objetivo principal es constituir actos llenos de sentido. Son arquitecturas llenas de actos de libertad de toda atadura. Tanto materiales como temporales».

Y digo yo… ¿que pasaría si en estos párrafos cambio la palabra «arquitectura» por «arte urbano»? ¿No conservarían todo el sentido?.

Hoy estoy contenta, he recibido un magnífico regalo y he aprendido lo que es «Arquitectura de travesía», seguro que no se me olvida. Lo he leído en Flylosophy.

En la linea del anterior proyecto, aunque más modesto e independiente, gracias a Miguel, he conocido la intervención de mis admirados Ecosistema Urbano, llamada La Playa Bola.

Desde el pasado octubre, han ocupado un solar vacío de Embajadores con una estructura esférica realizada con tablas de madera, han completado el espacio con mesas y sillas y han creado un espacio de ocio vecinal, sin entrar en conflicto con nadie puesto que el terreno ha sido cedido por los dueños hasta su edificación.

Me avergüenza no haberlo sabido antes, ahora ya lo han desmontado a la espera de encontrar una nueva ubicación.

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