A veces pienso que el sentido que tenemos más atrofiado es el del humor y no me extraña porque con ver un telediario al día se le quitan a uno las ganas de esbozar la más leve de las sonrisas.
Menos mal que aún hay diseñadores que lo derrochan y deciden poner al mal tiempo buena cara o eso es lo que a mi me ha trasmitido la pieza de la joven diseñadora Celine Shenton llamada Big Bird.
En una sociedad donde casi todo está monitorizado y las cámaras nos vigilas, dicen que para protegernos, o para acusarnos como piensan otros, y donde el negocio del miedo vende una barbaridad, pues esta recién llegada al mundo del diseño, ha creado una pajarera urbana con forma de cámara de seguridad.
Así que tomando como modelo un icono urbano como son las cámaras espía, tan comunes en nuestras ciudades; en la mente de esta mujer se ha convertido en una simple casita para pájaros de una apariencia tampoco demasiado sofisticada.
De esta manera, los pájaros que habiten en ellas serán los únicos que nos puedan vigilar desde su privilegiada posición, pasando a ser unos Gran Hemanos emplumados y cantarines.
Este es otro de los proyectos que me gusta comentar, no es muy importante y seguramente nunca saldrá a la venta, pero es divertido y está diciendo mucho de lo que serán los futuros trabajos de Celine.
Le deseo toda la suerte del mundo y que conserve su sentido del humor en futuros trabajos profesionales.
Instalación que han creado para el Cinekid Festival, un festival para niños que se celebra en Amsterdan durante el otoño y en el que este año se presentan más de 200 producciones de cine documentales, cortometrajes, animación, series de televisión, workshops y por supuesto instalaciónes tan especiales como la que hoy quiero comentar.
Funky Forest es una vídeo instalación que se proyecta sobre los enormes lienzos que cubren las paredes y suelo de una habitación, y que representa un maravilloso bosque lleno de árboles y animales fantásticos.
Este bosque tiene un ecosistema interactivo donde la gente con su cuerpo puede hacer que nazcan sus propios árboles. Una vez que se les da la vida, hay que aprender a gestionar bien los recursos con los que cuenta el ecosistema, para que crezcan y se mantengan sanos.
Para ello hay que utilizar el agua de un río que se proyecta por el suelo. El visitante debe conducir sus aguas hasta los árboles y regarlos con ellas, virtualmente hablando claro, para que así crezcan y mantengan con vida a las criaturas fantásticas que pueblan este mágico paisaje.
Y es de este modo como esta instalación además de bonita y divertida es muy educativa pues hace que los pequeños experimenten por si mismos la utilidad del agua y la necesidad de conservarla para que la vida continúe.
Mejor ver las fotos y dedicar unos minutos a contemplar los vídeos 1 y 2.
Poseída aún por la música y el espíritu «guay» de Devendra después de asistir esta noche a su fantástico (no puedo ser demasiado objetiva) concierto en Madrid, me siento obligada a dedicarle mi post de hoy.
Y nada mejor que hacerlo con un proyecto artístico, inspirado en la paz, el anti militarismo y el flower power. Desde luego de lo más hippy.
La acción Plant the Piece, ha sido llevada a cabo por los artistas Christopher Humes y Noah Scalin, como parte de una exposición itinerante llamada Swords into plowshares, en la que intentan influir para que la gente que la visite se anime a plantar semillas generando un discurso antiviolencia que invita a la comunidad a crear vida y rendir homenaje a los que la han perdido.
Para lo cual, han sacado el molde de una pistola de verdad y han creado con él, multitud de pistolas de arcilla, en las que han insertado semillas de todo tipo, basándose en una técnica antigua, que consiste en compactar las semillas con humus y arcilla. También han creado unas bolas llamadas Seed Balls.
No hace falta plantar estos objetos, con dejarlos sobre la tierra basta, las semillas de su interior absorben la humedad y la conservan durante mucho tiempo, tardan poco en crecer y no se las comen los pájaros.
Y estas piezas son las que exhiben en sus exposiciones itinerantes. Pero también las venden por internet para que cada uno pueda hacerse su pequeño altar por la paz. Las Seed Gun cuestan 75 dólares y las Seed Bombs 12 dólares.
Una forma metafórica y bienintencionada de homenajear la vida y la paz, además de rendir un verde tributo a la muerte.
Lo he visto en Shelterrific, donde sugieren que sería una buen idea mandar un mailing masivo a la Casa Blanca con bombas de este tipo.
Pero pero, pero… si ya me están haciendo el jardín vertical en la Plaza de la Luna de Madrid (Soledad Torres Acosta), cómo pasa el tiempo.
Ahora que andaba yo algo desilusionada con el invento, después de los malos resultados vistos en el del Caixaforum, y eso que este fue proyectado por el que más sabe de todo esto Patrick Blanc, ahora empiezan a colocar otro en esta la plaza, justo donde está el mini parque infantil.
¿Quién habrá firmado el proyecto? espero que sean expertos jardineros y sepan que deben poner plantas que no necesiten mucho luz, pues creo que en esa pared va a dar poca. Lo que leí, no se donde, es que iba a costar 4 millones de euros, pero ahora no se si la reforma total o sólo el jardín.
Me gusta ver cómo se está haciendo, me pasaré por ahí todos los días, porque me siento moralmente obligada a comprobar por mí misma como avanzan la obras, como si de algo mío se tratase. Y es que si esto se hace mal y se empieza a secar como el de Caixaforum me veo yendo con el cubo a regar todos los días.
Por ahora han aislado toda la pared con planchas de brillante metal y han empezado a pegar módulos con una retícula donde van insertadas las plantas, que tampoco me han parecido muy exóticas.
Cada uno de estos módulos viene numerado y seguramente responderá a un patrón que es el que en el futuro hará que se vean franjas vegetales de distintas tonalidades.
Y es que en el fondo me siento algo responsable, es como si desde el ayuntamiento me hubieran hecho caso, nada que ver con la realidad, pero bueno, de ilusiones también se vive.
Y ya que están con la cosa vegetal entre manos, de esos 4 milloncitos ¿no les sobrará algo para poner en horizontal? ya se que es una vulgaridad, que ahora lo vertical mola más pero es que estaría tan bien una zonita verde para leer el periódico…, algún árbol…, aunque sea en maceta y bancos más cómodos…, sin ser de Santa & Cole, que no pido yo tanto, simplemente qué tengan respaldo, porque sentarse en el duro granito sin poder recostarte, es tan desagradable…
Y ya que contra el vicio de pedir el ayuntamiento tendrá la virtud de no dar, pues yo pido al genio de la lámpara municipal, que me traiga una de esas maravillosa fuente que hace Jaume Plensa, para disfrutar en los soleados días de verano de un ambiente tan festivo como el que nos muestra Muack en el vídeo del Chicago Millenium Park.
Una auténtica delicia para la vista, en un día gris y frío, como el que tenemos hoy en Madrid, a mí me calienta el corazón.
Voy a desearlo mucho mucho y muy fuerte a ver si se cumple mi deseo. Y si esta vez se materializa, no vais a poder decir que ha sido casualidad.
20-11-07 Hororrrrrrrrrrr, he visto hoy en El Mundo que mi jardín no va a ser como los que diseña Patrick (a no ser que se le haya ido la cabeza). Este va a ser figurativo y representará según dice el periódico una luna azul y verde.
Además me he enterado de que no se han puesto zonas verdes en la plaza porque es desaconsejable para la seguridad de la zona.
Que risa me ha dado imaginando a los drogadictos y a las prostitutas escondidos detrás de las jardineras, los bancos y los arbolillos.
¿Así que ha sido por eso que nos han dejado una explanada de granito, fea como un demonio y nos han puesto un jardín vertical con dibujo de luna?…
Simples copas de vino o tazas de porcelana blanca, en manos de diseñadores con sentido del humor pueden convertirse en bombillas o candelabros de mesa. De verdad.
Esto pasa por ejemplo con las Glassbulbs, bombillas diseñadas por el Estudio Oooms con forma de copa de cristal transparente y que una vez terminada su función de iluminar pueden reutilizarse y pasar a ser verdaderas copas al uso.
Con paciencia se puede conseguir un juego completo.
El segundo ejemplo es el de las Candelabra Cups, diseñadas por Aimee Whitehead que recrea la forma de una taza blanca en la que se ha troquelado la forma de un candelabro clásico por el que sale la luz que proporciona un LED instalado en su interior.
Hay varios modelos, todos en porcelana que desprenden luz de distintos colores.
Es un divertido detalle para decorar una mesa y sorprender a los comensales.