Me gusta el trabajo fotográfico de Adam Ekberg, un artistas que trabaja con lo éfimero y humilde, transformando momentos mundanos en realmente conmovedores.
Banales objetos como globos, mecheros, sombrillas de cocktail, bolas de discoteca, pompas de jabón, pequeños fuegos, se transformas, gracias a su talento, en protagonistas de fascinantes escenas.
Montajes de aspecto falso que se nos desvelan como honestas y conmovedoras imágenes.

















