
Para animarme un poco y también a mis compañeros de Esta es una Plaza he decidido dedicar la semana del ático a proyectos que tengan que ver con la naturaleza y si puede ser en entornos urbanos, pues mejor, a ver si encuentro suficiente material que ya me empieza a costar…

Hoy quiero dedicar este post a Namaiki una artista japonesa que diseña jardines y huertos, espectaculares en todos los sentidos, tanto por si belleza formal que me parece evidente, como por la manera colectiva en que se organiza el trabajo en ellos.

Por lo que deduzco de las fotos, las labores de construcción y cuidado, son compartidas por todo tipo de personas, hasta por familias, que además de trabajar viven y se divierten en comunidad y parece que se lo pasan fenomenal, ya que todo su trabajo está impregnado de un sentimiento lúdico que me admira y me hace sentir bien cuando lo miro.

Muchos de estos espacios verdes se han creado en los preciosos entornos rurales del verde japón, pero otros, parecen urbanos o yo quiero pensar que podrían ser cultivados en pequeños espacios del tipo «vacíos urbanos» a los que tan acostumbrados estamos a ver languidecer y llenarse de basura en nuestras civilizadas ciudades.

No son nada sofisticados los espacios verdes creados por esta mujer, muchas materias naturales y propias del entorno y un gusto exquisito en la elección de las plantas, dejándolas crecer de manera aparentemente desordenada para darles un aspecto casi salvajes. Dentro, construcciones ligeras hechas con bambú y madera para crear espacios comunes en los que interactuar, relacionarse y hacer fiestas de lo más variadas.

Además de espacios verdes exteriores clásicos, tipo huertos, jardines granjas, esta artista crea preciosos jardines para interior, algunos se pueden tener dentro de casa por sus reducidas dimensiones, otros son concebidos obras artísticas que expone en galerías y museos.

Para los espacios urbanos compone con delicadeza, frondosos microclimas que caben en una mesa, terrazas y azoteas que parecen vergeles, pequeños jardines privados donde tener un huerto para abastecerse de comida, instalaciones en las que se combina vegetación con objetos y a veces se apoya en las nuevas tecnologías para recrear ambientes oníricos, cualquier espacio que toca esta mujer acaba convertido en una preciosa superficie verde, salpicada de vivos colores.

Mucho saben los japoneses de jardines y por lo que he comprobado, no solo de los clásicos. Namaiki me demuestra que se pueden realizar trabajos de lo más contemporáneo, sin perder de vista las tradiciones más ancestrales.

Os recomiendo que echéis un vistazo a su completa galería, para que disfrutéis tanto de sus trabajos a gran escala como de los pequeños detalles que ella cuida con sumo esmero.

Lo he conocido aquí.



































































































