septiembre 12th, 2009

Animales urbanos


Tuve la suerte de conocer al artista Gaia en el Festival Crítica Urbana de Madrid y después, por casualidad, lo encontré en New York, en la galería Ac Hoc Art de Bushwick, justo el día antes de que cerrara definitivamente sus puertas. No podéis imaginar la alegría que me da, cuando encuentro a alguien que conozco en otro país y mucho más si es un artista.


Esto sería más que suficiente para que le dedicara mi post de hoy, pero en realidad, lo más importante es que me gusta su trabajo, cada vez más, el que he visto in situ y también el que he ido rastreando desde que lo conocí.


De las obras que ha dejado en la calle, las que a mí más me interesan, son los animales, que él dibuja con detalle y un estilo ilustrativo bastante personal, que en pequeño formato, parecería clásico, como si hubiera sido hecho por un paciente ilustrador, valiéndose de plumilla o pequeño pincel, pero que al ser pasados a un tamaño tremendamente grande, adquieren un aspecto, bastante complejo y a veces nada fácil de ver.


La temática de su obra es curiosa. La mayoría de las veces, representa animales de apariencia muy real, pero con extremidades humanas. Estos gigantes seres zoomórficos, miran desde la paredes, con lo que debería ser, una presencia amenazadora, pero sus ojos humildes y tristes y sus actitudes humanizadas, invitan al acercamiento.


En muchas ocasiones, saca a la calle dibujos ya realizados, que pega en las paredes, en otras dibuja directamente en los muros, a pincel, con pequeños trazos casi puntillistas, que dan a las piezas un aspecto más pictórico. Este es el caso del animal que nos dejó en Patio Maravillas.


Os dejo una selección de imágenes, las he sacado de sus páginas oficiales y de google. Os sugiero que las dediquéis algo de tiempo, así apreciaréis esos pequeños detalles, que creo le dan un estilo propio, diferente al que estamos acostumbrados a encontrar en nuestras calles.


Si queréis saber más cosas sobre Gaia, él mismo os las puede contar en esta entrevista.


Esperemos verlo, lo antes posible, de nuevo por Madrid, quizás… en un muro más grande… y por supuesto, en la calle…

















agosto 17th, 2009

Verde incómodo


Poco arte urbano estoy encontrando este año por las calles de Manhattan, a los habitantes ricos de los barrios de moda, que precisamente se mudaron allí después de que los artistas los hicieran populares, no les gusta ver sus fachadas intervenidas por ellos…


Nada que no haya pasado mil veces… así que ahora, dirijo la vista a otro de mis temas favoritos, los jardines en los vacíos urbanos y desde luego, en este campo, tengo que decir que sólo recibo alegrías.


Mi barrio, Alfabet City, está lleno de ellos, la configuración de las calles es: un bloque de pisos, un jardín comunal, un bloque de pisos, un jardín comunal y así durante por lo menos 8 calles y 4 avenidas… con lo que toda la zona, es un reducto urbano verde, donde resulta la mar de interesante observar cómo los vecinos, contribuyen al mantenimiento de esto jardines y cómo, durante el fin de semana, los abren para actividades compartidas con todo el barrio.


Intentaré hacer un reportaje fotográfico caserillo para mostrar de qué estoy hablando, pero ahora quiero ir a lo que realmente me ha inspirado hoy y que, aunque también está relacionado con jardines, viene con una carga de contenido reivindicativo bastante pesada.


En primer lugar quiero dejar imágenes de una pieza de la grandísima artista Mona Hatoum, a quién ya dediqué un admirado post en el pasado y a la cual vuelvo a rendir pleitesía aquí.


La pieza escultórica se llama Hanging Garden y la realizo en Berlín en 2008. Me la he vuelto a encontrar en mi rss y no he podido evitar dedicarle un segundo homenaje, esta vez en concreto a esta pieza, que resume muy bien, del sentimiento que inspira la obra de esta artista, que es capaz de conseguir, que el más básico y apacible objeto cotidiano, se cargue en sus manos de contenido amenazador y hasta violento.


Estos sacos con los que ha construido su verde barricada nos hablan de países en guerra de represión y de cómo, tristemente, ciertos objetos bélicos, se camuflan y acaban conviertiendo en elementos comunes en la vida diaria de muchas personas. Admirable pieza.


La segunda es la obra, también interesante, del artista Michael Cataldi, que ha utilizado materiales encontrados en las calles de New York de los que normalmente se utilizan para marcar zonas restringidas al público, para elaborar con ellos, sus particulares jardines urbanos.


Urban Plaza Equivalent no son piezas especialmente bonitas, ni útiles, pero no hay dura que son una llamada de atención efectiva sobre lo incomodos y feos que pueden llegar a ser algunos espacios de uso público y lo fácilmente que nos acostumbramos a aceptarlos, a pesar de las incomodidades que conlleva transitarlos.


Dejo fotos de otras instalaciones urbanas de este autor, cuyo trabajo no conocía y que me ha interesado bastante.


Lo he descubierto aquí, donde también me han refrescado la obra de Mona.


agosto 13th, 2009

Urinarios públicos bien iluminados


Como hoy me han dado el post hecho los amigos de Luzinteruptus, copio en el Ático el texto de su última escatologico-humorístico-hospitalaria intervención y me voy a investigar qué tipo de mobiliario urbano se utiliza en la Gran Manzana, para los casos de este tipo de urgencias imprevistas.


«Nos gusta usar la calle y divertirnos en ella y desde luego nos alegra ver que, sobre todo en verano, se llena de gente paseando, charlando o tomando algo, sin tener que pagar el alto precio que cobran las terrazas, por permitirnos estar sentados, en un espacio que es público y que según entendemos, pertenece a todos, aunque unos pocos lo aprovechen para su lucro personal o para llenar las arcas municipales…


Lo que nos molesta es comprobar cómo, ya sea de día o de noche, la gente orina sin ningún pudor en la vía pública, simplemente van andando, se giran, se bajan la cremallera y en el sitio mas visible y transitado, allí sueltan lastre.


Eso hace que el centro de la ciudad tenga un aspecto deprimido y sucio, por no hablar del olor que impregna todo y la incomodidad que supone tener que andar con extremo cuidado para no tocar o rozar nada que pueda hacer que te lleves la sustancia líquida pegada al cuerpo.


La intención, de nuestra instalación Servicios Públicos, ha sido poner un toque de atención, de manera humorística, sobre un problema que sufrimos en nuestras carnes, para que los que tienen esa insolidaria costumbre, nos recuerden y también para que las instituciones piensen en algún tipo de mobiliario urbano donde poder evacuar sin molestar, en caso de necesidad…


Para ello, la madrugada del l 28 de julio salimos por la plaza de San Ildefonso y aledaños, muy concurrida a esas horas por gente que se divertía en la calle, llevábamos 80 urinarios masculinos, de los que se usan en los hospitales, dentro de ellos sólo agua amarilla y por supuesto, nuestras luces.


Una vez localizados los puntos» húmedos» de la zona, con un poco de olfato fue suficiente, instalamos nuestros urinarios de emergencia, para que todo el que quisiera, hiciera uso de ellos, nos consta de algunos fueron usados… otros… estarán en la casa de alguien… cumpliendo no sabemos bien qué función».


El reportaje fotográfico, del impagable Gustavo Sanabria, es extensísimo y yo encantada, porque ha sido hecho por mi barrio y reconozco las localizaciones, por lo que no he podido dejar de esbozar alguna sonrisilla maliciosa, al imaginarme la cara del del bar de los desayunos, de los del cine porno, del que recoge los cubos de basura, de las prostitutas madrugadoras y de algunos vecinos de la calle Ballesta, bastante mosqueados con el tema de la orina en sus portales…


Lo he visto aquí.

















agosto 11th, 2009

Una morsa varada en Almagro


Ya le debía una entrada a Laguna un artista cuyo trabajo en la calle cada vez me gusta más.


Aunque ya conocía su obra a través de otros artistas que aprecio, con los que él ha colaborado, en Zaragoza tuve la suerte de apreciar su trabajo de cerca, bueno, más bien de lejos, que es como mejor se percibe su buen hacer y me enganchó, así que ahora, no aparto la vista de él.


Sus trabajos en los muros, como podréis apreciar, son de gran plasticidad pictórica muy narrativos y a mí me gustan, sobre todo, sus gigantes personajes masculinos de sobredimensionadas extremidades, en posición recostada y como abandonada, que me recuerdan algo a esos cuerpos yacentes de Ribera o Caravaggio, pero en versión actualizada y revisada… vale… a lo mejor es sólo una asociación de ideas mía…


Y ahora va y deja una tremendísima morsa en Almagro, que ha sido arrastrada tierra adentro con la ayuda de su compañero Axel_Void.


Impresionante el resultado, ellos dicen que el animal está empachado pero en realidad lo han dibujado muerto, lo que me impacta sobremanera.


Espero tener el placer de contemplara mi regreso, en vivo, este espécimen, varado en plenas tierras manchegas. Por ahora me conformo con repasar las fotos y cada vez que las miro me impresiona ver al animal sin vida.


El trabajo de este artista, me parece que avanza con paso firme, en la línea de mis preferencias y ya estoy desando ver con qué nuevos seres, en ese especial estado de abandono nos obsequia, seguro que vuelve a sorprenderme.


julio 12th, 2009

Enseñanzas sobre arte público

Desde hace 3 años, el final de curso de la Facultad de Bellas Artes de Aranjuez, nos deja los resultados de su Taller de arte público autónomo, una asignatura cuatrimestral impartida por Javier Abarca, que, a mí me parece, debería servir de ejemplo a otras facultades de arte, que pasan por el arte urbano de puntillas o directamente volviendo la cara.


La asignatura consta de dos partes, en la primera, los alumnos reciben un completa información teórica sobre intervenciones artísticas en el espacio público con caracter autónomo, en la segunda, ellos mismos trabajan en la calle, pero con la interesante premisa de mantener una actitud ética, basada en el respeto por un espacio que es de todos y en el que pocos han pedido ver, un arte, que a veces molesta, dificulta las rutinas diarias y genera gastos innecesarios de limpieza y reposición de elementos.


Todo esto lo explica Javier mucho mejor que yo, en la entrevista que publicó en Urbanario, así pues, me limitaré a entresacar los parrafos que me resultan especialmente ilustrativos y por supuesto añadiré imágenes de los proyectos que este año más me han gustado.


«La asignatura trata lo que llamamos arte público autónomo, es decir las formas de arte en el espacio público que ocurren de manera autónoma, exclusivamente por iniciativa del artista y sin intervención, patrocinio o control alguno por parte de ninguna organización o institución pública o privada. Prácticas por tanto casi siempre ilegales. Esto incluye tanto el graffiti, una disciplina con límites claros y con un vocabulario y lenguaje totalmente definidos, como las muy diversas tendencias que se engloban en el difuso término arte urbano.

En lo que toca al arte urbano también dirijo el foco en gran medida hacia los artistas y fenómenos menos conocidos. Ahora que la tendencia se ha convertido en algo muy popular y es sencillo encontrar información sobre ella considero mi papel orientar la atención de los alumnos hacia los aspectos que tienen mayor carga conceptual y los que han significado puntos de inflexión en el desarrollo del fenómeno.

La actual popularidad del arte urbano crea un barullo que puede hacer difícil discriminar entre las producciones con peso y las artificialmente infladas. Para ayudar a crear en los alumnos un criterio al respecto es muy valiosa la experiencia de quien ha conocido de cerca el fenómeno desde sus primeras manifestaciones y lo ha visto evolucionar mucho antes de que surgiera la burbuja mediática.

Me preocupo mucho de transmitir a mis alumnos una actitud respetuosa a la hora de actuar en la calle. El asunto se resume en la idea de que la calle es de todos, y actuar en ella es hacerlo en la casa de los demás. No se trata sólo de evitar provocar gastos de limpieza y otros engorros, el asunto es que al colocar tu producción en la calle estás imponiéndola a un público que no la ha solicitado.

Aunque pudiera parecer lo contrario, existen muchas maneras de actuación independiente en el espacio público que no son intrusivas o lo son muy poco, y que no provocan gastos considerables. Muestro numerosos ejemplos durante el curso, y el hecho es que muchos alumnos encuentran sus propias tácticas en esta dirección.

Las actuaciones artísticas autónomas en el espacio público tienen una función clara si consideramos que sacan el arte de sus espacios oficiales, en los que se encuentra relativamente inaccesible para el gran público, y lo convierten en algo inmediato, parte del paisaje social. Pero este hecho tiene su contrapartida en el aspecto impositivo que comentaba.

Oímos cada vez más voces que denuncian esto, voces que piden a los artistas que se ahorren sus productos, que nadie solicitó nunca, y se limiten a colocarlos en los espacios tradicionales, museos y galerías, donde sean visibles sólo para quien desee verlos. Un argumento que aunque pueda sonar retrógrado no deja de estar justificado. El artista debe tener esto en cuenta y colocar el respeto al espectador en el primer plano a la hora de considerar una actuación pública.

Es evidente que el arte urbano está perdiendo su carácter de actividad proscrita, y que es cada día más común encontrar arte urbano ejecutado para ser aceptado social y mediáticamente. A nadie se escapa que mucha gente lo practica como manera de hacer currículum, como una faceta más del creativo o diseñador moderno. A cualquiera que haya estado implicado en estos asuntos desde hace unos cuantos años le resulta chocante cómo hoy se hace bandera de algo que antes había que ocultar, cómo ha llegado a tener sex-appeal lo que siempre se ha visto como algo infantil.

Esta aceptación social convive con el rechazo de siempre, que sigue existiendo, hacia unas actividades en su mayoría esencialmente antisociales. El resultado es una situación realmente contradictoria y extraña, que permite que un artista pase la noche en el calabozo y el día inaugurando una exposición por todo lo alto.

Cada vez son más los artistas de calle que se están estableciendo como artistas de galería y venden obra a buenos precios. Hay ya unos cuantos que venden todo lo que producen.

Obviamente, lo que venden no son obras de calle, sino casi siempre cuadros y obra gráfica ejecutados en el estilo que les caracteriza cuando actúan en la calle. Sin duda el encumbramiento de Banksy en 2006 supuso el gran punto de inflexión. Su caso ha sido un ejemplo extremo de trayectoria fulgurante, y ahora mucha gente no quiere perder la oportunidad de hacer dinero con el siguiente Banksy.»

Os invito a leer la entrevista completa, tengo que decir que coincido en lo que se dice en ella sobre el panorama del arte urbano actual.

También me gustaría que echárais un vistazo a los resultados prácticos de estos pocos meses de clase, se ve que los alumnos han asimilado bien las enseñanzas, porque algunos de los trabajos, en los que expresamente se ha renunciado a intervenir en el espacio, limitándose el autor a documentar o señalar lo que ocurre en él, son de lo más interesante.

Me gusta sobre todo el Poema de una noche tranquila de Alejandro Lii, Sin título de Juan de la Rosa y Barrio 85 de Francisco Martín.

Como he dicho antes, ojalá el ejemplo de este, aparentemente modesto curso, se extienda rápido al resto de universidades, que a pesar de vanagloriarse de impartir enseñanzas artísticas de última generación, no cuentan con un profesorado cualificados, con conocimientos y opiniones claras sobre arte urbano, que ayuden a la correcta formación de muchos futuros artistas, que seguro elegirán dejar su trabajo en la calle.

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