Sentada en las escaleras de la Plaça do Comércio de Lisboa, relajándome mientras miraba cómo las aguas penetraban de una manera natural en la ciudad, me ha venido a la cabeza el proyecto de rehabilitación del muelle de la ciudad de Zadar en Croacia Morske orgulje, gracias al cual, se instaló un órgano marino que suena cuando las aguas penetran en los agujeros practicados en las piedras que forman la gran escalinata que conduce al mar.
Se trata de una solución arquitectónica que como, en la Praça do Comércio, resuelve el encuentro del paseo marítimo con el agua, de una forma gradual, mediante amplios escalones de mármol blanco que se adentran en el mar bajo las olas.
Los tres primeros tramos de la escalera son los más largos: constan de seis escalones y salvan una altura de unos 2 metros, que es la cota más elevada de la plataforma de llegada de cruceros. A partir del cuarto tramo, la cota del paseo se acerca suavemente al nivel del agua, de forma que cada nuevo tramo de escaleras pierde un escalón. El último tramo, que ya ha alcanzado la cota definitiva del paseo, solo tiene dos escalones sobre el agua.



















