junio 3rd, 2008

Entornos cosidos con luz


Para descansar un poco de las densas entradas que estoy escribiendo últimamente, os presento un trabajo de gran simplicidad y bello resultado. Así, sin más.


Fibra óptica, luz eléctrica y un entorno cuidadosamente elegido, es lo que puedo apreciar en la obra del artistas italiano Carlo Bernardini. Es simple, ligera nada monumental ni pretenciosa. Y no es que su trabajo carezca de un significado más profundo, pero yo no lo he querido buscar. Para el que lo quiera, aquí podéis leer los escritos del autor a propósito de su obra.


Aunque también ha creado esculturas sólidas con tubo de acero y luz, a mí, su obra que mas me gusta, es la que está realizada únicamente con fibra óptica, esa que da la sensación que al desconectar la luz, desaparecerá sin dejar rastro, conservando los espacios en los que se exhibe en el mismo estado en que se los encontró.

Me gusta esa manera juguetona que tiene el artista de utilizar la luz, conduciéndola a su antojo para hacerla rebotar en las paredes o en los pequeños objetos que encuentra a su paso, consiguiendo así dibujos lineales de complejas figuras geométricas perfiladas con luz.


Estas piezas suelen estar integradas en bellos edificios italianos, en espacios industriales y también en inspiradores paisajes y es reseñable cómo de una manera sutil y elegante, consigue este hombre coser su obra al entorno, sin quitarle un ápice de protagonismo, muy al contrario yo diría que realzándolo.


Eso sí, para apreciar los resultados en toda su magnitud, hay que esperar a que se ponga el sol y caigan las tinieblas.


Pues poco más, sólo que lo he visto en Infostuka.
















junio 2nd, 2008

Logotipos que en paz descansan


La publicidad es una de las disciplinas más odiadas por los artistas, sobre todo por los urbanos, que lanzan sus sprays y pinceles envenenados contra ella, a la menor ocasión. Mucho del arte más interesante que hoy se puede ver en las calles, trata de subvertir el lenguaje publicitario para ponerlo en evidencia a los ojos de la sociedad.


Dentro de estas manifestaciones artísticas antipublicidad, algunas convierten a los logotipos en el blanco de sus iras, el caso más conocido es el del artista Zevs que modifica logos para convertirlos en imágenes viscosas y escurridizas.


Otro caso, el que me ocupa hoy, es el de la artista Laura Keeble, que ha creado una instalación de arte urbano, Graveyard Install, en la que los logotipos pasan a integrarse en el paisaje de un cementerios y lo hacen nada menos que en forma de lápidas de piedra.


Así logos como el de Nike, Channel o McDonald’s, comparten protagonismo con todo tipo de cruces y símbolos religiosos, lo que claramente está haciendo referencia a que los logos, como representación última de las marcas comerciales, se han convertido en iconos de la nueva religión del consumismo.


Además, esta artista urbana, ha creado instalaciones anticonsumo como por ejemplo la Christmas Shopping Install en la que situó, en plena calle de comercio de lujo londinense, New Bond Street, tres figuras a tamaño real, que parecían sacadas de un belén, pero que en realidad representaban, la muerte portando bolsas de boutiques de lujo de la zona.

Como sentido del humor no le falta a esta mujer, también ha creado una obra, The skull Install que critica de manera abierta, la patética realidad del mercado del arte.


En este caso es Damien Hirst, quien sale mal parado. La artista crea una reproducción utilizando materiales baratos de la famosa calavera de diamantes de este autor y la coloca, aparentemente abandonada, al lado de una bolsa de basura y una caja de embalaje en la White Cube Gallery de Londres. Después se pregunta ¿Forgotten something?.

Todo queda explicado en estos trabajos, de manera simple y con gran sentido del humor, para que todo el mundo entienda de lo que se está hablando.


Lo he visto en Computerlove.

mayo 30th, 2008

Espacios purificados por la luz


Lo reconozco, soy una ignorante, pero de tomo y lomo, y eso que me paso el día mirando webs de artistas, pero imperdonablemente, no conocía la obra de uno bien grandes, entono el mea culpa.


Se llama Pedro Cabrita Reis es portugués y para mi escarnio, lleva un montón de años en la brecha artística.


Su obra me encanta, bueno, sus instalaciones, es que por ahora no he tenido acceso a mucho más, su web está en construcción. Lo que he visto, tiene todos lo ingredientes para que me atraiga.


Es un trabajo en construcción, que parece haber sido abandonado antes de su terminación, realizado con modestos materiales, ladrillo, madera, hierro, cable y básicos tubos de neón, todo muy familiar, muy común pero que puestos a su servicio adquieren una dimensión extraordinaria, casi mística.


Con su mezcla de arquitectura y escultura me parece como si estuviera construyendo templos modernos, en los que uno se reencuentra con lo rudimentario, con lo destruido, con lo básico y lo improvisado. Todo este caos, al ser bañado por la luz intensa del neón, se convierte en un espacio misterio y algo cibernético, en el que me gustaría pasar un rato.


Bueno, no tengo mucho más que decir, si queréis cosas profundas sobre él, podéis leer este el artículo de El Mundo, ya sabéis… bla bla bla, bla bla bla…


Yo, como siempre, me quedo con la imágenes que esta vez he sacado de Obvious, donde también lo conocí. Muy agradecida.




mayo 29th, 2008

Unas no tan tradicionales figuritas de porcelana


Que la cerámica puede ser un material que saca lo más macabro de algunos artistas, es algo de lo que cada vez estoy más convencida. De hecho cada vez me atrae más como forma de expresión artística.


Esta vez, es Barnaby Barford quien con su serie Private Lives ha dado una irreverente vuelta de tuerca al concepto de cerámica tradicional y cursi, convirtiendo, tiernas figuritas en seres perversos y surealistas.


Crea piezas únicas, buscando material existente y transformándolo en objetos siniestros. Y ¿qué hace exactamente? pues toma objetos de la cultura pop o los dibujos animados, con larga tradición y hace juegos malabares con sus diversas piezas y las repinta de modo que acaba recreando situaciones discordantes e inapropiadas que rozan lo kitsch.


Y como una imagen vale más que mil palabras, pues nada, os dejo las fotos para que disfrutéis si sois algo morbosillos.


Lo he visto en Cool Hunting.










mayo 27th, 2008

La muerte se instaló en las calles de Nápoles


Varias circunstancias se han dado para que cambie el post que iba a escribir hoy sobre algo que me he traído de Copenghague y decida hacerlo sobre Ernest Pignon-Ernest un particular artistas urbano que compone su obra con técnica al más puro estilo clásico pero que remata con mensajes reivindicativos de actualidad que, creo, no dejan impasibles a los que se topan con ella.

He dado con él a través de A desgana justo después de leer los post sobre La ética de la muerte en los que Paul M. de Inicios nos hace participes de sus dudas sobre si deben o no ser mostradas imágenes explicitan sobre la muerte.


Le comentaba yo, que me parece que llaman mucho más la atención las escenas de muerte, sacadas de su contexto habitual en los medios de comunicación, de ahí lo efectivo que resulta que esas imágenes lleguen por conductos relacionados con el arte. La publicidad, en ocasiones, también ha tratado de enfrentarnos con ese mismo tipo de escenas, pero como sus fines son mucho más perversos no merecen ser tenidos en cuenta aquí.

Hace tiempo, publicamos en Flylosophy un artículo, Art not war sobre el arte y la guerra, con ejemplos de cómo el artista tiene el poder de ponernos, de una bofetada visual, en la órbita de la realidad del momento, el artículo es del 2005, dios ¡cómo pasa el tiempo! la información ahora resulta algo obsoleta pero bueno, son trabajos que en su momento verdaderamente nos impactaron y a mí, aún pasado el tiempo, lo siguen haciendo.


Bueno, pues a lo que iba, que me he encontrado en A desgana con la obra de Ernest Pignon-Ernest y he pensado… un ejemplo buenísimo, que me viene al pelo para tratar de dar significado a mis tribulaciones de hoy…

Porque en mucha de la obra de este artista, justo la que a mí mas me ha interesado, la muerte es protagonista. Una muerte que saca a las calles y que muestra sin pudor, que no es un documento fotográfico sino arte urbano, del que te encuentras cuando vas a la compra y que está condenado a desaparecer. En este caso, viene envuelto en una elaborada técnica de carboncillo cuya apariencia de arte clásico no le quita ni un ápice de dramatismo y actualidad.


Cuando he visto su trabajo en la ciudad de Nápoles que desarrolló de 1988 al 1995, tampoco es que sea muy actual que se diga, me ha dado un vuelco el corazón, del primer vistazo he creído ver cómo las obras de José de Ribera (El Españoleto) han salido a las calles de su ciudad. Por si no os lo había dicho, cuando tengo que nombrar a de mis pintores preferidos, él siempre está en mis pensamientos.

Pero no es Ribera sino Caravaggio el inspirador de su trabajo, por lo que he leído, pero a mí me parece que alguno de sus martirios ha debido ver. En cualquier caso, en el artículo aparecido en la revista sepiensa.net nos hablan del significado de esta serie de trabajos del autor. Sin que sirva de precedente os animo a que lo leáis, pues contiene algunas reflexiones sobre arte urbano en general.


Yo, a golpe de vista, me quedo con que, es una obra que me conmueve, inevitable tratándose de la muerte, aunque también ayuda que haya sido realizada con bastante perfección técnica y que se emplee un lenguaje artístico de hace 400 años que en mi opinión resulta igualmente eficaz y conmovedor a día de hoy, sin importar que se hable de sida o de cualquier otro tema que nos queramos imaginar.

Otra cosa que me parece importante en esta obra, es que tiene todo en sentido del mundo haberla dejado en las calles de la maravillosa y actualmente inmunda, Nápoles, una ciudad donde es inevitable pensar en la muerte, en el caos, en la suciedad en los mitos y en esa especie de belleza decadente que impregna todo y da color a sus muros. En otro lugar no hubiera sido lo mismo.


Es muy interesante que Ernest realice su trabajo pensando en el contexto en el que va a ser visto, no siempre ocurre, muchos artistas urbanos realizan el mismo tipo de trabajos en cualquier parte del mundo, ¿será porque ahora casi todo se conoce por internet y así el entorno deja de tener importancia?. En el caso de la relación del artista con Nápoles se intuye una total familiaridad y armonía.

El resto de su obra, es interesante también, aunque no tanto para mí, dado que su temática me parece más evidente. En cuanto a la perfección de su técnica pictórica, pues lo que digo siempre, aunque no se puede apreciar bien es su web, creo que me gusta por estar en la calle, en una galería seguramente tendría criterios mucho más exigente, ¿será por eso que no me hace gracia que el arte urbano ande metiéndose en los espacios cerrados?…


Se puede ver más obra, que no aparece en la web, en este vídeo tan efectista.

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