julio 29th, 2007

Platos en los que no se come

La ceramista Cj O’Neil también reutiliza objetos del pasado para darles un nuevo uso o su caso más bien para darles una apariencia actual.


Me estoy refiriendo concretamente a su serie Feeding Desire para la cual ha utilizado platos antiguos de cerámica azul y blanca, comprados en tiendas de segunda mano o de caridad que luego personaliza troquelando mensajes de texto según le sugiere cada una de las piezas.


Se trata mas bien de piezas artísticas que de platos útiles para comer pues es evidente que los alimentos se derramarían.


Otros trabajos de Cj O’Neil son las Gold Solas Coinneal, boles en cerámica blanca con motivos florales en oro y las Solas Lighting, lámparas de fina cerámica que dejan pasar la luz. No me gustan tanto pero bueno…


Sus obras, aparte de producirse en serie y venderse en tiendas de decoración de prestigio, se pueden encontrar sobre todo en galerías de arte. Su precio…, mejor no saberlo, el arte es lo que tiene, que suele ser caro.

Lo he visto en Love forever.

julio 26th, 2007

Se vende chabola céntrica


Otra iniciativa interesante, relacionada con el exteriorismo (ya me va sonando hasta bien) y que además toca el tema de la sostenibilidad, ecología urbanismo y no se cuantos ismos más, es la que he conocido a través del muy recomendable blog Consume hasta Morir y que se llama «Se Vende Chabola».

Este proyecto es una de las propuestas, desarrolladas en el Taller de Arte Urbano, que Javier Abarca organiza todos los años en la Universidad de Bellas Artes de Aranjuez.

Me sorprende (para bien) que este taller sea una asignatura cuatrimestral obligatoria, en la que los alumnos deben crear obras que interactúen con la ciudad para crear una obra que se identifique con ella.

Pues ni cortos ni perezosos Carlos Del Solar, Ignacio Bautista y Teresa De Miguel, se fueron a la plaza de San Ildefonso de Madrid y ante la atónita mirada de los paseantes, construyeron una «bonita» chabola de cartón madera y lona, con vistas a la plaza.

En 25 minutos la tuvieron montada y colocado el cartel de «se vende» a la espera de que alguien se la quisiera comprar. Los vecinos preguntaban, se metían dentro e incluso un mendigo preguntó por qué no ponían una puerta.

Es buena la idea. Ya que no nos preocupamos del problema del chabolismo y la infravivienda, simplemente evitando pasa por delante, por la teoría de que ojos que no ven…, pues estos estudiantes (otra vez estamos ante una propuesta artística) nos traen la chabola a nuestro entorno, para que no podamos evitar mirarla y quizá se nos remueva un poco la conciencia.

Mañana prometo hablar de algo bonito.

julio 22nd, 2007

Unbuilt, creación en tiempos de guerra


A través de guerrilla-innovation.com he descubierto un blog llamado Unbuilt editado por la revista de arquitectura Archis.

Y no puedo dejar de referenciarlo porque trata de ciudades, en las que habitan personas, que seguramente se han preocupan, a su manera, tanto como yo en hacer habitable y agradable su espacio vital.


Pero las ciudades de las que trata este blog, son especiales, porque sus casas han sido destruidas por la guerra y entre sus escombros se encuentran, no sólo las vidas y las ilusiones de los habitantes, también su historia, sus objetos personales, sus recuerdos y su dignidad.

En él se habla de arquitectura en tiempo de guerra, de diseño de arte y de esperanza en la reconstrucción y, aunque la palabras creación y guerra parezcan antagónicas, opino, que una vez asumido, que efectivamente, arquitectos, artistas y diseñadores no pueden hacer mucho por pararla, sí intuyo la capacidad que tienen, de mitigar los efectos devastadores que produce en los traumatizados supervivientes, permanecer en un lugar inhabitable.


Pues de esto trata el blog, de proyectos y actividades, desarrolladas por medio de disciplinas artísticas, en ciudades en guerra. Utilizan para ello los mismos códigos y lenguaje estético, que nos son comunes en las ciudades más desarrolladas, con lo que consiguen, situar una realidad aparentemente lejana, un punto más cerca de nosotros.


Exposiciones, intervenciones en espacios públicos, graffiti, utilización de las fachadas, exposiciones fotográficas, cine, literatura, internet… todo es valido para evidenciar esta realidad que se está produciendo en ciudades tan de actualidad como Beirut, Belgrado, Jerusalén…


Uno de los proyectos que estéticamente me ha llamado más la atención, es el de Edwin Gardner Bullet Light, que propone sacar a la luz la belleza de los agujeros de bala en las paredes de los edificios de Beirut.

Para ello, plantea un proyecto, que consiste en utilizar cada agujero de bala de las paredes de edificios para alojar en ellos una luz, de manera que cuando llegue la noche, ilumine la fachada elegida. Así cada ráfagas de metralla, adquiere un significado poético a la vez que muestra sus efectos en toda su magnitud.


Aunque no es mas que un proyecto artístico, sería bonito ponerlo en práctica en varias ciudades a la vez, no solamente en guerra, porque, en muchas ciudades «contemporáneas», aún no se ha logrado eliminar del todo, el rastro que las balas de alguna guerra, han dejado en sus fachadas. Y si no, basta darse una vuelta por Berlín, Londres, Praga, Budapest…


Como he dicho, sería bonito y creo que ilustrativo, ver un montón de ciudades, con distintas realidades, hermanadas por un proyecto, donde los agujeros de bala iluminan sus fachadas.

julio 20th, 2007

Arte que depende del punto de vista



Me gusta el trabajo de Felice Varini. Lo he conocido por el blog La faz de lo innumerable y a través de ahí he completado la información en Arkinetia.

Este artista, interviene con su arte en diferentes y heterogéneos espacios arquitectónicos. Sitúa un punto de vista en el espacio elegido, normalmente a la altura de sus ojos, en un lugar de buena visibilidad. A partir de ahí dibuja formas geométricas que sólo se completan, cuando son miradas desde este ese punto concreto.



Así, contemplar su obra, se convierte en un juego en el que el espectador tiene que localizar dicho punto dentro del espacio, para así poder apreciar la forma completa

Pero para el observador, también puede ser inquietante moverse dentro del espacio viendo como las formas se van rompiendo y fundiéndose con el espacio total y adquiriendo así otra dimensión artística que varía según la posición del espectador.


Se me ocurre una divertida actividad para este verano en Madrid. Que el ayuntamiento contrate a este artista para que intervenga en varios edificios representativos y que la gente tenga que ir localizando el punto de vista del autor y sacar una foto con el móvil, (que está muy de moda).

Así, además de tener un maratón fotográfico original, (con lo que la ciudad conseguiría un montón de publicidad) ayudarían a que visitáramos edificios interesantes y en muchos casos desconocidos o inaccesibles para el gran público.


Me imagino el interior y exterior del Prado, Correos, la Fabrica de Tapices, La Bolsa, el Botánico, y tantos otros edificios singulares con un toque de color en sus muros, ¡qué refrescante sería!

julio 17th, 2007

Pequeñas burbujas para guardas recuerdos de viajes


Unos días de vacaciones, era la que necesitaba para desconectar un poco, tampoco demasiado, que luego me acostumbro a la ociosidad.

He visitado Nápoles, una ciudad increíblemente caótica pero con un encanto especial mezcla de decadencia, abandono, y arte por todos sus rincones. Además, por suerte para mi, aún no está dentro de las rutas comunes, establecidas por las agencias de viaje, lo que la hace más agradable y desde luego económica.

Y como siempre que viajo, me sorprende muchísimo lo feos que suelen ser los objetos de recuerdo, siempre con eso dibujos imitando antiguos y esas fotos descoloridas y cutres, eso, o cuando les quieren dar apariencia moderna, es mucho peor, porque en muchos casos pueden llegar a ser vulgares y soeces.


Que pena que no haya encontrado en mi camino unos souvenirs tan interesantes como las pequeñas obras que ha realizado el artista Gregory Euclide para la galería OKOK Gallery, de Seattle y que he visto en Cool Hunting.

La instalación se llama «I Have Been Remembering: Half-Lives & Half-Truths» y me encanta. Se trata de pequeñas burbujas de plástico transparente, de una pulgada de diámetro, en cuya parte trasera se han impreso pequeños fragmentos de fotos de Seattle y que han sido llenadas de agua y selladas.

Tanto el líquido como las imagenes tienen mucho que ver, puesto que el agua ha sido recolectada en distintos puntos de la ciudad e inyectada según su relación con las fotos.


El autor ha creado cientos de estas burbujas diferentes y las ha colocado en las paredes y cristales de la galería, para darnos pequeñas pinceladas de recuerdos, distorsionados por el agua y que además van cambiando según el líquido se va consumiendo.

El efecto es de gran sutilidad y desde luego como souvenir sería interesantísimo, un poco del tipo de los trozos de muro que te venden en Berlín metidos en una caja y con una foto del trozo de muro de donde ha sido sacado.

Me imagino pequeñas fotos de las calles de Nápoles de las ruinas de Herculano o de la isla de Procida, sumergidas en agua de mar decorando las paredes de mí atiquito, lo bien que quedarían. De vez en cuando iría o pediría a alguien que me trajera unos litros de agua del Mediterráneo para rellenar mis paisajes.

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