febrero 2nd, 2008

Baldosas que se iluminan


Un diseño sencillo y estéticamente impresionante.

Que a unas baldosas de aspecto tradicional se le puedan añadir unas piezas del mismo material y que lleven incorporado un sistema luminoso, para mí es un misterio y no es que no haya querido enterarme pero no he encontrado gran cosa sobre el tema, se trata de un prototipo y no hay documentación.

Están diseñadas por una talentosa coreana (Oriente está que se sale) llamada Hyomi Kim, que no tiene aún web y cuyos trabajos aparecen publicados en Coroflot, una web donde estudiantes y jóvenes profesionales anónimos, pueden publicar su book de trabajos, entre otras cosas por si hay suerte y algún cazatalentos los descubre.

Aunque Hyomi ya ha salido del anonimato, su pieza Tile +Light ganó el premio Design Concept 2007 de los Red Dot Design Award.


Se trata de un sistema de iluminación personalizable para superficies alicatadas. 5 tipos de piezas, permite al usuario crear multitud de formas. Según cuentan, es fácil de instalar, no se ven los cables y es muy apropiado para espacios públicos, parques piscinas y largos pasillos.

Yo lo veo perfecto además para baños públicos y también, por qué no, para privados e incluso cocinas, y como con él se pueden conseguir todo tipo de formas, quedaría interesante enmarcando elementos decorativos y muebles.

No se si cuando la luz está apagada, el acabado final estará a la altura, pero desde luego, iluminadas, me parecen increíbles.

Simples y bellas baldosas, qué espero pronto se comercialicen, en diferentes colores y sin ser demasiado caras. ¿es pedir mucho?.

Lo he visto en Yanko Design.

febrero 1st, 2008

Lo que hacen en Turquia con un simple tubo


Me gusta Turquía, y los diseñadores industriales no iban a ser menos, pero es que se lo merecen. Ya he comentado la obra de ub-studio de una calidad incuestionable. Así que, como no quiero perder la pista a tantos buenos trabajos, de vez en cuando me doy una vuelta virtual por blog turcos que tengo archivados.

En esas estaba, cuando he descubierto una pieza que me ha gustado especialmente, el autor es Aykut Erol y la pieza se llama Line.

Es simple, es limpia, es ligera y es lineal, nunca mejor dicho pues toda la estructura está fabricada con un fino tubo blanco que se moldea a lo largo de su recorrido para adaptarse a multitud de usos, casi tantos como podamos imaginar.

Es perchero, paragüero, mueble bar, repisa, lámpara, estantería, espejo, revistero, librería, mesita y no se cuantas cosas más.


Sería apropiado utilizar algunos de los tramos en una casa pequeña que debe aligerar sus muebles para que no agobien. Pero yo la prefiero en un estudio, un loft o una oficina, donde no importe que los objetos estén a la vista. Y es que resulta impresionante, vista en todo su desarrollo y para eso hay que tener una gran pared.

No conozco los detalles técnicos de esta pieza o y si está a la venta o no y mucho menos cuanto cuesta, el autor no tiene ninguna información en su web. La única información que nos da es que Line ganó, en el 2006, el Premio al Diseño del Año, en la Istanbul Design Week.

También ha participado como representante destacado en la Feria ILK de Milan que estuvo dedicada a su país en el 2007.

Os dejo las fotos, que hablan por sí mismas. A mí, «simplemente» me gusta.

Lo he visto en PHI.

enero 28th, 2008

Reinterpretando a los clásicos


Ni los monstruos sagrados del diseño se pueden libra de ser interpretados, variados, mejorados o desdramatizados por jóvenes y traviesos diseñadores, a los que no les asustan los mitos.

El ejemplo más deslumbrante lo tenemos en el famosísimo Maarten Baas, quien no ha dudado en pasar por el soplete, piezas emblemáticas, como por ejemplo, del recientemente fallecido Ettore Sottsass, Rietveld, Gaudí, Richard Hutton o de sus coetáneos Droog Desig y los hermanos Campana. Nada se le pone por delante.


También el diseñador Gerard de Hoop, propietario de la empresa Huting & de Hoop, ha partido de otra famosísima pieza, la silla Ant de Arne Jacobsen, pero con toda la legalidad, pues ha contado con el consentimiento del fabricante, la empresa danesa Fritz Hansen.

Y lo que ha hecho con este modelo llamado AVF, ha sido añadirle más elementos, como una lámpara de pie y una diminuto mesita. Y eso sin perder la unidad estética de la pieza, pues los dos elementos parten de las propias patas de la silla, utilizando un tubo con la misma sección y forma.


No está mal el conjunto del que sólo se han producido 9 piezas, dios sabe a qué precio. Resulta curioso ver una obra tan conocida con una apariencia ligeramente distinta. Lo bueno es que la versión es muy respetuosa con el original, no se distorsiona en ningún momento ni se descompone, simplemente incrementa sus usos.

Otra pieza de esta empresa que quiero reseñar, y no porque me guste especialmente su aspecto, sino porque me interesa su uso, es la silla Stickstools, que permite personalizarse, forrándola con papeles, posters, adhesivos, o cualquier imágenes corporativas que se nos ocurra.


Es muy apropiada para sedes, bares, ferias, sitios públicos o acciones promocionales de cualquier tipo… aunque como he dicho, en mi casa no las pondría.

Lo he visto en Mocoloco.


enero 24th, 2008

Mamá, quiero ser curator


Matta Clark pensaba que todos podíamos y debíamos hacer arte.


Si eso es posible… también podemos convertirnos de la noche a la mañana en curators, que para el que no lo sepa, son unos tipos con mucho poder en el mundo del arte que dicen lo que se tiene que programar o no en los museos. Últimamente han salido del anonimato y están más de moda que los propios artistas.


Pues esa es la personalidad que ha adoptado UrbanCurators, un grupo de ¿activistas?, ¿artistas? bueno, dejémoslo en jóvenes estudiantes preocupados por el estado de su ciudad, Providence en Rhode Island.


El grupo se lanza a la calle, armado exclusivamente con marcos, de esos que se cuelgan en las paredes y que de alguna manera están indicando que lo que hay en su interior tiene valor, bueno, eso antes de que apareciera Ikea. Los que portan estos curators, están vacíos y preparados para encontrar en la calle el objeto escena o decorado que según su criterio, sea digno de ser enmarcado.


Y lo que les interesa es todo aquello que demuestra la decadencia de la ciudad, allí donde hay grietas, oxido, destrucción, caos, abandono… allí aparecen esos cuadro, incidiendo sobre estos aspectos desagradables de la ciudad, que casi nadie quiere ver.


Así, al utilizar marcos que uno podría esperar encontrar en un museo o galería de arte, los espectadores se ven obligados a hacer conexiones entre el paisaje urbano y el de un museo y no tiene por menos que tomar consciencia de la realidad que le rodea.


Al igual que al hombre siempre le ha atraído las ruinas de antiguas civilizaciones, el proyecto de estos curators urbanos propone que deberíamos apreciar también las ruinas contemporáneas, que reflejan el consumismo y la industrialización a que está sometida la ciudad.


Los cuadros se cuelgan con cinta de doble cara y se pueden despegar fácilmente. Con esto se consigue un componente necesario del proyecto, la temporalidad, porque aunque la idea haya partido del grupo, su desarrollo requiere la participación espontánea de los ciudadanos que pueden mover y reubicar dichos marcos a su antojo, sin dañar el entorno.


El proyecto se inició auspiciado por 6 escuelas de diseño de Rhode Island, pero quieren que se extienda por todas partes y proporcionan la información necesaria para que cualquiera pueda emprender un movimiento similar en su ciudad.


Divertida manera de que los estudiantes salgan a la calle y se enfrenten a la realidad de su entorno, dialogando, colaborando con los compañeros y relacionándose con los habitantes.


Además la idea da para más, porque si a alguien particularmente le apetece ser curator por un día, también puede readaptar la idea a su gusto, incluso puede dedicarse a enmarcar cosa bonitas que encuentre por las calles que aunque parezca que no, también las hay, muchas y buenas, yo las he visto.


enero 22nd, 2008

Los bolis Bic ya no escriben como antes


Lo que puede dar de de sí un objeto tan humilde y tan de toda la vida como el bolígrafo Bic. Y es que se ha puesto de moda y en manos de traviesos diseñadores ha encontrado tantos nuevos usos que a los más jovencitos les costará creer que antes escribiéramos con ellos.

¿Os acordáis de la cancioncilla «Bic Naranja escribe fino, Bic Cristal escribe normal…? pues ahora, menos para escribir, sirve para todo, incluso han sido elevados a la categoría de arte, e incluidos en la colección permanente del Moma y del Pompidou.


Hablé en el pasado de las divertidas y decorativas lámparas Volivik, diseñadas por el estudio español EnPieza, Ya las veo referenciadas en muchos sitios y eso me alegra, porque son un ejemplo perfecto de los magníficos resultados que se pueden conseguir con mucha imaginación y objetos anodinos.


También conocía el mini jarrón Daisy Vase, de Giffin Termeer, que me ha servido para salir de algún apuro estas navidades. Está fabricado partiendo de un Bic Cristal y un lector me ha hecho reparar en su similitud con una pipa de crack, espero que nadie se lo esté fumando.

Y aún hay más creaciones que deben su existencia a este insignificante objeto y que hasta hoy no conocía.


Fantástico y lleno de sentido del humor, así veo yo el set de tenedor cuchillo y cuchara con forma de capucha Bic.

Andrea Cingoli, Paolo Bellisario, Cristian Cellini y Francesca Fontana, han gestado el Din-Ink para presentado al concurso organizado por Designboom con el título Dining in 2015. La idea de sustituir el capuchón de serie que viene con el boli, por otro en forma de cubierto para la hora de comer, es increíble, y claro, ganó el primer premio.


De la «Anemone Lamp», de Paolo Ulian, no tengo mucha información, sólo que se fabricó con 400 bolis con sus correspondientes capuchones y que formó parte de la exposición «la meravigliosa avventura del barone bic » que tuvo lugar en Aosta en 1998 y fue patrocinada por la propia marca Bic, en honor a su inventor.


Otra pieza, que personalmente me encanta, es la «Suck my bic» ideal para los que nos mordemos las uñas y devoramos bolígrafos. Se trata de una capucha de Bic, pero de caramelo. La propuso Clement Eloy, en un workshop de la marca y aunque aun es un prototipo, espero se llegue a realizar, aunque corro peligro de convertirme en una adicta y engordar con tanto azúcar.


El mundo del arte tampoco ha podido sustraerse a la moda Bic, en este caso a la del Bic Cristal de capucha azul. En la galería Georg Kargl de Viena, el artista Herbert Hinteregger ha tenido la santa paciencia de llenar las paredes de una de las salas y el escaparate, con cientos y cientos de estos objetos.


Seguro que pronto surgen otros tantos ejemplos porque cuando algo se pone de moda…


Esta vez todo el mérito es de Designboom.

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