Hoy os cuento la que parecía una soñadora iniciativa de un escenógrafo Tony Hornecker, que para paliar la crisis de su sector, decidió crear un restaurante nómada y clandestino, que lleva dos años ofreciendo reciclaje, comida y espectáculo en varias ciudades del mundo.
Este artista, especializado en montajes y escenografías para teatro y moda, construidos a partir de materiales reciclados, decidió aplicar sus conocimientos en un proyecto efimero y clandestino en el este de Londres, un restaurante inusual donde dar de comer a 25 amigos durante una semana.
El proyecto tuvo tanto éxito que continuó abierto durante varios meses, familiares y amigos le echaron una mano y en él, los afortunados comensales podían gozar de un mágico y decandente comedor, con buena comida, escenografía teatral y espectáculos de drag queen.





























































































