mayo 12th, 2008

Intalaciones que proyectan fantasía


Mi buena amiga Luisa, que de esto de iluminación experimental sabe un montón, sólo hay que darse una vuelta por su blog para darse cuenta, me ha pasado hoy la información de Het Pakt, un grupo de artistas multidisciplinales belgas, que realizan intervenciones urbanas llenas de encanto y sensibilidad y en las que la iluminación es parte esencial.


Según ellos mismos cuentan son un grupo que crean instalaciones multimedia donde la fantasía y los sueños en interacción con la realidad juega un rol determinante. El grupo está formado por 5 componentes que dominan disciplinas varias como la fotografía, el videoarte, la pintura, el sonido, el diseño, la electrónica, la escritura…


Sus instalaciones están compuestas por, un pellizco de vídeo, un puñado de iluminación, polvos de pintura, susurros de música y una buena base de construcción efímera, todo amasado con una gran sencillez.


Los proyectos que más me gustan… pues por ejemplo Fado Morgana una instalación que combina música y proyección y que se desarrolló durante el festival Luzboa 2006.


Consistió en algo tan simple como colgar pantallas blancas en las calles de la Alfama, sobre las que se proyectaron fotos tomadas con una cámara oscura, de caras de los vecinos con los ojos cerrados y que cantaban un fado, cada uno a su manera y separadamente y después se juntaron todas para conseguir que un extraño coro invadiera las calles con su honda música.


En Buda Song y Song for the Whales, se basaron en la misma idea.


En Ceci n’est pas un bus, los pasajeros se montan en un autobús que les lleva en un viaje donde las ventanas se transforman en enormes pantallas, sobre las se proyectan imágenes, que hacen que uno se sienta, por ejemplo, en un mundo de flores, o en el interior de una casa o dentro de un colorido cuadro. Algo similar hicieron en The riddle of the shadowbus.


Un proyecto de lo más inspirador es El Sol un campus musical instalado en una gran zona verde, donde siluetas de músicos, cada una con su instrumento, fueron metidas dentro de treinta burbujas de plástico, tipo tiendas de campaña. Se iluminaban al caer el sol y en cada sonaba el instrumento que portaba el músico que la habitaba. El efecto, por lo menos en las fotos, es mágico, parecen enormes luciérnagas en la noche, haciendo música.


El mismo tipo de campo musical lo realizaron para Surround y para El Sol Leie donde las tiendas con su músico correspondiente se instalaron en el agua.


Tienen más proyectos que merece la pena investigar, pero tengo que confesar que la página me parece tan desorganizada y difícil de navegar, que se me quitan las ganas de seguir por hoy.


Espero que vosotros tengáis más paciencia que yo y disfrutéis de otros muchos proyectos creativos.

abril 7th, 2008

Rojo sobre fondo verde, con pinceladas azules


Me encanta la intervención paisajística que han realizado en la margen del río Tanghe a su paso por la ciudad china de Qinhuangdao.


Me reconcilia «algo» con la nueva arquitectura que se practica en ese país, a la que no tengo en muy alta estima, primero por haber visto con mis propios ojos verdaderas aberraciones cometidas en pro del progreso y después por estar sobresaturada de información, sobre las maravillas arquitectónicas que se están «perpetrando», con la excusa de los inminentes Juegos Olímpicos de Pekín.


Bueno, el caso es que en el Tanghe River Park lo han hecho bien, y sin grandes ostentaciones han conseguido un resultado espectacular, lo que le ha valido un premio de honor de la American Society of Landscape Architects, por una vez coincido con la opinión de un jurado.


Para invitar al uso y disfrute, por parte de los habitantes del pueblo, del maravilloso parque que bordea las margenes del río, lo que han hecho es instalar un banco corrido de llamativo color rojo que se extiende serpenteante a lo largo de medio kilómetro paralelamente al cauce del río.


La bancada es de metal y lleva acoplado un sistema de iluminación y unos huecos por los que la vegetación surge a lo largo de la pieza, también se ha instalado un pasillo de madera, acoplado al banco, que facilita el paseo. El conjunto se complementa con 4 pequeños espacios techados para resguardarse de las inclemencias del tiempo.


La vegetación del parque es de lo más variado, por lo general especies autóctonas, y se combinan con gran acierto, arboles, con flores y con altas hierbas. Aparentemente, parecen haber crecido allí de forma espontánea, pero en realidad fueron elegidas cuidadosamente.


Así, lo que antes era prácticamente un basurero es hoy un agradable sitio de esparcimiento, para los habitantes de la urbe, que pueden disfrutar de un día de playa fluvial. Además, el buen diseño de su iluminación ha conseguido que por la noche se pueda seguir utilizando para pasear.


Esta instalación posee pues la gran virtud de haber urbanizado la zona, sin causar grandes daños en el ecosistema y sin haber mermado su valor ecológico. Algo recuerda a la obra de Goldsworthy.


Y hay que ver qué bien combina el rojo, con el verde de la vegetación y toque azul de las aguas del río. Por esta vez, tengo que reconocer que me gusta. Las puestas de sol parecen bellísimas.


Lo he visto en Yatzer.


abril 1st, 2008

Muebles de madera reutilizada

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En mi búsqueda de la cosa imperfecta, del material reutilizado y del objeto que tiene aspecto de haber sufridos alguna que otra batalla, no puedo dejar de hablar de los muebles de madera, que elabora de forma artesanal, la empresa holandesa Piet Hein Eek.

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Están especializados en trabajar la maderas de deshecho, que ellos seleccionan y tratan cuidadosamente para que no pierda la calidad, los colores y las texturas originales. Consiguen que materiales sin valor, deshechos de la industria, inservibles para otros, adquieran una apariencia que se podría considerar, artesanalmente sofisticada.

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Cada pieza es única, porque el material con el que trabajan también lo es, cada color, cada imperfección, cada textura irregular, cada retazo de imagen impresa que se conserva en la madera, la convierten en exclusiva.

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También trabajan las maderas nuevas, los metales, el aluminio, el acero, la cerámica y el cristal, aunque a mí los que de verdad me interesan son los de madera reutilizada.

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Tienen una la colección básica con producto más o menos estándar, también realizan muebles y construcciones por encargo, en la que se ciñen a las peticiones de los cliente y otra línea creativa, con la que fabrican piezas más artísticas y personales.

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Me gustan sus muebles, porque todas las irregularidades del material, causadas por el paso del tiempo los hacen especiales y dan ganas de cuidarlos para que no sufran más. Además la combinación de colores algo desvaidos, les dan un aspecto entre industrial, viejo, antiguo, y moderno y rústico y sucio que me resulta interesante.

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Eso sí, hay que dosificarlos mucho mucho, yo nunca pondría más de una pieza en mi casa, pues correría el riesgo de que mi ático se convierta en una casa de campo de lo más rústico, cosa que me horrorizaría.

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Por cierto, que siempre se me olvida decirlo, en Madrid estamos celebrado un largo mes monográfico sobre diseño Holandés, y se nos ha llenado la ciudad de exposiciones y conferencias de lo más interesantes. Dicho queda.

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marzo 14th, 2008

Verdes pastos para mínimos espacios (en Tokio)


A los japoneses en general les gusta la vegetación pero los habitantes de las ciudades no lo tienen fácil para disfrutar de ella. Mientras en New York el 12% del suelo de la ciudad se emplea como zona verde, en ciudades como Tokio, debido al escalofriante desarrollo constructivo, sólo se utiliza un insignificante 4%, con lo que es prácticamente imposible conseguir un metro cuadrado para plantar algo.


Pero como ingenio no les falta, se les han ocurrido soluciones innovadoras, como por ejemplo, aplicar todos sus conocimientos informáticos y científicos en construir una granja subterránea de más de 1000 m2.


Pues sí, como si fuera lo más normal del mundo, han creado un ecosistema completamente artificial, para que esta particular granja crezca frondosa, aun estando bajo tierra.


El invento se llama PasonaO2 y se define como una granja urbano orgánica mantenida con tecnología high tech. Está ubicada en uno de los distritos de negocios más importante de Tokio debajo de un edificio de oficinas, en el sótano de un banco.


Su propósito es que sirva como una especie de escuela para facilitar conocimientos agrícolas a los jóvenes que están teniendo problemas para encontrar empleo y también a las personas de mediana edad en busca de una segunda carrera. Sin tener para ello que salir del centro de la ciudad, vamos, de camino a casa después del trabajo o las clases.


Unos 100 aspirantes a agricultores ya han tomado un curso de capacitación agrícola en esta granja subterránea.


En un total de 6 salas, producen verduras, frutas, flores, hierbas aromáticas y también un campo de arroz en terrazas. En total hay además 15 plantas autóctonas del Japón procedentes de zonas suburbanas y que artificialmente son producidas en este centro.

En ausencia de luz solar, las plantas se mantienen con sofisticados sistemas de iluminación artificial. La temperatura de la habitación y la humedad es controlado por ordenador y la hortalizas verduras y frutas son ecológicas, se cultivan sin pesticidas.

Si no os lo creéis, sólo tenéis que mirar las fotos. No me quiero imaginar a cuánto saldrá un kilo de tomates subterráneos. Del sabor no dicen nada, dudo mucho que tenga un gusto como los que crecen al aire libre, pero bueno, como se trata de que practiquen labores del campo, tampoco es que esto importe mucho.


Pero no todas las plantas de Tokio están enterradas bajo tierra, menos mal, porque pese al poco espacio que se puede conseguir entre la maraña de edificios, los habitantes, como buenamente pueden, crean sus mini espacios con vegetación, en medio de una construcción urbana, que intentando aprovechar el espacio al máximo, no ha dejado muchos huecos para patios, terrazas y mucho menos, jardines públicos.


Así las cosas, no les ha quedado más remedio que buscarse la vida y plantar, textualmente, sus macetas en la calle. Y como en general son muy respetuosos con la propiedad privada, el vandalismo no se ensaña con ellas y se mantienen en el sitio asignado, sin ser destruidas ni robadas.


Esta especie de guerrilla floral es un movimiento que se va extendiendo, donde hay un pequeño hueco en el pavimento, una isleta en un cruce, una acera algo ancha, una valla, ahí surge un minijardín. Muchos son creados por los comercios de la zona, otros los propios vecinos de manera individual o compartiendo la responsabilidad de su cuidado.


Su construcción más usual es por acumulación de macetas o recipientes de lo más variopinto, cualquiera vale, para nada tienen que ser todos iguales. Además, para darle más sentido de jardín, algunos le añaden construcciones para pájaros e incluso gnomos de jardín.


Con sus plantas, naturales y en algunos casos artificiales intentan dar color al gris asfalto a las máquinas expendedoras, objetos abandonados, feas paredes, escaleras, material urbano, obras, sitios de paso y todo mínimo espacio libre, o no, en la vía pública.


A mí personalmente, me encanta este tipo de jardín-maceta sea grande, pequeño, con gnomo o sin él. Se adapta tan bien a los espacios, tienen un aspecto tan delicado y provisional… cada uno es único e inimitable porque se construye con los recursos que en ese momento se tienen, lo que le da un aire destartalado y desordenado que me agrada.


Tiene, además la capacidad de adaptarse a cualquier cambio, crecer o decrecer según convenga, se pueden reutilizar objetos inservible y ademas, seguro que une a los vecinos en las tareas de mantenimiento.


Si no fuera por lo cafres que somos por aquí, me iniciaba una acción de guerrilla, plantando un jardín de macetas en la Plaza de La Luna. Ya se que soy pesada con el tema, pero es que me parece tan horriblemente gris y triste y la tengo tan cerca de mi casa…


Además, el dichoso jardín vertical con dibujo de luna en cuarto creciente, ni crece ni reverdece. Si ya me lo imaginaba yo, sin saber nada de jardinería…, señores planificadores…, que en esa pared no da nunca el sol…


Lo he visto en Marukuwato y cómo no, en Pingmag. A ambos le he cogido prestadas las fotos.



marzo 13th, 2008

Desire Paths, los caminos del deseo

Me temo que mi deriva personal está haciendo que cada vez hable menos de decoración, también puede que sea porque cada vez hay más blog que se dedican al tema.

Me pasa, que intentando mantener a raya mi RSS, me topo con las misma noticias en mil sitios, el mismo objeto, las mismas fotos y los mismos textos y eso cansa mucho.

Así que con andar errático, vago por aquí y por allá, buscando cosas que me inspiren y me hagan sentir bien, porque ahora mismo, una lámpara de más de 6.000 euros me emociona menos que antes, bueno, salvo honrosas excepciones, que haberlas hailas.

En fin, que en este momento de risparmio emocional, me ha llamado la atención a la vez que conmovido una acción aparentemente insignificante.

Un grupo de Flickr se dedica a fotografiar desire path (caminos del deseo) también llamados desire line, términos arquitectónicos que definen esos caminos que aparece espontáneamente en la naturaleza y que tienden a corregir, simplificar o mejorar los impuestos por los planificadores.

Son muy reconocibles, suelen estar en terrenos verdes que han quedado despoblados de vegetación por la erosión de los pasos de los paseantes. Normalmente unen dos puntos por la distancia más corta, pero también puede ser que nos conduzcan a un lugar con cierto interés paisajístico pero que se sale de la ruta impuesta.

Seguro que alguna vez os habéis preguntado, quién fue el primero que decidió salirse del camino construido para iniciar uno de esos desire path por los que transitáis con frecuencia, ¿serán la creación de una sola persona a fuerza de constancia, o habrá sido iniciado por alguien y seguido por los demás por pura comodidad?.

Uno de los primeros que los fotografió fue el aventurero Nick Crane y los menciona en su libro Two degrees west. Se refiere a ellos como la huellas de pies anarquistas con voluntad propia, independientes de las intenciones de los constructores. Afirma, que están hechos con gran pasión, por aquellos que optan por el libre albedrío, dejando las funciones autómatas a un lado, al explorar el paisaje.

A mi me encanta el nombre y el proyecto de fotografiarlos y desde que he dado con él he decidido prestar más atención a esos senderillos. En el fondo, me hubiera gustado haber iniciado alguno en mi vida, a lo mejor en mi infancia… porque ahora… en la ciudad… es complicado….

Espero también haber llamada vuestra atención sobre estos pequeños y modestos caminos, que desafiando los trazados impuestos, surgen espontáneos por aquí y por allá.

Desire paths… que bonito nombre…

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