Hoy os dejo, una vez más, un proyecto en el espacio público llevado a cabo por el estudio REBAR en el Victory Garden de San Francisco, que convirtió un zona verde sin apenas uso, en un lugar para el cultivo. Es decir, que hizo desaparecer el cesped de un jardín, para dar paso a un huerto urbano, cuyos productos se cultivaron y fueron consumidos por los ciudadanos.
En julio 2008, 250 voluntarios, entre los que se encontraban jardineros y vecinos y simpatizantes, eliminaron 10.000 pies de césped de la San Francisco’s Civic Center Plaza para transformarlo en un huerto temporal para lo producción de hortalizas.
La ubicación del proyecto fue muy importante para su desarrollo y puesta en marcha, ya que el espacio a cultivar, estaba situada entre un area que contiene muchos de los edificios del gobierno y la cultura pero también un barrio encadenado a la pobreza, la falta de vivienda, y la delincuencia.
Estoy de viaje sin casi conexión, por eso esta semana andaré un poco ligerilla, de contenidos en el Ático.
Hoy por ejemplo me limito a dejaros unas delicadas y amables piezas de la artista (no se por qué pienso que son de una mujer…) Misako Inaoka en las que hace una reinterpratación muy libre, de lo que ella considera naturaleza.
Según nos cuenta, «sus intereses están en la frontera entre lo que llamamos natural y artificial. Para llevar a cabo su trabajo, observa el entorno físico y social en detalle, para encontrar la belleza oculta y la peculiaridad.
Si Ellie Davies hace fotografía o intervenciones en la naturaleza, es una cuestión que no debe preocuparnos demasiado, aunque es inevitable pensar que su trabajo trasciende el papel fotográfico para permanece en el espacio físico en el que fue retratado.
Para tomar sus imágenes, esta mujer embellece de manera poética los espacios naturales, interviniéndolos con otros elementos también naturales que manipula de manera muy visual y que después deja para que la naturaleza se los apropie.
Iba hoy a publicar un post algo apocalíptico sobre las suburbios de Madrid, pero he salido, me he dado una vuelta, he visto el buen día que hacía y bueno, me ha dado una descarga de buen rollo, que se me hace complicado volver a esas cosas «artísticas y profundas» de las que me ocupo durante la semana, je.
Por esa razón os dejo la serie fotográfica de Francois Trezin, Bottom of the trees que mitigan un poquito, esa avalancha de terribles imágenes que he venido recibiendo durante la semana, sobre Japón, su terremoto y su sunami.
Son imágenes de modestos jardines que los habitantes de Sapporo, has creado de manera espontánea, aprovechando esos insignificantes espacios naturales en el espacio público, en los que están sembrados los árboles, frente a sus casa. Aquí no hay artistas ni arquitectos ni intervenciones artísticas de por medio, simplemente vecinos con ganas de mejorar su barrio con mínimos recursos.
Sin internet en casa y con poco tiempo para investigar novedades, vuelvo la vista atrás para encontrarme con un clásico de las interveniones reivindicativas y ecológicas, se llama Nicolas García Uriburu y desde 1968 lleva tiñendo de verde, polémicas aguas en todo el mundo.
Este artista empezó a ser conocido, entre otras cosas, por sus intervención a gran escala en el Gran Canal de Venecia, durante la Bienal en la que que trató de alarmar a los visitantes sobre la contaminación de rios y mares. Sonada ha sido más recientemente, su actuación, en compañía de activistas de Greenpeace, en el Río Matanza-Riachuelo, el más contaminado de Argentina, como protesta en el Día Internacional del Agua.
Para llevar a cabo sus acciones, utiliza la fluoresceína, un pigmento que se convierte en verde fluorescente cuando entra en contacto con los microorganismos del agua y que está demostrado, no afecta a la fauna y flora del medio.
Uriburu ha llevado a cabo acciones similares, siempre en verde, en fuentes y aguas públicas, durante décadas y con ellas trata de aumentar la conciencia de la contaminación del agua, del planeta y de paso denunciar los antagonismos entre la naturaleza y la civilización, y entre el hombre y la civilización.
La Fontaine du Lac de Vincenne, la Fuentes del Trocadero de París, la Fontaine du Soleil de Niza, el Puerto de Niza, el Green Hatchiko de Tokio, la Fuente Monumento a los Españoles de Buenos Aires, la Fontaine du Louvre, el Museu de Arte Moderna de São Paulo, han sido algunas de sus localizaciones más destacadas.
Según leo, Uriburu desarrolla, paralelamente a su carrera artística, una importante labor social. Se destaca en la defensa del medio ambiente mediante acciones como las múltiples plantaciones de árboles, tanto aquí como en Europa. Es miembro fundador del Grupo Bosque con quienes participó en las campañas de reforestación de Maldonado, Uruguay… vamos que lo suyo no es una pose para llevar a cabo vistosas acciones.
En su web podemos leer algunas de sus ideas sobre el agua, la ecología y la sociedad…
Ya lo conocía, pero lo he recordado al verlo aquí. Las fotos son del autor y de google.
Muchos otros han llevado a cabo acciones similares, en rojos, azul… pero él fue, el primero, o uno de ellos.