octubre 27th, 2007

Irreprochable graffiti


Para los que desaprueban los graffiti esta vez tengo dos interesantísimas versiones de este ARTE (con mayúsculas) callejero con la que no van a poder estar del todo en desacuerdo.

Además y por el mismo precio también se pueden ofrecer a anunciantes inquietos con ganas de huir de esa publicidad invasiva y hacer algo más original, menos dañino a la vista y con una carga de buenas intenciones que seguro reporta grandes beneficios si no económicos sí a la construcción de su imagen de marca.


La primera se llama graffiti reversible que se basa, según nos cuentan en Inhabitat, en una técnica parecida a la del «lávame» que siempre aparece escrita en los coches muy sucios.

Es decir, partiendo de una superficies muy sucia, y mediante unas herramientas tan básicas y poco propias de los graffiteros como son el agua, jabón, cepillos y chorros de agua a presión van quitando la suciedad de las zonas del dibujo de manera que se crea una imagen en negativo que si la superficie elegida estaba muy sucia podemos ver con toda claridad.


Curiosamente uno de los primeros en aplicarla ha sido un artista o mejor decir publicista llamado Moose que ha creado mensajes publicitarios para marcas comerciales que quieren asociar su nombre con conceptos limpios.

Al que sí se puede considerar un verdadero graffitero es al brasileño Alexandre Orion, que ha dibujado con esta técnica, miles de cráneos en los túneles de Sao Paolo. El mensaje es de lo más apropiado porque habla de manera ilustrativa de lo que la emisión de gases contaminantes están haciendo en el planeta, dejándolo el futuro del color de las paredes de los túneles, muy negro.


Y paradójicamente y aunque parezca mentira, en los dos casos, las autoridades intervinieron para evitar «acto vandálicos» de tal envergadura.

Moose fue obligado por las autoridades de Leeds por una divertida sentencia a ¿deslimpiar lo limpiado?.


El caso de Orion fue también surrealista, como las autoridades no pudieron aplicar un castigo contra alguien que se estaba limitando a limpiar espacios públicos, ellos mismos se encargaron de terminar el trabajo dejando como una patena el resto del los túneles para que el artista no tuviera donde plasmar sus subversivos mensajes.

¿Alguien lo entiende?.


La segunda técnica graffitera que también he encontrado en Inhabitat y que me ha gustado es la desarrollada por Edina Tokodi en Williamsburg con un material vivo y verde.

Y es que esta artista utiliza el musgo que va pegando en las paredes para crear figuras de animales que luego deja que vivan en los muros de este barrio tan urbano de New York, donde la gente no se acostumbra a convivir con la naturaleza ni aunque se la pongan delante de sus narices.

La artista quiere conmover a los vecinos con estas divertidas siluetas de animales para que interactúen con ellas que las toque y si puede ser que las cuiden, cosa que no suele pasar porque la gente se limita a mirarlas, incluso a destruirlas. Otros, ni siquiera reparan en ellas.


Me encantaría encontrar graffitis así en las calles de mi ciudad, me imagino la obra por ejemplo de Sam3 hecha con musgo y me moriría de gusto.

Si alguien está interesado en saber como se pueden hacer estos graffiti aquí podréis ver lo fácil que es, simplemente agua mantequilla azúcar y musgo.

Tampoco estaría mal encontrar mensaje publicitario de gran formato fabricados en «verde», ¿no sería más impactante, ecológico, biodegradable y bueno para las marcas? pero no vale hacer esto y luego contratar publicidad en esos horribles mamotretos. ¿Vale?.


octubre 24th, 2007

Llegará la navidad con sabor a mazapán y demasiadas luces



Ya se que es pronto para hablar de estas cosas, pero ya me están llegando fogonazos de luces navideñas que pronto marcarán, como camino de baldosas amarillas, la correcta senda comercial de nuestras ciudades.

Y como viene siento habitual, seguro que este año también se adelanta su encendido, ¿por aclamación popular? pues creo que no, mas bien por presión de los comerciantes, que piensan, seguro que con parte de razón, que el ruido de los contadores de la luz municipal moviéndose a toda velocidad, es como un canto de sirena, que nos seducirá sutilmente y empujará a consumir.


Y no es que yo esté criticando a los comerciantes, los entiendo, tienen que mirar por su negocio, es más, en muchos casos, pagan de su bolsillo el gasto de esas luces, no siendo así gravosas (por lo menos directamente) al bolsillo de los contribuyentes y llegando a generar dinero a las arcas municipales.

Tampoco quiero enzarzarme sobre si este gasto se paga y por quién. No, sólo quiero hablar de «consumo responsable» (seguro que al incluir esta palabra aparezco mucho más en buscadores) un concepto que todos aplaudimos y con el que nos solidarizamos, aunque no nos hayamos parado a pensar qué significa exactamente.


Porque excepto unos cuantos (más de lo que parecían a primera vista, por cierto) el resto, tenemos claro, que las formas de energía tradicionales se están agotando y que mientras no se generalice el uso de las renovables y no contaminantes, no nos queda otra que intentar consumir menos, y esto va por todos, tanto los que pueden pagar elevados precios por la energía como, por supuesto, los que no.

Vale… ya se que se que el año pasado se empezó a cambiar el tipo de bombillas incandescentes del alumbrado, por otras que consumen menos, incluso por LED… pero la medida no fue suficientemente efectiva porque, por ejemplo en Madrid, el número de ellas aumentó al triple, 8 millones de unidades, y aún así algo se ahorró.


Lo que demuestra que con un poquito de interés, imaginación y conocimiento de las energías renovables, podríamos conseguir un gran ahorro energético. Gesto de lo más apropiado en estas fechas, donde todos nos hacemos una larga lista de buenos propósitos para el año venidero.

Y para un tema tan importante, vengo con un saco llenito de buenas ideas para repartir por aquí y por allá a ver si alguna cuela y podemos conseguir unas navidades un poquito «sostenibles».


En las ciudades, propongo cambiar definitivamente todas las bombillas por otras de LED, y si son más caras… pues se ponen menos… También se puede recurrir a la fibra óptica.

Dejar de presumir de que tal o cual artista ha diseñado una bonita iluminación navideña para tal o cual calle y convocar un concurso (de esos tan populares) en el que gane, no el proyecto que emplee bombillas más bonitas, sino el que con menos gasto (demostrable) ilumine más espacio y de manera estética, por supuesto.


Seguro que con cierta precariedad de medios y haciendo de la necesidad virtud, se puede conseguir algo verdaderamente interesante. Para ello sería imprescindible la asociación de varias disciplinas, arte, ingeniería, arquitectura, diseño, etc…

Con esto, verdaderos profesionales tendrían opciones de participación en un proyecto tan interesante y que hasta ahora ha sido asignado a «famosos diseñadores» que de avances tecnológicos y nuevas energías no deben saber mucho.

Hay muchos ejemplos que sin ser específicas para Navidad podrían dar ideas sobre las que trabajar. Algunos ya los he reseñado en anteriores ocasiones pero los repito porque me parecen de lo más indicadas para nuestra decoración navideña.


El puente de fibra óptica diseñado por Osman Akan, el Litracom, bloques de hormigón que se iluminan cuando les da la luz solar, las lamparas de exterior creadas por Tom Dixon y que utilizan bombillas de bajo consumo, así como las LED de Philips, los LED Throwies utilizados por Graffiti Research Lab para la creación de mensajes y acciones de guerrilla o el Wind to Light de Jason Bruges. Y me sería fácil pensar en el Solar Tree de Ross Lovegrove como un maravillo sustituto de árbol de Navidad. Todos ellos son buenos puntos de partido para pensar.

Pero hay muchas otras muestras interesantes. Sobre todo las que funcionan con energía solar o eólica.


Las Solargrass creadas por Solarlab una de las empresas que mejores ideas y diseño de calidad, está aportando en el campo de la tecnología solar.

La Light Wind de Demakersvan que se ilumina con la energía generada por el viento.


De la sostenible imaginación del ya mencionado Jason Bruges tenemos otras instalaciones ecológicas. La que le ha encargado Greenpeace y que ha construido con simples bombillas de bajo consumo o la propuesta para la playa de Aberfan donde se han «sembrado» multitud de faros circulares que producen luz de colores mediante el movimiento del viento.


Y si llevan a buen puerto las investigaciones de los alumnos de la University of Hertfordshire en Inglaterra, pronto tendremos arboles de navidad que van creciendo con su propia iluminación. Mediante la inyección en sus hojas de una sustancia parecida a la que tienen las luciérnagas y medusas, de forma natural y sin dañar el árbol se conseguirá una iluminación en varios colores, que no consume energía.


Pero es fácil para los que no tenemos capacidad de decisión en todo esto, ponernos a criticar lo que hacen o dejan de hacer las instituciones. Aunque viendo las, cada vez más exageradas y barrocas iluminaciones navideñas que ponemos en balcones, fachadas e interiores de nuestras viviendas, está claro que nosotros también tenemos mucho poder para reducir el gasto en estas fechas.


Y por las más de 1.700.000 entradas que he encontrado en Google cuando he tecleado «sustainable christmas light» creo que no va a ser complicado dar con soluciones de ahorro que se adapten a nuestros intereses.

El paso más fácil es sustituir las pequeñas bombillitas de incandescencia que todos ponemos en el árbol, por otras de LED y con esto ya estamos dando un gran paso, porque ahorran casi un 80%.


Pero no quiero engañar, el precio resulta caro si lo comparamos con las tradicionales, eso sí en poco tiempo, compensa.

Se pueden encontrar las más tradicionales para interior en Brookstone o comprar por internet en Environmental Lights.


Si lo que queremos es iluminar un jardín, balcón o un árbol de exterior, nada mejor que aprovechar la energía solar y del viento, son gratis y renovable. En Solar Santa hay gran cantidad de modelos solares, tirando a clasicones.

Pero tampoco nos tenemos que quedar con lo típico pues podemos convertir cualquier lámpara, bombilla u objeto luminoso que nos guste, en nuestro tema decorativo/luminoso navideño.


Yo me quedo con las pequeñas y divertidas Blow Light, que con un miniventilador generan energía para encender un LED verde y dos azules.

Para una decoración exterior más sofisticada, son increíblemente bonitas las Corona Solar Light, tanto en su versión de pared como en la que se pincha en la hierba.


Y para dar un toque de humor a todo esto, nada mejor que tener varios Energy Bucket a la vista. Con la forma de un clásico cubo y con su capacidad de recoger la luz del sol, es un objeto sencillo pero con un significado metafórico que me agrada mucho.

Opciones más que interesantes para pasar unas felices, luminosas y sostenibles navidades. Algunas aún se pueden poner en práctica.

 


octubre 15th, 2007

Publicidad invasiva en gran formato


Por fin me he echado a la cara y a la cámara, a esos famosos mamotretos publicitarios que el ayuntamiento ha permitido instalar en Madrid y cuya explotación ha sido concedida a la UTE Cemusa/Clear Channel.

Son impresionantemente grandes e impresionantemente ostentosos. La publicidad en ellos luce por encima de todo, los árboles, las fachadas, los coches y sobre todo por encima de los peatones. Además están colocados estratégicamente para que tampoco los conductores pierdan detalle de ella.


Ya se lo que me van a decir los defensores de estos soportes, pues que están pensados para interrumpir lo menos posible el paso. Pero… y la vista, ¿que pasa con ella?.

Además, ¿cómo se entiende que en un momento en que se está hablando de contaminación, de saturación del mercado, de que tanto ruido publicitario hace imposible discernir el mensaje… cuando se experimentan nuevas fórmulas de comunicar, asociadas con las emociones, la humanización y la personalización… cómo se explica pues, que aquí se esté pensando simplemente en el burro grande…?


Pero… que tonta soy, seguro que lo he entendido mal y han sido ideados para colocar en ellos información que interesa al ciudadano, a lo mejor van a marcar los puntos de interés cultural de la zona, a lo mejor van a señalizarnos los accesos al metro, a lo mejor, a lo mejor, a lo mejorrrrrr…

Pues no, han sido concebidos simple y llanamente para colocar en ellos publicidad, pura y dura, grande y llamativa.


No voy a entrar en quién es el que se va a lucrar con su colocación, lo que sí me gustaría es que alguien me explicara, en qué nos va a beneficiar a los peatones y conductores.

Y no se trata sólo de que sean una molestia para transitar, que también, sino que además convierten, un poco más, la ciudad en un inmenso soporte publicitario, un Time Square sin luminosos y a lo cutre, que nos priva de la visión de espacios abiertos, de fachadas interesantes, de arboles o del simple cielo azul.


Pero no penséis que toda publicidad está permitida en las calles de Madrid, para nada.

El año pasado el ayuntamiento aprobó una ordenanza reguladora de la publicidad exterior en la que se obliga a los comerciantes, en un plazo de dos años, creo, a desmontar sus rótulos luminosos, incluso las cruces verdes de las farmacias, para preservar la imagen de la ciudad.

Además, todos los días vemos a empleados de limpieza del ayuntamiento quitando de las paredes, carteles, pegatinas y street art, con un interés directamente proporcional al nivel económico del barrio. No se si se habrán enterado de que se subasta obra de Banksy en Sotheby’s, a precios millonarios.


Y entonces… si el consistorio demuestra tanta preocupación por la estética de la ciudad ¿qué hace tan especiales a esos soportes para que pasen por encima de todas las ordenanzas habidas y por haber?… cada uno que piense lo que quiera.


Yo voy a dejar aquí algunas ideillas por si alguien se siente agredido en su sensibilidad por una hamburguesa gigante o no le apetece topare con el cuerpazo de una supermodelo, tamaño King Kong.


Leo en Guerrilla Innovation que Helmut Smits, en una iniciativa estilo guerrilla gardening, está plantando árboles delante de los soportes publicitarios. Para hacerlo, el artista, una vez localizado el soporte, se disfraza de jardinero municipal y a plena luz del día coloca un enorme árbol, impidiendo la visión de la publicidad.


Y para los que se vean realmente afectados por esta desmesurada publicidad, pueden pensar seriamente en comprometerse con un activismo o bandidaje publicitario más continuo, que es lo que llevan a cabo Billboard Liberation Front BLF, Adbusters, The Yes Men y muchos otros grupos inscritos en la llamada Culture Jamming.


Y es que, si no hay problema en poner obstáculos en las calles, por lo menos que estos sirvan para algo útil. Un ejemplo, los Solar Tree, arboles solares, que el diseñador industrial Ross Lovegrove ha ideado para iluminar las calles de Viena y que además de recrear la naturaleza en el centro de una gran ciudad, iluminan las calles mediante la energía solar que acumulan.Y sin generar contaminación lumínica.

A ver si aprendemos…

octubre 14th, 2007

Un puente de luz, color y viento


Que bella y metafórica la instalación que el artista turco Osman Akan ha ideado para el Brooklyn Bridge Park.

Se llama The Third Bridge y ha sido encargada por el Centro de Artes de Dumbo (CAD) dentro de la muestra The Outdoor Gallery: que organiza la Ciudad de Nueva York y que estará instalado del 14 de octubre al 14 de enero del 2008.


La instalación de Osma está realizada con miles de cables de fibra óptica de color verde que se asemejan a largas briznas de hierba plantadas en la tierra. Al ser mecido por el viento este césped iluminado, produce un efecto de movimiento de lo más poético.

Previamente a este encargo, el autor ya había realizado otra obra, Ripple con esta misma técnica.


Electricidad, fibra óptica de un intenso color verde y el viento, producen este increíble efecto que se puede apreciar mejor mirando el vídeo que aparece en la web del autor.

No se me ocurre una obra más apropiada para situar en un parque.
Lo he conocido a través de T
he worlds best ever y las fotos las he sacado de la página del artista.


Precioso.


octubre 10th, 2007

Cafetería que sube y baja


Al cambio de uso y el reciclaje de contenedores de mercancía ya no hay quien l0 pare. Los he visto convertidos en cómodas casas, iglesias, museos, restaurantes, tiendas y por supuesto bares.

Pero ¿podrían convertirse en modernos quioscos de comida u bebida de los que se ven por las calles de algunas grandes ciudades?

He leído en The Coolhunter que el arquitecto Alan Kalkin, que tenía experiencia en casas fabricadas a partir de estos contenedores, convirtió algunos de ellos en cafeterías provisionales que se utilizaron en la 52 Bienal de Venecia.

Y no se limitó a abrir un hueco y poner una barra dentro, esto hubiera sido lo fácil. Se complicó un poquito más la vida y creo un mecanismo que pulsando un botón y en 90 segundos, desplegaba todos los lados del cubo metálico para dejar a la vista una cafetería completamente montada y colocada, con su barra, zona de descanso y mesas y sillones para relajarse, lamparas y todo lo necesario en las cafeterías al uso.

Los muebles están completamente unidos a las paredes del contenedor, de manera que cuando se cierran estas, estos muebles se elevan a medida que lo hace la pared, hasta quedarse en posición vertical.


De esa manera, cuando se cierra la cafetería, todo queda perfectamente recogido y guardado dentro del pequeño espacio interior del contenedor. Cuando se va a usar, se despliega como una flor, con lo que aumenta su espacio de manera evidente.

Y el patrocinador de estos espacios, es la empresa de Cafés Illy, que en un principio los utilizó como zona de descanso, en el recinto de la Bienal de Venecia, pero que al ver el éxito de la iniciativa, ha decidido ampliarla, instalando un prototipo en el Time Warner Center de New York que se podrá utilizar hasta el 29 de diciembre.

Si realmente funciona a toque de botón, parece una manera fácil y cómoda de acercar un café caliente, algo de comer y una zona de descanso, a los peatones, que con prisa se desplazan por la ciudad.

Porque, aunque aquí no hay mucha costumbre de comer en puestecillos de la calle, en otros países es una practica de lo más habitual. Eso sí, creo que, habría que variar un poco su sofisticada decoración, para hacerla más acogedora y apetecible a los viandantes, y seguramente añadir unas estufas en los periodos de frío intenso.

Por lo demás, son muy funcionales y cuando cambia el producto a vender o el sitio de moda, se transporta a otra ubicación y punto.

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