marzo 8th, 2010

Larvas que se van reproduciendo


Para no variar, sigo interesada en propuestas arquitectónicas a pequeña o minúscula escala en el espacio público, esas que están hechas con pocos medios y en las que la interacción y la colaboración son partes primordiales en el proceso de construcción y utilización.


Hoy os dejo el proyecto que la artista Kate Browne empezó a desarrollar en el 2008 en Cragsmoor NY, cuando se le ocurrió organizar a un grupo de amigos y familiares para construir su particular Cocoon, un pequeño refugio con forma de capullo de 26 pies de largo por 10 alto, hecho con ramas encontradas en el área circundante y cuerdas.

Esta insignificante construcción, logró generar alrededor una comunidad de usuarios muy involucrados con el espacio, por lo que la artista decidió ampliar su uso a nuevas acciones comunitarias y en 2009 organizó en su interior una especie de invernadero de capullos, tejidos por los componentes de la comunidad, usando materias naturales y hojas de maíz, con las que envolvían algún objeto de valor sentimental para ellos.

Dichos capullos, con sus simbólicas larvas, fueron colgadas en el interior del Cocoon donde aun permanecen, como si de un altar se tratara, construido para homenajear a esas pequeñas cosas importantes para uno e insignificantes para los demás.


Lo mejor es que esta iniciativa se va empezando a extender y ya está planeado que en estos días de marzo se construya, siguiendo los mismos principios de colaboración y uso de material autóctono, otro Cocoon en la Plaza Tlatelolco de Mexico DF, aquí podéis ver la convocatoria para la participación ciudadana.


Además, en julio se comenzará otro en Greenwood, Mississippi en colaboración con CIS (Community in Schools) y otras comunidades locales y esto no ha hecho más que empezar…


Yo lo ví aquí donde me sentí atraída por esa imagen iluminada, después quise saber más…








marzo 2nd, 2010

Escuela construida con las manos

Os dejo otro de esos proyectos que hacen que me deleite pensando en lo que la arquitectura puede aportar a la sociedad, en estos tiempos de crisis, de catástrofes naturales, y de desaforada competición entre ciudades para demostrar… quién la tiene más grande… la colección de edificios públicos… siempre de dudosa utilidad, pero con gran impacto mediático.


Se trata de una bellísima escuela en Rudrapur, Bangladesh, levantada a mano en el 2005 en una iniciativa ejemplar de colaboración entre constructores locales, profesores de la escuela, alumnos, padres ayudados por expertos y voluntarios venidos de Alemania y Austria, bajo la dirección de los arquitectos Aeringer Anna y Roswag Eike.


La escuela METI , que así se llama, fue construida en el 2005, a mano y en cuatro meses, con métodos tradicionales
y materiales de construcción comunes en esta zona, pero adaptados a las nuevas necesidades. Así los arquitectos,
trabajaron mano a mano con artesanos locales, ayudándoles a perfeccionar los procesos y enseñándoles nuevas técnicas de trabajo que luego ellos podrían utilizar para mejorar las condiciones de las viviendas rurales.


Los materiales tradicionales empleados en esta construcción fueron, el bambú para los revestimientos, la tierra para muros y cimientos, la paja para tejados y las cuerdas de yute para fijar toda la construcción. Y esta manera aparentemente rudimentaria, se consiguió un edificio ecológico, sostenible en el que la climatización natural está garantizada y con ella el ahorro energético. Sin perder de vista la identidad regional.


Y no olvidemos la parte estética de la construcción que para mí es incuestionable… el exterior alegre y cálido invita a traspasar sus cortinas de colores, para entras en un interior acogedor, que transmite tanta tranquilidad que dan ganas de quedarse a estudiar, a meditar o simplemente a pasar el tiempo viendo como la luz atraviesa el bambú dibujando en su camino sombras pautadas sobre las paredes.


Según cuentan, la filosofía de esta escuela es aprender con alegría, los profesores ayudan a los niños a desarrollar su propio potencial y a usarlo con creativa y de manera responsable, y el edificio refleja estas ideas a través de sus materiales, técnicas de construcción y diseño arquitectónico… pues una maravilla.


Esta construcción gano en el 2007 el Aga Khan Award for Architecture… merecidísimo galardón.


He conocido este proyecto aquí de donde también he sacado las fotos.








febrero 24th, 2010

Naturaleza nocturna como espectáculo


La naturaleza es un espectáculo único, digno de ser observado con toda la comodidad posible, ya que lo que nos ofrece, tiene tanta belleza, que hay que tomarse su tiempo para no perder detalle… o algo así parece que pensó el fotógrafo Matthieu Kavyrchine cuando llevó a cabo su serie Culture.


El artista, con buena técnica, logra fundir dramáticas escenas nocturnas iluminadas, sacadas de la naturaleza, con patios de butacas de teatros o cines, consiguiendo que parezca, que la naturaleza se ha convertido en protagonista de un interesantísimo espectáculo visual.


Según cuenta el catálogo de su exposición Silent Light, el fotógrafo juega con el cambio de percepción de los espacios, dando la imagen del teatro, espacio físico cerrado, como si de un lugar abierto a la imaginación se tratara, mientras la naturaleza se convierte, por efecto de la iluminación, en un recinto cerrado y confortable donde acurrucarse.


Para mí son unas fotos bastante artificiosas, pero me han hecho pensar, en grises ciudades como Madrid, con sus espacios naturales en extinción, llegando un momento en que árboles y plantas tendrán que ser percibidos como piezas artísticas únicas e irrepetibles. Vaya, tengo el día agorero…


He conocido a este artista aquí y recomiendo que echéis un ojo al resto de sus series, algunas más interesantes y entre las que yo me quedo con Petit Desordre. Y digo yo… pues podía haber hablado de ella… ¿?…





febrero 9th, 2010

Verde esperando el tren


Hoy tengo que dar cuenta de una acción publicitaria, maldita sea, mira que me da rabia que tengan que ser las marcas, las que se permitan el lujo de hacer cosas así en la ciudad…


Está claro que no lo hacen porque estén interesados en el bienestar de los ciudadanos, ni por la ecología ni la sostenibilidad etc… sino porque tienen que vender y como consideran que se le ha quedado pequeño el espacio reservado para la publicidad convencional en las ciudades, se han echado a la calle a organizar todo tipo de acciones de guerrilla que se asocien a iniciativas bienintencionadas, que en definitiva les preocupan un bledo.


Y dicho esto, ya me siento más a gusto, os cuento lo que ha organizado una marca (no diré nombres claro está) en una estación de trenes de Nueva Zelanda.


Pues nada más y nada menos que convertirla en un prado verde para el rodaje de un anuncio, y así los pasajero de la estación de Britomart en Auckland, tuvieron la experiencia de encontrarse con 1250 metros de duro asfalto gris convertidos en una suave y verde superficie de césped.


Como he dicho, me fastidia que esta iniciativa de verdear espacios grises, se debiera a un asunto publicitario, pero lo aprovecho para a mostrar lo que embellece el espacio público la vegetación lo habitables que los hace y las ganas que dan de permanecer en él.


También dejo un ejemplo de lo increíble que quedó un puente de Budapest con una iniciativa temporal similar, esta vez no se si publicitaria, ya que no he encontrado información.


Y para completar la imagen de estaciones verdes, nada mejor que la iniciativa del artista Joe Baldwin que ha creado los Mobile Garden, unos jardines móviles plantados en plataformas que se mueven tirados por trenes que recorren distintas estaciones.


El plan es añadir algo de espacio verde al sistema de ferrocarriles, transformando un vagón de tren en un jardín verde y móvil, familiarizando a los viajeros con los espacios verdes en la ciudad.


Y digo yo… para los festejos que se están organizando en conmemoración del centenario de la Gran Vía, ¿no se podía incluir una peatonalización temporal, con verde incluido, para que sean los vecinos los que de verdad disfruten de esta celebración y no los coches?

Yo prometo llevar mi mantel de cuadros blancos y rojos y organizar un desayuno por todo lo alto.

Dicho queda…

Lo he conocido aquí de donde también he sacado las fotos.

enero 28th, 2010

Ramas embotelladas


Muy interesante el último trabajo de la artista Naoko Ito que en su serie Urban Nature 2009, se ha dedicado a envasar grandes ramas dentro de pequeños tarros de cristal, de esos que se usan para guardar alimentos.


La imagen de las ramas cortadas en pequeños trozos, dentro de los botes y que a pesar de su fragmentación se siguen viendo completas, es de lo más turbadora, como si muestras de laboratorio hubieran sido ordenadas para completar un rompecabezas en 3 dimensiones.


Además de esta serie, las piezas en las que con finísima alambre envuelve paredes y troncos, también me ha gustado, aunque no tanto.


Y ya no tengo más que decir, bueno, sólo que he conocido esta obra aquí.









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