marzo 5th, 2008

¿Qué poner en las estanterías? Libros que decoran


Hoy no quiero escribir directamente sobre decoración ni sobre intervenciones urbanas ni sobre lo que suelo contaros por aquí. Hoy me apetece dedicarle un hueco a esos objetos que habitan en las estanterías y que en algunos casos y casas también forma parte de la decoración. Me estoy refiriendo a los libros.


Si tuviera que elegir los que más «decoran» en las estanterías de mi imaginación, sin duda me quedo con los de Maurice Sendak, ese ilustrador y escritor al que llaman «el Picasso de los cuentos infantiles» pero que yo asocio más a un Durero contemporáneo con bastante mala leche.


Para mí, de infantil no tiene nada. No veo en sus obras la menor intención de agradar y entretener a niños sino más bien remover oscuros sueños de la infancia y provocar pesadillas. Todo con una narración y técnica ilustrativa, prodigiosas. Es encantadoramente perverso.


Estaba buscando documentación para el post cuando he dado con este artículo de Antonio Hernández Nieto en el que cuenta muy bien los sentimientos que fluyen de sus cuentos más conocidos. Así que entresaco párrafos y dejo que hable por mí.


Dídola, Pidola, Pon. (mi libro de cabecera)» La historia de la perrita Jennie que tiene, a ojos de un observador externo, todo lo que un perro puede desear, es uno de esos libros que debería encontrarse en toda biblioteca que se precie. Esa perrita deja la comodidad que tiene en casa sin saber muy bien porqué, pero convencida de que esa comodidad resulta extraña y debe haber algo más. Anhelos y deseos que la lanzan a la búsqueda de lo que puede ser. Y en esa estructura de búsqueda tan típica de muchos de los cuentos tradicionales, el libro se va transformando, cambiando la narración basada en texto por una narración basada en imágenes. Algo natural, siendo Sendak el representante por excelencia de los picture books que consiguieron revolucionar los libros infantiles».


Donde viven los Monstruos. «Max, un niño disfrazado de lobo, muerde a su madre, por lo que es encerrado en su cuarto sin cenar. La transformación del cuarto de Max en un bosque mediante la progresiva desaparición de las paredes y armarios ha ocupado la imaginación de miles de lectores desde que se publicó. Es esa desaparición de los límites [del cuarto en el que ha sido encerrado, su cuarto, su territorio] en el que el texto se vuelve mínimo y, tras un largo y difícil viaje, Max se encuentra con unos monstruos que ante la atrocidad de “comerse” a la madre no pueden más que nombrarle rey de todos los monstruos, hacer una fiesta, colgarse de los árboles y gruñir.


…lo que a mi me atrae es la construcción del libro, la combinación tan rigurosa entre texto e ilustración, el trabajo con el color y el diseño de las formas por el que uno no puede dejar de querer ser amigo de los monstruos; participar en esa monstruosa fiesta real en la que se corona a nuestro protagonista (y, ¿por qué no?, se nos corona a nosotros mismos) como rey de los monstruos. Y, a la vez, uno no puede rechazar, ni dejar de entender, a Max cuando decide volver a su cuarto donde, al llegar, le espera un plato de sopa caliente que comerá mientras el bosque vuelve a convertirse en las cuatro paredes que le rodeaban».


La cocina de noche: «Mickey, el protagonista, se despertará al escuchar unos ruidos que vienen de la habitación de al lado. Ruidos que todos hemos escuchado siendo niños y los hemos comentado convirtiéndolos en una leyenda infantil. Como señala Tony Kushner, esos ruidos proceden probablemente de la habitación de los padres, de un lugar y a unas horas en las que los niños han sido excluidos. Es esa exclusión, como le ocurría al protagonista de “Donde viven los monstruos”, lo que empuja a Mickey a su aventura y Sendak usa para revisar el clásico del cómic norteamericano de “Little Nemo in Slumberland” de Winsor McCay. El niño protagonista, en una reconocible ciudad de New York, un territorio imaginario de ficción hecho con tarros de mermelada, paquetes de copos de avena, y todo tipo de utensilios de cocina, se encontrará con varios panaderos vestidos de un impoluto blanco, con un parecido más que meramente casual con El Gordo de “El Gordo y El Flaco”. Y es en ese entorno, el que cualquiera puede construirse, y nos habríamos construido si nuestras madres nos hubieran dejado arrasar la cocina, donde modela la masa, como los niños modelan la plastilina.


El cacareo de Mickey desnudo al amanecer, parecido al de los Niños Perdidos de Peter Pan, al obtener la leche, es el sonido del triunfo que de alguna manera usan los héroes para despertar a la sociedad que los ha producido y de la que no dejan de ser hijos. Y ese triunfo se ha dado por la noche, en la oscuridad, donde no solo los niños, sino también todos los adultos, se encuentran más indefensos, donde sitúan todos sus temores por la habitual ausencia de luz, por disminuir nuestra capacidad de ver, de percibir con claridad. Un elemento del cuento es crucial para entender esto. El horno, en el que los cocineros acabarán cociendo el pastel, está específicamente preparado para asar a Mickey, lleva su nombre puesto.


Frente a la publicación de cuentos como “Hansel y Gretel” en versiones increíblemente dulcificadas y editados cómo meras reliquias del pasado que hay que conservar, los niños y los adultos que les repiten los cuentos que, a su vez, les contaron sus mayores, conocen y comparten la existencia del horror, el misterio, lo mágico y la transgresión. Sendak no evita ninguno de estos elementos en las obras que realiza, ni en los textos ni en las ilustraciones. Dice, el horror es terrorífico y lo mágico y el misterio, misteriosos, pero no debemos temer a enfrentarnos a y a convivir con ellos. Los hombres y niños siempre lo han hecho por el hecho de ser hombres y niños. Por eso no es de extrañar que su última obra en las estanterías, solo anglosajonas si el buscador Google y la librería Amazon no me han fallado, sea Brundibar (Hyperion Books for Children, 2003). Un cuento basado en la ópera de Hans Krása que niños judíos representaban en el campo de concentración de Theresienstadt, Checoslovaquia».


Ya se que estaréis pensando que estas cosas no tienen gran relevancia en días como estos, las elecciones, el cambio climático, la violencia, el hambre, el Ibex… pero el caso es que yo leo el primer página de Dídola, Pídola, Pon o La vida debe ofrecer algo más, y, y, y…


Capítulo 1:
Hubo un tiempo en que Jennie lo tenía todo. Un almohadón redondo para dormir en el piso de arriba, y uno cuadrado en el piso de abajo. Tenía su peine y cepillo particulares, frascos con dos clases de píldoras, gotas para los ojos, gotas para los oídos, un termómetro, y para el tiempo frío un jersey rojo de lana. Podía mirar por dos ventanas y comer en dos cuencos distintos. Hasta tenía un amo que la quería. Pero a Jennie le daba igual. En mitad de la noche metió todo en una bolsa de cuero negro con hebilla de oro y se asomó por última vez a su ventana preferida. Lo tienes todo -le dijo la planta del tiesto, que estaba mirando por la misma ventana. Jennie mordisqueó una hoja. Tienes dos ventanas -dijo la planta-. Yo sólo tengo una. Jennie suspiró y se comió otra hoja. La planta continuó: -Dos almohadones, dos cuencos, un jersey rojo de lana, gotas para los ojos, gotas para los oídos, dos clases de píldoras, un termómetro, y encima él te quiere. Eso es cierto -dijo Jennie, mordiendo más hojas. Lo tienes todo -repitió la planta. Jennie se limitó a decir que sí con la cabeza, porque tenía la boca llena de hojas. Entonces ¿por qué te vas? Porque-dijo Jennie, comiéndose el tallo y la flor-, estoy insatisfecha. Quiero algo que no tengo. ¡La vida tiene que ofrecer algo más que el tenerlo todo!. La planta no tenía nada que decir. No le quedaba nada con qué decirlo.

…. a ver quién es el guapo que me dice que no se ha sentido alguna vez como mi heroína glotona, la perrita Jennie.


Se me olvidaba decir, que se me ha ocurrido escribir sobre Sendak porque he leído que Spike Jonze ha acometido la tarea de llevar al cine su Where the Wild Things Are, (Donde viven los Monstruos). Y yo me pregunto… ¿es necesario?…


marzo 3rd, 2008

Reutilización como bandera


Rotor es una interesante empresa belga que intenta ir un paso más allá del reciclaje potenciando sobre todo la reutilización de los objetos.


Según ellos, aunque el reciclaje es bueno, también tiene inconvenientes. En producir nuevos productos se requiere mucho gasto de energía y si se incineran, aunque produzcan energía se destruye la materia. Así que claramente la reutilización es la opción más interesante, aunque injustamente es a la que menos interés se presta.


Cuando un producto se reutiliza para un fin similar al que fue creado, el consumo de energía en su producción es mínimo. Además tanto la empresa que proporciona la materia y que se ahorra el coste de su eliminación o incineración, como la que la utilizará, que tiene materia prima gratis, salen claramente beneficiados y entre las dos evitan el derroche.


Y sobre estas bases trabaja Rotor, una plataforma para la gestión de los residuos industriales y la reutilización. Pretenden, entre otras cosas, fomentar los contactos entre los productores y los posibles interesados en los residuos.


Rotor ha creado para su sede la RDF181 una construcción parásita adosada en un edificio en un terreno desocupado del centro de Bruselas, que utilizarán durante 1 año, hasta febrero del 2009. En ella, además de trabajar, organizarán exhibiciones y charlas.


Aunque no cuentan cómo ha sido construida, por las fotos puedo ver que los materiales empleados tienen toda la pinta de haber sido reutilizandos.


Rotor ha organizado por ejemplo un certamen en el 2004 llamado Looplab, donde 10 jóvenes diseñadores fueron elegidos para participar en un taller en el que se les educó sobre como utilizar restos en sus trabajos.


En las navidades del 2005 su iniciativa Au Bon Marché consistió en crear una especie de tienda donde se exponían productos mas o menos artesanales, que podían ser tomados por cualquiera, siempre y cuando dejara en su lugar otro de una calidad similar.


En el 2006 ayudaron al los vecinos de los barrios a preparar la Zinneke una cabalgata popular que se celebra cada 2 años, donde todo se hace artesanalmente y con material reutilizado. En el 2008 lo harán otra vez. Además han organizado Workshops.


En cuanto a diseño, un proyecto muy interesante que han llevado a cabo ha sido la panelación de una cocina con el contrachapado de deshecho, de una empresa especializada en realización de cajas de cartón para embalajes de lujo.


Estos contrachapados fueron los que se utilizaban como plantilla para las cajas y en ellos se pueden apreciar los desarrollos de las cajas. El resultado me encanta.


También han diseñado mesas y sillas de placas de mármol de Carrara que estaban quitando de la fachada de una biblioteca de Bruselas.


Y esto lo he visto en Guerrilla Innovation.

marzo 2nd, 2008

Cerámica que crece y se extiende por las paredes


Jennifer Prichard es una ceramista muy talentosa que se dedica a pegar pequeñas piezas de cerámica en las paredes formando increíbles composiciones que parecen dotadas de vida. Algunas me recuerdan a paredes vegetales o algunas colonias de animales del fondo del mar, y no me extrañaría que al tocarlas se movieran suavemente o incluso se echaran a volar o nadar.


Pero no no se mueven y tampoco son blanditas porque cada pequeña pieza que forma la composición está hecha de cerámica y además a mano. La autora trabaja con paneles completos en los que una a una va pegando cada pieza, a gusto del cliente también ha creado varias series de baldosas modulares.


Algunas de las piezas me recuerdan mucho a la cerámica japonesa de colores neutros y con sutiles toques de vivos colores con un acabado lacado y cristalizado.


Lo quería enseñara porque no se si a vosotros os pasa pero es que empiezo a estar un poquito cansada de llamativos papeles pintados y creo que la posibilidad de hacer composiciones personalizadas en 3D es una evolución muy interesante.


Desgraciadamente el precio de estas obras deben ser carisisísismo pero… a lo mejor… a alguien le puede inspirar para hacerse las suyas propias. ¿Os acordáis de aquellas figuritas tan horribles que se hacían de miga de pan?, pues a lo mejor evolucionadas simplificadas y puestas en las paredes daban el pego.


Bueno en cualquier caso, me parecen piezas muy interesantes, decorativamente hablando, es como si aportaran vida a los espacios interiores y me producen ganas de tocarlas, aun sabiendo que son frías y duras.


Pero seguro que a alguno le desagrada pues podría dar la sensación de que una colonia de champiñones le han salido en la pared.



Lo he visto en Whynot.

febrero 29th, 2008

Dulce baile


Me gustan las cosas efímeras, que están hechas para no durar, que se van diluyendo hasta desaparecen, sin importar cuanto se tardo en hacerlas, ni lo que costó, ni cuanta gente lo vio, no, no, que no me estoy refiriendo a las Fallas de Valencia, que mal pensados sois.

Me refiero a cosas como los dibujos a tiza de Ellis G., como las velas de Sarah van Gameren o como la decoración que ha ideado Linda Florence para cubrir el suelo de Victoria & Albert Museum de Londres.


Esta diseñadora de papeles pintados, creo una pista de baile espolvoreada de finísimo azúcar con la que dibujó motivos ornamentales que iban transformándose a medida que los bailarines evolucionaban en la pista. Esa era toda la escenografía, sombras, luces y un dulce suelo.

Los motivos florales habían sido depositados en el suelo por medio de plantillas y ahí se quedaron quietos hasta que los bailarines en su evolución por la pista fueron arrastrando parte del azúcar y transformaron el perfecto tapiz en formas imperfectas y escurridizas.

Este baile de azúcar llamado oficialmente One of a Kind Tea Dance tuvo lugar el pasado mes de enero.


Pienso que elegir el tipo de azúcar para el tapiz, no debió ser fácil porque dependiendo de lo tamizada que estuviera, podría correr el riesgo de que se volatilizara y los bailarines acabaran en plan muñecos de nieve, blancos de la cabeza a los pies, o en el caso contrario, que crujiera bajo sus pies.

A mí, me hubiera gustado estar allí sentada viendo por ejemplo las formas sinuosamente azucaradas que dejaban al deslizarse Fred Astaire y Ginger Rogers o las que formaría Mijail Baryshnikov en sus mejores momento, o, o, o….

Lo he visto en Dezeen, a los que también he cogido prestadas las fotos.

febrero 28th, 2008

Estanterías sencillamente tradicionales


No quería dejaros ni quedarme con tan mal sabor de boca (me refiero al post anterior, es decir el que aparece inmediatamente después de este), así que os muestro estos muebles de una empresa barcelonesa que he descubierto en Designboom y que me han encantado.

Se trata de un juego de estanterías llamado Kodama, diseñado por Damaris and Marc Desing, y que me han cautivado por su mezcla de modernidad y tradición y eso sin dejar de ser absolutamente simples.


El mueble consiste en un cubo sin trasera, al que se le han añadido patas torneadas que yo asocio a las mesas y aparadores de la casa de mi abuela.


Se pueden encontrar en blanco y verde brillante, en varias medidas y modelos de patas.


Me parecen muy versátiles y apropiados tanto para casa tradicionales como super modernas. Después de mirarlos un rato… me he quedado mucho más tranquila.

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