Farolas europeas
Cartas que crecen en los árboles
Los amigos de Luzinterruptus con su instalación 1.000 poesías por correo me han hecho desear, como propósito de nuevo año, mandar cartas manuscritas a algunos de mis seres queridos. Bueno primero tendré que practicar un poco de caligrafía que la falta de costumbre me ha dejado una letra horrorosa.
Copio lo que ellos mismos han escrito sobre su instalación:
«Con la instalación 1.000 poesías por correo, quisimos iluminar la poesía y a la vez, que los visitantes disfrutaran de la instalación de manera activa.
Para ello, llenamos el jardín con 1.000 sobres blancos, en su interior poesías escritas especialmente para la ocasión, por los poetas que participaban en el festival.
Los sobres con luz, permanecieron colgados de los árboles durante 3 días, sirviendo de íntima iluminación a las veladas poéticas. La última noche, aun con luz en de su interior, se ofrecieron al público para que los conservara, o mejor, para que escribieran la dirección de un ser querido, al que nosotros haríamos llegar el sobre.
Con la intervención, queríamos mirar un poco hacia atrás, de manera nostálgica y recordar tiempos en los que las palabras importantes, viajaban contenidas en un sobre.
También queríamos que cada persona que leyeran los mensaje poético, tuviera que pensar en esas personas importante a la que le gustaría hacérselo llegar.
Recaudamos unos 100 sobres con direcciones que nos apresuramos a enviar a sus destinatarios. Sabemos que las cartas llegaron aún iluminadas lo que nos lleno de alegría.
Gracias a los poetas, Ajo, Peru Saizprez, Mayra Oyuela, Javier de la Rosa, Javier Nadie, La Más Bella, Raúl Zurita, Julián Herbert, Reynaldo Jiménez, Emila Persola, Héctor Avellán, Linda Wong, Eduardo Scala, Pep Gómez, Maria Eloy-García, Josep Pedrals, Gabriel Vallecillo, por crear para nosotros una obra que iluminar».
¿No os apetece mandar una carta a alguien importante en vuestra vida?.
He conocido esta instalación por el blog del colectivo y las fotos también son suyas.
Naves espaciales de desecho
Es increíble la cantidad de cajas y embalajes que se desechan estos días… se acumulan alrededor de los contendedores en los que ya no cabe ni una pieza más y quedan días esperando que el servicio de recogida se digne desalojar la zona, y es que la crisis también ha traido recortes en este servicio, a pesar de que cada vez nos gravan con más tasas municipales que se supone deberían contribuir a mejorarlo.
En eso estaba pensando cuando me vino a la memoria el trabajo del artista Jason Rogenes, que sabe aprovechar a la perfección las piezas de poliestireno sobrantes de electrodomésticos, ordenadores y demás componente electrónicos, que invaden los contenedores sobre todo en estas fechas navideñas.
En sus manos vulgares piezas blancas, aparentemente inservibles, se transforman en grandiosas esculturas con apariencia de naves espaciales y robots futuristas, que al ser iluminados adquieren una espectacular apariencia.
Y no es que sea super novedoso este trabajo, pero en estas fechas de compras desorbitadas con el consiguiente deshecho de embalajes que conllevan, me ha parecido apropiado referenciarlo, por si a alguien le sirve de inspiración y decide transformar lo que nadie quiere, en magníficos juguetes para los pequeños.
Lo he conocido aquí de dónde también he sacado las fotos, el resto son del autor.
Cristal roto en el viaje
Aunque en general la obra de Walead Beshty no me interesa lo más mínimo me han llamado la atención las esculturas de su serie Directions.
Para llevarlas a cabo, el artista construyó limpias urnas de cristal irrompible, con las medidas exacta de las cajas estándar que usa Fedex para sus envíos, las embutió en sus correspondientes embalajes y sin ningún tipo de protección las envió por dicha compañía de mensajería a distintas partes del mundo.
El resultado del viaje, los traqueteos en la bodega y el paso por esos no lugares del espacio aéreo es lo que se nos cuenta en estas piezas de cristal roto, que son expuestas sobre las mismas cajas que fueron utilizadas para el envío, y en ellas se conserva toda la información sobre el viaje.
Lo que más me gusta de estas piezas no es nada de lo anteriormente contado sino la sensación de peligro que debe experimentarse al acercarse a ellas. Cristales aparentemente irrompibles pero finalmente rotos y cortantes, pesadas figuras de cristal macizo sobre livianas cajas de cartón, provocando al espectador para que se acerque y toque…
Bueno un poco floja hoy, serán las luces de navidad que me están afectando.
Conocí el trabajo aquí y las fotos las he sacado de google.
Con latas de aceite recicladas
Hoy os dejo un proyecto de corte sostenible, llevado a cabo en Nueva Delhi por el arquitecto Sanjeev Shankar.
Jugaad, que así se llama esta construcción fue creada en 2009, con la ayuda de 90 residentes de una pequeña aldea, que estuvieron trabajando durante 3 meses.
Se usaron 945 latas de aceite a las que se practicaron agujeros para que pasar la luz y que Sanjeev ensambló de manera rudimentaria, para formar un pabellón, suspendido en el aire, de unos 70 metros cuadrado de superfície.
Una bella construcción sostenible, que no sólo proporcionó sombra a un espacio sin árbole,s sino que además dió empleó a toda una aldea.
Lo he conocido aquí y las fotos son del autor.

















































