Esta foto, que me ha asaltado desde la página de Today and Tomorrowme ha hecho recordar lo mucho que me gustó la obra del coreano Do-Ho Suh, artista que conocí en el Musac de León hace un par de años.
Pasear por el pasillo de su apartamento de Nueva York, meticulosamente construido con seda transparente y observar los pequeños detalles que el artista fue cosiendo en su interior me hizo sentir casi inmersa en una ensoñación…
Os dejo con las imágenes, porque tampoco tengo mucho que decir, simplemente que me siento ligera, casi flotando cuando las miro, lo que ya es algo, teniendo en cuenta lo densa que me pongo a veces.
Podéis encontrar mucha más información en la página de la galería Lehmann Maupin, de donde he sacado las fotos, en Designboom y en la del Musac.
Un poético proyecto que me ha llamado la atención por su simplicidad y su ingenio, además de por su belleza.
Se trata de un pabellón de cartón del que surgen poesías, ¿suena bien no?. Sí, su autor/a Jiyeon Song ha concebido una obra, entre la escultura, la arquitectura y el diseño tipográfico, llamada One Day Poem Pavilion.
Se trata de un pequeño y acogedor espacio, construido en común cartón marrón, al que se le han practicado una compleja serie de perforaciones, las cuales permiten que la luz atraviese su superficie proyectando en la sombra, dibujos tipográficos que componen textos poéticos.
Así de simple, un rudimentario mecanismo que sólo depende de la luz solar para funcionar. Según cómo incida la luz sobre el troquel los textos que se verán serán unos u otros. De esta manera, mientras la tierra se desplace alrededor del sol, el ciclo poético seguirá. Por ahora tengo la cierta seguridad de que no va a fallar.
Las perforaciones están pensadas para que cada mensaje que proyectan, tengan que ver con la estación del año en que se va a ver. Está dedicado a la nueva vida, en el solsticio de verano y es una reflexión sobre el paso del tiempo, en el invierno.
Los textos de luz son Sijos, cortas poesías coreanas que hablan sobre la naturaleza y la vida. Los elegidos para este pabellón tratan de cómo muchas cosas sólo pueden hacerse en un determinado momento de la vida, como amar, perdonar, dar, ayudar, etc…
Los poemas se pueden leer de la 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Cada estrofa constan de 5 líneas que van apareciendo lentamente. Y este retardo en el mensaje, es una invitación a parar y reflexionar a la sombra del pabellón.
En este esquema podéis ver la secuencia de tiempo en la que van apareciendo los textos, porque la artista ha planificado hasta el mínimo detalle. Supongo que habrá tenido en cuenta también los efectos de la lluvia sobre el cartón.
En cualquier caso es un poético espacio donde descansar de las prisas diarias y de paso meditar sobre las verdades de la vida. Increíble.
No hablo mucho de fotografía, pero el trabajo de Clay Ketter merece una mención en este rincón, porque también surge de la devastación y la ruina, temas cada vez más comunes por aquí.
Este autor, investiga en técnicas de construcción, realizando una fotografía que bajo una apariencia algo minimalista esconde una complejidad que no se consigue con el retoque fotográfico.
Su último trabajo, que se expone en la galería Bartha Contemporary de Londres, me ha impactado. Reunidas bajo el título Gulf Coast Slabs esta colección de fotografías tratan de documentar la desolación arquitectónica que vivió la Costa del Golfo de Mississippi durante el huracán Katrina.
Se centró para ello en los barrios sobre los que más duramente había incidido el huracán. Allí pudo encontrar edificios, en los que la destrucción había sido tan completa que nada quedaba en pie y sólo se conservaban restos de los distintos pavimentos de la casa, que trágicamente perfilaban lo que alguna vez fueron hogares felices.
Con su cámara y ayudado por una grúa, que le permitió tomar fotos desde arriba, retrata esquemas de desolación, trazados con baldosas, linóleos y madera, a los que se superponen restos de vigas y techo caído. Si se observan la imágenes de cerca, según cuentan, se pueden adivinar esparcidos al azar, objetos domésticos que han quedado unidos al pavimento.
Además cuando estas fotos fueron tomadas, las malas hiervas ya habían empezado a reivindicar su espacio dentro del plano, en un metafórico intento de recuperar un terreno que en otro tiempo le fue arrebatado a la naturaleza.
Estas fotos, me transmiten una sensación de limpieza y suavidad que me confunden y no puedo evitar pesar, que lo que estoy mirando no son dramáticas y abruptas ruinas, sino terrenos que el agua ha ido purificando y desbastando hasta dejar las tres dimensiones de la catástrofe, convertidas en dos. Uff… que profundo me ha quedado esto… perdón.
No hay objeto por insignificante que sea, que no pueda ser revisado y convertido en obra artística o pseudoartística, hasta en un simple cazo o cazuela hay ocultas e insospechadas cualidades a explorar.
Pues sí, y si no os lo creéis sólo tenéis que ver lo que los chicos de Polka han conseguido transformando piezas del mas modesto menaje del hogar.
Si la filosofía de la empresa es descubrir la belleza en lo banal, lo extraordinario fuera de lo ordinario, parece que en este proyecto, han puesto mucho empeño.
A mí personalmente no es que me apasione, pero bueno es curioso y me apetecía dejarlo por aquí por si a alguien le inspira.
Imposible cocinar con estas piezas pero ¿a quién le importa cuando se trata de un ejercicio de estilo?
Mientras algunos se empeña en esconder las miserias y los fallos del sistemas, otros pocos piensan, que para enfrentarse a la realidad lo mejor es evidenciarla, ponerla delante de las narices, hasta que no haya más remedios que asumirla.
Eso es lo que han hecho los componentes del colectivo Object Orange, formado por 4 artistas locales, que usan el anonimato, por cuestiones legales, y que centran sus acciones en la zona de Detroit, Michigan.
Unidos en una cruzada artística, su intención es llamar la atención sobre los edificios en ruina y la decadencia de su área urbana.
Para ello han hecho acopio de grandes cantidades de pintura del más llamativo color naranja, concretamente el Tiggerific Orange, patentado por la Disney y armados con brochas y botes han organizando patrullas urbanas nocturnas de unas 15 personas y se dedican a pintar de arriba abajo cada una de las ruinas que encuentran a su paso, por las afueras de la ciudad.
En los extrarradios de Detroit hay más de 7000 edificios abandonados, menos de 2000 estan a la espera de ser demolidos, dejando una larga lista en un limbo administrativo que los ha convertido en antros de drogas, prostitución y delincuencia en general.
La administración niega que estas acciones tengan valor artístico, les tacha de vándalos y les persigue, pero sea como sea, de las 11 casas que han pintado, 4 han sido inmediatamente demolidas, cosa que según la administración es pura casualidad y según los artistas es resultado de su iniciativa.
El caso es que, consigan lo que consigan, el efecto de ver esas solitarias y ruinosas casas pintadas de «naranja Disney» es de lo mas impactante, no tenéis mas que mirar las fotos.