marzo 28th, 2008

Esculturas hechas con esto y aquello


Os dejo unas fotos de las esculturas que Michael Johansson ha construido a partir de material que ha encontrado en mercadillos y que ha descompuesto, vuelto a componer a organizar o a compactar, para darle una nueva forma y significado.


No hay mucho más que decir porque las fotos lo explican por si sólo.


Lo he visto en Vvork.




marzo 21st, 2008

Lámparas casi mágicas


Algunas de las lamparas que me gustan, han sido creadas por un diseñador japonés llamado Kazuhiro Yamanaka.


Sobre todo, sus instalaciones de luz me parecen de gran sensibilidad y delicadeza sin perder por eso el gran impacto visual.


Nubes, simples bombillas, un trozo de plástico que gira, globos, neones con forma de bombillas, cilindros que se iluminan… son buenos ejemplos de la filosofía del autor: trabajar para crear un máximo impacto, con el mínimo uso de los materiales.



Además de sus lámparas e instalaciones me ha llamado la atención un proyecto Spray of light, un spray que al ser pulverizado en el aire, crea una nube de luz, capaz de alumbrar con varias intensidades, dependiendo de lo que se necesite en el momento.


Dudo mucho que esto sea realizable y que si se llevara a la práctica no hiciera un agujero en la capa de ozono de tamaño gigante, pero en el papel es bonito.


Tampoco hay mucho más que contar así que mejor os dejo las fotos que he sacado de la web del creador. Lo siento pero no se dónde lo vi por primera vez.

marzo 18th, 2008

Lámparas de hojas de otoño


Prostheses es una serie de lámparas escultura, creada por el artista israelí Tomer Sapir.


Tienen de particular, que están hechas con simples hojas secas de otoño recolectadas por el autor, que se iluminan con diminutos leds y que se han insertado en una ligera estructura de acero oxidado, hormigón y lana de acero que hace las funciones de un ligerísimo árbol.


La luz, cuando se proyecta sobre dichas hojas parece devolverlas a la vida, aunque no se puede evitar pensar, que de una manera algo artificial, dando la sensación de que estuvieran conectadas a una maquina de reanimación y que cuando desaparece la luz, las hojas vuelven a su estado original, seco y apagado.


Son poéticas y algo tristes, casi como el mismo otoño.


Las he conocido por I New Idea Homepage.




marzo 14th, 2008

Verdes pastos para mínimos espacios (en Tokio)


A los japoneses en general les gusta la vegetación pero los habitantes de las ciudades no lo tienen fácil para disfrutar de ella. Mientras en New York el 12% del suelo de la ciudad se emplea como zona verde, en ciudades como Tokio, debido al escalofriante desarrollo constructivo, sólo se utiliza un insignificante 4%, con lo que es prácticamente imposible conseguir un metro cuadrado para plantar algo.


Pero como ingenio no les falta, se les han ocurrido soluciones innovadoras, como por ejemplo, aplicar todos sus conocimientos informáticos y científicos en construir una granja subterránea de más de 1000 m2.


Pues sí, como si fuera lo más normal del mundo, han creado un ecosistema completamente artificial, para que esta particular granja crezca frondosa, aun estando bajo tierra.


El invento se llama PasonaO2 y se define como una granja urbano orgánica mantenida con tecnología high tech. Está ubicada en uno de los distritos de negocios más importante de Tokio debajo de un edificio de oficinas, en el sótano de un banco.


Su propósito es que sirva como una especie de escuela para facilitar conocimientos agrícolas a los jóvenes que están teniendo problemas para encontrar empleo y también a las personas de mediana edad en busca de una segunda carrera. Sin tener para ello que salir del centro de la ciudad, vamos, de camino a casa después del trabajo o las clases.


Unos 100 aspirantes a agricultores ya han tomado un curso de capacitación agrícola en esta granja subterránea.


En un total de 6 salas, producen verduras, frutas, flores, hierbas aromáticas y también un campo de arroz en terrazas. En total hay además 15 plantas autóctonas del Japón procedentes de zonas suburbanas y que artificialmente son producidas en este centro.

En ausencia de luz solar, las plantas se mantienen con sofisticados sistemas de iluminación artificial. La temperatura de la habitación y la humedad es controlado por ordenador y la hortalizas verduras y frutas son ecológicas, se cultivan sin pesticidas.

Si no os lo creéis, sólo tenéis que mirar las fotos. No me quiero imaginar a cuánto saldrá un kilo de tomates subterráneos. Del sabor no dicen nada, dudo mucho que tenga un gusto como los que crecen al aire libre, pero bueno, como se trata de que practiquen labores del campo, tampoco es que esto importe mucho.


Pero no todas las plantas de Tokio están enterradas bajo tierra, menos mal, porque pese al poco espacio que se puede conseguir entre la maraña de edificios, los habitantes, como buenamente pueden, crean sus mini espacios con vegetación, en medio de una construcción urbana, que intentando aprovechar el espacio al máximo, no ha dejado muchos huecos para patios, terrazas y mucho menos, jardines públicos.


Así las cosas, no les ha quedado más remedio que buscarse la vida y plantar, textualmente, sus macetas en la calle. Y como en general son muy respetuosos con la propiedad privada, el vandalismo no se ensaña con ellas y se mantienen en el sitio asignado, sin ser destruidas ni robadas.


Esta especie de guerrilla floral es un movimiento que se va extendiendo, donde hay un pequeño hueco en el pavimento, una isleta en un cruce, una acera algo ancha, una valla, ahí surge un minijardín. Muchos son creados por los comercios de la zona, otros los propios vecinos de manera individual o compartiendo la responsabilidad de su cuidado.


Su construcción más usual es por acumulación de macetas o recipientes de lo más variopinto, cualquiera vale, para nada tienen que ser todos iguales. Además, para darle más sentido de jardín, algunos le añaden construcciones para pájaros e incluso gnomos de jardín.


Con sus plantas, naturales y en algunos casos artificiales intentan dar color al gris asfalto a las máquinas expendedoras, objetos abandonados, feas paredes, escaleras, material urbano, obras, sitios de paso y todo mínimo espacio libre, o no, en la vía pública.


A mí personalmente, me encanta este tipo de jardín-maceta sea grande, pequeño, con gnomo o sin él. Se adapta tan bien a los espacios, tienen un aspecto tan delicado y provisional… cada uno es único e inimitable porque se construye con los recursos que en ese momento se tienen, lo que le da un aire destartalado y desordenado que me agrada.


Tiene, además la capacidad de adaptarse a cualquier cambio, crecer o decrecer según convenga, se pueden reutilizar objetos inservible y ademas, seguro que une a los vecinos en las tareas de mantenimiento.


Si no fuera por lo cafres que somos por aquí, me iniciaba una acción de guerrilla, plantando un jardín de macetas en la Plaza de La Luna. Ya se que soy pesada con el tema, pero es que me parece tan horriblemente gris y triste y la tengo tan cerca de mi casa…


Además, el dichoso jardín vertical con dibujo de luna en cuarto creciente, ni crece ni reverdece. Si ya me lo imaginaba yo, sin saber nada de jardinería…, señores planificadores…, que en esa pared no da nunca el sol…


Lo he visto en Marukuwato y cómo no, en Pingmag. A ambos le he cogido prestadas las fotos.



marzo 6th, 2008

Personajes que habitan el fondo de la porcelana



Durante mi tradicional visita navideña a Nueva York, peregriné a The Future Perfect, una tienda de Williamsburg muy especial para todos los amantes del diseño.


No es muy grande pero está cargadita de buen diseño y muchas de las cosas que he visto en mi pantalla de ordenador las he podido materializar allí. Cada vez que voy, salgo un poco mareada y con sobredosis de cosas interesantes.


Esta vez, entre las mil piezas que allí habitaban, me llamó poderosamente la atención, la obra artística de la vietnamita Diem Chau, que es ese momento se exponía en el sótano de la tienda.


Su materia prima son piezas sueltas de vajillas,  sobre todo platos y tazas, las cuales forra de una tela de seda, prácticamente transparente, y borda en ella sus encantadores dibujos, dando así una nueva dimensión a cada objeto.


Cabezas de larga melena, secciones del cuerpo, personajes de silueta negra unidos por un largo hilo rojo, (muy simbólico en la cultura china, supongo que en la vietnamita también) y todo bordado con gran perfección y destreza.


Cada pieza me está contando una historia, de una manera tan delicada y simple que no tengo ganas de dejar de mirar.


Mejor os las dejo por aquí, espero que os gusten.

















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