septiembre 12th, 2007

Cómodos sofás pegados a los muros


No soy muy dada a comentar lo ultimísimo que sale al mercado, de hecho lo evito, entre otras cosas porque parece que en todas partes se habla de lo mismo. Los nuevos objetos, edificios, gadgets… se encuentran por toda la web y parece que visto un blog vistos todos.

Me gustaría saber quién es el primero en dar la información, el altavoz a través del cual se transmiten las novedades de post en post, muchas de las veces sin variar ni una sóla palabra del original. ¿Serán siempre los mismos?.


A ver si con un poco de paciencia rastreo hacia atrás algunas noticias hasta llegar dónde empezó. Me ahorraría mucho tiempo si detectara a los que normalmente tienen las primicias así no tendría que perderme, como ahora, en montañas de información ¿o desinformación?.

Es por esta sensación de «estar siempre todos hablandode lo mismo», que también busco cosas del pasado y he comprobado, con agrado, que gran parte de las cosas que me interesan vienen sin fecha de caducidad, lo que me tranquiliza.


Hoy me voy a remontar a una acción del 2002 realizada por un colectivo de diseñadores y arquitectos daneses llamado RACA y cuyas propuestas de «diseño social» me gustan mucho.

Funcionan como una consultoría de diseño gráfico, montaje de exposiciones, arquitectura e interiorismo. Manejar multitud de disciplinas y además colaborar con otros en sus proyectos, ya sean estos, profesionales o los propios usuarios, con lo que logran dar a todo sus trabajos un punto de vista social, que se sale de lo obvio y se acerca más a lo que busca el público final, con el que conectan muy bien.


De su manera de combinar varias disciplinas surgió una acción de street art llamada Sofa que me ha llamado la atención porque emplea imágenes propias de la decoración pero reinterpretadas para darles apariencia de arte callejero.

Esta acción artística se creó para la exposición Contemplation Room de Copenhagen, en la que artistas, diseñadores, planificadores, urbanistas y arquitectos expusieron sus obras y puntos de vista sobre los limites de la ciudad y los diferentes y nuevos uso de los espacios públicos.


En este contexto, el colectivo RACA invadió la ciudad con sus fotocopias de sofás en blanco y negro. La imagen es impactante y muy bien traída dada la temática de la exposición. El viandante se encuentra con la imagen de estos cómodos sofás a tamaño real, claramente relacionados con el confort y el uso dentro de la casa, pero pegados en deteriorados muros y tapias exteriores, donde ya otros artistas callejeros habían dejado su huella.


Aunque estoy acostumbrada a ver este tipo de montajes, mediante fotocopias, tengo que reconocer que nunca había visto temática de decoración, entre sus temas y desde luego me ha sorprendido, aunque se hicieran en el 2002.


Recomiendo echas además un vistazo a otros de sus proyectos sociales como Direktoratet donde se han colocado en bancos públicos cojines con el logo del ayuntamiento. También Photo Suomi en el que han pegado en espacios públicos de los suburbios fotos a gran tamaño de esos mismos sitios con la gente que los habita, el Bo-mobile O1, su propuesta de casa para nómadas o el Folkets Park, un proyecto de parque interior que para mi casa lo quería yo.

septiembre 11th, 2007

Paragüero del que nacen plantas


Otro diseño que dentro de sus limitaciones también piensa en el ahorro.

Se trata de un paragüero/maceta que aprovecha el agua que gotea de los paraguas cuando llueve, para regar la maceta que va unida a su base.

Este Unbrella-Pot ha sido diseñado por la empresa japonesa Kyouei Design y lo he conocido por Coolboom.

Me gusta mucho porque es sencillo, tan blanco y pulido (es de porcelana) pero con ese toquecillo verde en su base que me provoca una sonrisa.

En España tendríamos un problema con este diseño, que nuestros paraguas suelen estar secos la mayor parte del tiempo.

Así, el que lo quiera, se tendrá que preocupar de echar una regadita adicional a la planta.

Por lo demás… perfecto.

septiembre 10th, 2007

Pasar una noche en Ikea, versión nórdica del hotel del terror


Leo en Marketing News que Ikea ha desarrollado, una campaña de marketing no convencional, para promocionar sus tiendas como destino turístico, en la que premió a clientes con una noche de estancia en sus almacenes, como si de un hotel se tratara.

La acción ha tenido lugar durante 1 semana en Oslo. 30 elegido entre los que escribieron solicitándolo, tuvieron el «honor» de pasar una noche en la tienda, hacer un tour especial por las instalaciones, y degustar la cena y el desayuno.

Vale, genial, es verdad que mucho gente visita Ikea, yo me incluyo. Que atrae más visitante que muchas otras atracciones turísticas, pero no se me ocurre ningún motivo para pasar la noche allí, de verdad que no.

Como ya dije en el anterior post, yo debo ser una persona muy miedosa porque además de aterrorizarme los muñecos de porcelana, también me produce escalofríos incontrolados, pensar en permanecer una noche entera en una inmensa nave llena de muebles de Ikea, y cenar alguno de los platos que sirven en su restaurante.

Ya considero crueldad mental tener que hacer durante las horas de comercio, esos recorridos programados de los cuales no te puedes salir, sin correr el riesgo de volver, a la casilla de salida. Así que hacerlo por la noche, a media luz, y con los empleados de un sitio a otro cargados de mercancía no me parece nada sugerente, de verdad.

Me imagino que soy uno de los agraciados y que tengo ganas de ir al baño o a beber agua durante la noche. Tener que hacerme todo el itinerario en albornoz, pasando por la sección de lamparas, mobiliario infantil, plantas de interior y cuadros… ¡sería traumático!.

Y luego, lo de la suite nupcial con intimidad cero… entre los 30 galardonados, los trabajadores nocturnos y los 4 empleados que velaban por el bienestar… habría allí mas tráfico que en el metro a primera hora de la mañana.

Vamos, que no, que no dormiría ahí ni aunque me pagaran. Como versión nórdica del túnel del terror me parece bastante lograda la cosa.

Al final la experiencia no debió ser satisfactoria para todos, como cuentan en Stilo. Mientras sólo dos parejas afortunadas durmieron en los aposentos de lujo, el resto se tuvo que conformar con hacerlo en sacos de dormir en la sección de colchones, con las luces encendidas y los empleados transportando la mercancía a las 4 de la mañana.

Pues ahí no queda la cosa porque los señores de Ikea están montando en Delf el primer hotel 100% Ikea. Se situará al lado de la tienda Ikea y está pensada para acoger a todos los que se desplazan a hacer sus compras y también a los empleados que van a hacer cursos de formación a dicho centro.

Espero que sea muy barato, porque para dormir rodeados de muebles de Ikea no hace falta salir de la casa de uno y seguramente en cualquier pensión residencia y hotelillo barato podremos gozar de una decoración similar, sin tener que pernoctar en un polígono a las afueras de la ciudad, ni alimentarnos de esas albóndigas suecas que he visto en las fotos.

He exagerado un poco, pero es que me hace gracia las cosas que se están llegando a hacer para alcanzar notoriedad. Y es que se trata de eso, que hablen de uno… aunque sea mal.

septiembre 7th, 2007

Sólo para los que no temen a los muñecos de porcelana


Siempre me han dado mucha grima los muñecos de porcelana antiguos, sobre todo esos que van vertidos de bautizo con un gorrito bordado.

Es que no puedo remediarlo, tengo hasta pesadillas cuando voy a esas casas con camas llenas de esos dichosos muñecos.

Por eso no he podido comprarme Little Joseph. He estado tentada al verlo, me ha hecho mucha gracia, e incluso me ha parecido tierno, pero estoy segura que en casa lo iba a tener que guardar en un cajón.

Ya es bastante inquietante para mí su cara de niño de porcelana pero si encima le pones una vela encendida y la cera resbala por su rostro blanco, el terror está asegurado.

El que ha perpetrado este candelabro para Ubus Design Studio se llama Maxim Velcovsky y desde luego, goza de un envidiable y macabro sentido del humor.

Little Joseph puede comprarse en Vinçon por algo así como 65 euros.

No lo aconsejo para miedosos como yo, aunque en el fondo nos guste.

septiembre 6th, 2007

Lámpara de camping gas con mucha clase


Como digo siempre, «al campo… con comodidades», que no tengo yo edad.

Y algo parecido ha debido pensar la revoltosa diseñadora holandesa Hella Jongerius, nombrada por la revista Wallpaper, Mejor Diseñador de Muebles del 2007, cuando ideó los tres modelos de su lámpara Blizzard Bulb.

Su divertida apariencia parece estár diciendo «al campo sí… pero siempre con estilo» pues combina una moderna bombona de camping gas, con los tres modelos de pantallas de cristal, de diseño más bien clásico.

En realidad, no se trata de lámparas para uso cotidiano, evidentemente no son muy cómodas, sino de piezas de arte, diseñadas por el autor, para la exposición Frozen Fountain celebrada en Amsterdam en el 2002.

Y ¿cual es el mensaje?, pues una llamada de atención sobre situaciones de emergencia propias de países del tercer mundo, pero que cada vez se dan más en nuestro primer mundo. Vaya, ¿de qué me suena esto?.

Y para quien no lo haya captado, explica el artista, que aunque todos asociamos la botella de gas a la vida en el campo, en realidad se utiliza muchísimo en situaciones de emergencia, para cubrir necesidades básicas como calentar o alumbrar.

Así, el objeto aúna, el uso en situaciones de crisis, con la forma, más representativa del mundo del diseño y la decoración.

Y estamos ante otro ejemplo de cómo se puede combinar tradición y vanguardia, esta vez sin pretensiones de usabilidad, sino como pieza artística cargada de mensaje reivindicativo.

He dicho.

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