Dibujos increíbles de Luke Anguhadluq, un cazador nómada canadiense que a final de los años 60, con la friolera de 73 años, decidió plasmar en dibujos, de apariencia infantil e inocente, su vida en un entorno natural casi salvaje.
Un trabajo llevado a cabo con las más simples pinturas de colores, lleno de delicadeza e ingenuidad, en el que pequeñas figuras, la mayoría de las veces de animales y personas, se sitúan en grandes superficies de papel, la manera que encontró de representar su percepción del hábitat salvaje que le rodeaba y a sus moradores.
En otros muchos dibujos, aparece una figura central, a partir de la que girar el resto de los personajes, en composiciones con una perspectiva cenital que simula su punto de vista, superior al papel cuando estaba dibujando.





















