enero 11th, 2008

Botellas que se convierten en jarrones

He pasado los últimos días de las navidades en Lisboa, se lo pedí a los reyes como colofón a un año bastante atareado.

De la maravillosa ciudad no voy a hablar, porque si empiezo no paro. Sólo diré que tiene una oferta en decoración, diseño, arte, arquitectura, interiorismo, artesanía, que casi nos deja en pañales.

Un paraíso creativo, pero yo no tenía mucho presupuesto para gastar en él, así que entre todas las ofertas que se me mostraban tentadoras en los escaparates, me decidí por un pequeño e insignificante objeto, de esos que son innecesarios pero que cuando los ves no puedes resistirte a comprarlo.


Dicho objeto se llama Lace, ha sido creado por la empresa Feelgood Home y sirve para reutilizar botellas, cambiándoles el uso.

Sí, porque es una especie de capucha de goma, cuya apariencia imita a un bordado y que se coloca en el cuello de la botella elegida, con lo que cambia radicalmente su aspecto.

Como por arte de magia, la más básica de las vasijas se convierte en un divertido y decorativo jarrón, moderno pero con cierto aire tradicional.

A mí me ha encantado, aunque si lo ve mi madre pensará que es un trasto más en la casa. Espero que se tranquilice cuando le diga que me ha costado 15 euritos de nada.

Y eso es lo que me he traído de recuerdo, bueno también unas maravillosas natas.

enero 9th, 2008

La increible belleza de los lugares abandonados


He pasado duros días buscando hasta debajo de las piedras, esa localización maravillosa, impactante, que no haya utilizado nadie, en la que se pueda meter un objeto de gran volumen, que esté cerca del centro de Madrid, que no sea un hotel, ni un restaurante, ni una discoteca, con fácilidad para aparcar, ¡ah! y muy importante… que no sea caro, con la que sorprender a mi cliente.


Con todas esas premisas, la labor, tengo que decirlo, ha sido infructuosa. He encontrado sitios aparentemente chulos, pero claro, en ningún caso van a pasar los estándares de calidad exigidos, además, muy importante, no puedo garantizar, que el propietario esté dispuesto a alquilarlo para un evento.


Así, un poco cansada y sobre todo desencantada, con la inexistente oferta de espacios alternativos para eventos, mínimamente profesionales, mínimamente equipados, mínimamente novedosos, con los que cuenta Madrid, me he puesto a buscar… edificios singulares abandonados…


Intuía que sería el único modo de encontrar algo verdaderamente impactante, no tanto para mi cliente, al que en ningún caso se lo voy a ofrecer, como para el archivo personal de sitios que me gustaría visitar y fotografiar.


Y desde luego, lo encontrado no me ha defraudado en absoluto, os dejo una selección de lo que más me han gustado por las inmediaciones de Madrid y algunas otras cosillas repartidas por España.


Tampoco he tenido que indagar mucho, estupendos blog como Abandonalia, Fogonazos, Club CELA, En memoria del olvido, Los lugares del olvido, Hacia lo desconocido, Y me quedé esperando al tren, Abandozona, Urbanity o Lugares abandonados, me lo han dado todo hecho, sólo he tenido que mirar y alucinar.


Y ya no he querido profundizar en las maravillas abandonadas del resto del mundo, pero si a alguien le interesa, puede empezar por Abandoned Places, Infiltration, Lab Wan, Urban Travel… se os caerá la baba.


Estos edificios, no están tan abandonados como parecería o como le gustaría a sus propietarios pues son muy populares entre artistas callejeros, okupas, asistentes a raves e interesados en fenómenos paranormales.


Además en casi todos los enclaves aún se pueden apreciar retazos de la vida que se vivió en ellos, en algunos, incluso da la sensación, de que fueron desalojados precipitadamente, siendo obligados sus ocupantes a dejar allí todo lo superfluo. Es escalofriante


Maravilla ver la Carcel de Carabanchel. De las impresionantes fotos publicadas en Abandonaria, me quedo con la de la galería de presos, donde multitud de objetos parecen flotar atrapadas en una red. En Contraindicaciones se aprecia muy bien la aportación artística que han hecho los graffiteros a los muros del penal. Es una pena que se prevea el desmantelamiento de esta maravillosa construcción, que será sustituida en breve, entre otras instalaciones, por bloques de pisos.


La Nave Torroja de Villaverde, impresionante edificio abandonado hasta ahora, pero que en breve se convertirá en un centro de nuevas tecnologías, según nos cuentan en Urbanity. Espero que conserve algo de su antigua apariencia.


Algunos sanatorios para tuberculosos que hicieron famosa La Sierra de Madrid, ahora se encuentran abandonados, ejemplos tenemos en las grandiosas construcciones del Sanatorio de la Tablada y el de La Barranca que se pueden ver en Y me quedé esperando el tren y Los Lugares Olvidados.


La Estación Fantasma de Chamberí, que alguna vez he creído intuir en la línea azul del metro de Madrid, fue abandonada inmediatamente después de su construcción, por su proximidad a otras dos estaciones. Un día, inesperadamente la cerraron y todo quedó intacto y aún perduran rastros de su actividad. Para evitar el vandalismo se prevé convertirla en un museo. En el blog de Milton se puede leer la historia y ver alguna foto.


También, monasterios tan bellos como el de Bonaval en Guadalajara, pueden ser abandonados a su suerte, en esta caso la vegetación se ha encargado de proteger y embellecer aun más este monasterio cisterciense. Se puede ver un completo reportaje fotográfico en Los Lugares Olvidados.


En el romántico Parque del Capricho, se conservan los resto de un bunker, que según he leído en Abandonalia, «fue el centro de mando desde el que el ejército republicano organizó los últimos combates que culminarían con la toma de Madrid por parte del bando nacional


Magnífico ejemplo de construcción abandonada es la Cementera de Espinosa de Henares, en Guadalajara, que se pude visitar, fotográficamente hablando, en Los Lugares Olvidados. Impresiona por su elegancia y grandiosidad.


Ya que nos han reconstruido estupendamente el Antiguo Matadero de Madrid ahora nos tendremos que conformar con el abandonado de Villaviciosa de Odón que nos muestra Abandonalia, cuenta además que es un sitio muy cotizado para fiestas rave, aunque en los últimos tiempos se han trasladado al Caserío de la Aldehuela.


De la misma fuente también me ha llamado la atención una granja lechera abandonada en las Rozas, y la Presa Vieja de Aulencia.


En el resto de España hay muchísimos más ejemplo impresionantes de edificios abandonados pero si me tengo que quedar con lo más reseñable, desde luego La Estación Internacional de Canfranc se llevaría el premio. Por suerte o desgracia, ya está en fase de rehabilitación, será reconvertido en un lujoso hotel.


Otros abandonos destacables, serían por ejemplo la Central Nuclear de Valdecaballeros, el Monasterio de Guisando, las estaciones de tren abandonadas en los trayectos Santander-Mediterraneo y Valladoliz-Ariza, la Cantera Polar, el Sanatorio Antituberculoso General Varela, una fabrica de pinturas en Bilbao, o el Balneario de Mondon y muchos más que podréis encontrar en los blog que ya he mencionado y seguro que en alguno más.


Y así, entre sanatorios, estaciones de tren, naves industriales, estaciones de metro fantasma, monasterios y demás lugares abandonados por los más diversos motivos, se me ha ido pasado el mal humor y la frustración.


Para que luego ande yo diciendo, que no quedan sitios interesantes por descubrir…


Actualización 15.01.80.

A través de Guidolls, he conocido un vídeo del colectivo artístico «El Perro». Fue grabado en el 2005 y en él, ruedan con su monopatín por una interminable Cárcel de Carabanchel. El documento es de una rara belleza. Merece la pena verlo y oírlo, aunque no os guste el skate.

El vídeo es propiedad de la Galería Salvador Díaz de Madrid.

Gracias Guidolls.

enero 8th, 2008

Señales de tráfico como esculturas


Hace tiempo que tengo guardada en mi archivo de cosas interesantes la obra de Brad Downey, un joven artista, bastante conocido, que trabaja con material urbano, transformándolo a su antojo para crear con él esculturas que son pura poesía urbana.


Y no sabía cómo hablar de él, por un sentimiento contradictorio hacia su obra. Por un lado me encanta su trabajo, por otro me da bastante reparo que se deterioren irreversiblemente las señales de tráfico y material urbano en general. Reponer esas señales le cuesta dinero a la ciudad y además puede generar confusión.


Aunque muchos lo condenan, entre ellos las autoridades, por lo que podría considerarse actos vandálicos, ya hay muchos de esos gurús, que nos dicen a quién tenemos que considerar verdaderos artistas, que han puesto sus ojos infalibles en él.


En 2005 fue considerado por ArtReview un artista a tener en cuenta. Se ha hablado de su trabajo en The New York Times, Creative Review, Atlanta Journal Constitution y BBC y ha expuesto en Manchester, Berlin, Miami, Londres y USA según nos cuentan en Wikipedia.


Lo que pretende con su obra, es variar intencionadamente los movimientos que las señales de tráfico nos obligan a realizar en el curso de nuestro recorrido por la ciudad. Para ello manipula las señales, les dota de vida asignándoles atributos humanos y alimenta mediante ellas la interactividad, pero a veces lo hace de un modo tan sutil que consigue que no te des cuenta de sus manipulaciones.


Sus instalaciones son ilegales y actúa siempre vestido con uniforme de un trabajador publico lo que hace que pase desapercibido, que sea prácticamente invisible cuando lleva a caso sus intervenciones, nadie se suele fijar en unos operarios instalando mobiliario urbano . En algunos casos ha colaborado con otro artista de la calle, Leon Reid conocido como Darius Jones.


Además de street art, de exponer y de dar conferencias, ha realizado alguna obra cinematográfica. En su documental Public Discourse habla sobre el arte de la calle y la manera en que los artistas de su entorno realizan el trabajo.


Después de conocer algo más sobre Brad, aún soy menos capaz de desaprobar totalmente su trabajo.


Lo he visto en Web Urbanist y Wooster Collective.


enero 8th, 2008

Flotando en el espacio


Por fin todas estas fiestas han terminado y necesito urgentemente una buena ración de rutina, verduras, concentración en el trabajo y extrema tranquilidad. Así que para desengrasar hoy os propongo una obra ligera, simple y que invita al relax.


Y claro, con todas esas características es fácil deducir que se trata del trabajo de un japonés, en este caso Jacob Hashimoto, nacido en Estados Unidos pero cuya obra, conserva intacta su herencia cultural.


Con papel japonés, bambú, hilo de nailon, pinturas y poco más, este artista crea cascadas de elementos que parecen flotar y moverse rítmicamente como si miles de pequeñas cometas flotaran en el viento.


Parte de sus piezas parecen nubes, lluvia y nieve, otras interpretan elementos de la naturaleza como árboles, plantas y todas ellas hacen pensar en aire, luz y espacios abiertos.


Su obra está hecha a mano, como se puede ver en el vídeo, con mucho cuidado, mediante un laborioso proceso, como si de un ritual se tratara y además utilizando materias naturales. Y todo esto se deja ver en el resultado final.


Personalmente me gustan las piezas que no tienen color, son increíblemente etéreas y sutiles, de gran simplicidad, aunque las más coloristas tampoco están nada mal.


Espero que estas obras os serenen, a mí me ha funcionado.


Lo he descubierto en Dear Ada y completado la información en Designboom.





enero 3rd, 2008

Pero ¡qué modernas son estas oficinas!

Cada vez oímos hablar más de esas oficinas maravillosas que construyen algunas empresas «guays» a las que el dinero les sobra y que tratan de facilitar el trabajo a todos los que habitan en ella.


Son casi auténticas ciudades, habitadas por miles de trabajadores que pasan la mayor parte de su tiempo allí, más que con su familia o en sus propias casas.


Esas oficinas-ciudades tienen de todo, restaurantes temáticos, zonas comerciales, gimnasios, centros de peluquería y estética, guarderías, áreas de esparcimiento, no suele falta un lago con barcas y grandes zonas verdes, y se me olvidada, una masajista a disposición.


Yo me pregunto si… eso es porque de verdad aprecian al trabajador en lo que vale… o porque lo quieren tener en una jaula de diseño, de la que no quiera escapar, que pase la mayor parte de su tiempo allí, hablando de trabajo, conviviendo con otros compañeros y gastando su tiempo libre en el mismo espacio, cuando no su dinero.


Pero bueno, yo sólo he venido aquí a hablar de las oficinas centrales que Google tiene en California. Este megacentro de trabajo tiene el nombre de Googleplex y según nos cuentan en Wikipedia allí se trata muy bien a los empleados. «Brinda una infraestructura enorme para que disfruten de un espacio muy amplio, patios enormes, permite el acceso de perros a las oficinas y el estacionamiento de bicicletas en los pasillos, posee futbolines, mesas de ping-pong, mesas de billar y pistas de vóley y, como servicios adicionales, guardería, lavandería, sala de masajes y un gran restaurante con varios cheffs y menús variados, todo completamente gratuito».


Es divertido leer lo que cuenta Ojobuscador de su visita a las instalaciones. A él le convenció esa filosofía de trabajo. Yo me quedo además con algo que dice «Necesidades básicas cubiertas al 100% y de forma inmejorable, solo marchas para ir a dormir. ¡Seguro que más de uno echa en falta habitaciones!».


Pero a lo que vamos, el diseño interior de estas instalaciones ha sido encargado al estudio , los cuales han acondicionado el espacio, conservando la apariencia de una nave diáfana de gran altura que ha sido compartimentadas parcialmente en su interior para crear las áreas de trabajo y esparcimiento.


En general la estética es muy industrial, muy high tech, los techo sin revestir, todos los conductos a la vista, escaleras y áreas de trabajo similares a casetas de construcción. Además cuenta con grandes ventanales por los que entra a raudales la luz y ofrece vistas a cuidados jardines.


Cada planta del edificio se divide en cinco o seis zonas separadas pero que comparten espacios públicos. Hay cocinas llenas de bocadillos, salones con mesas de billar y confortables asientos, y bibliotecas con montones de libros apilados. En el centro del atrio, con vistas a la escalera, están las más grandes y lujosas salas de reuniones, otras más pequeñas y acolchada están por todas partes y son fácilmente desmontables y transportables.


Los muebles de las zonas comunes parece que están dejados provisionalmente en cualquier sitio, las salas de reunión pueden ser tomadas al asalto por todo el que lo necesite así como las zonas de descanso. Incluso bicicletas y los perros tiene derecho a estar donde quieran.


Materiales típicos de la oficina clásica, conviven sin complejo con suelos de césped artificial, plásticos acolchados, y maderas nobles. Colores vivos se mezclan con el metal, la madera y el blanco.


Todo tiene cabida aquí, siempre y cuando vaya con la forma de trabajo informal y sin aparentes reglas impuestas por sus dueños.


El espacio de trabajo tiene buena pinta y parece muy apropiado para desarrollar disciplinas creativas, pero como en casi todas las cosas, no es oro todo lo que reluce, si no, que se lo pregunten a los Xooggles (ex trabajadores de Googgle) que acusan entre otras cosas a la empresa, de jornadas maratonianas y de no poder salir de allí ni los fines de semana.


Y si algo de verdad hay en esto que cuentan, la cosa ya no me parece tan interesante. La conciliación del trabajo con la vida familiar cobraría otra dimensión y se traduciría en que los niños pueden estar más tiempo con los padres en la medida que se incorporen también al entorno laboral.


Pero ¿no se estaba tendiendo al teletrabajo?… Es muy deseable que el marco donde se trabaja sea agradable, con buena luz, cómodo, con zonas para relajarse, amplio… pero esto no puede sustituir en ningún caso al propio hogar, ni quitar tiempo de ocio porque una cosa es el trabajo y otra la vida personal, y hay que tener tiempo para ambas.


Las primeras fotos son de los arquitectos, más cuidadas y estéticas; las ultimas, de la revista Time, en ellas ya no se aprecia tanto el diseño y la estética sino el ritmo trepidante de trabajo y cierto desorden que personalmente me molesta.

Lo he visto en la revista Time.

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