La artista Kyoko Kumai trabaja con materiales sintético para representar el mundo natural, en particular, los ciclos de la vida y el movimiento del aire.
Según ella cuenta, sus instalaciones representan las cosas que espera ver y cosas que no ha visto antes. Sus imágenes provienen de los recuerdos de sus células que tienen 4.000 millones de años de viaje.
Ella consigue dar al acero inoxidable un material en principio asociado a la rigidez, una calidad orgánica en la que de la luz que de refleja adquiere absoluta importancia y también el movimiento, cuando sopla el viento y lo dota de una sorprendente ingravidez.





















