noviembre 13th, 2007

Una excavadora construida con enredadera


Si se cumplen las previsiones que auguran un paro forzoso en la construcción de nuestro país, no se me ocurre mejor uso para la maquinaria que quedarán en desuso que el que ha ideado el estudio Meesters & Marije van der Park para su proyecto Green Oasis.

Este estudio de diseño, ha concebido, para una zona verde urbana, una pieza que, de manera metafórica, habla de cómo las ciudades están cambiando rápidamente mediante la construcción y la destrucción de sus espacios, pero por desgracia, en este proceso imparable, la naturaleza siempre queda en un segundo plano.


Lo que en realidad han hecho, ha sido construir la estructura de una máquina excavadora, a tamaño real, utilizando para ello una retícula de acero perforada al láser y la han situado en un oasis urbano.

En el interior de esta maquina hueca y entrelazándose con su retícula, crece a su antojo la hierba y la enredadera, cubriéndola casi en su totalidad y dándole una apariencia verde y acogedora, que contrasta enormemente con la imagen agresiva de se asocia a una potente maquina de derribo.

De esta manera intentan volver a introducir la naturaleza en el universo urbano de una manera funcional y con su mismo tipo de lenguaje contemporáneo.


Que buena idea sería cubrir de enredadera todas esas cosas que nos molestan a la vista, así podríamos conseguir que se mimetizaran algo con el paisaje y no nos hirieran con su insolencia y altanería.

No sería ninguna tontería empezar a dejar caer «por casualidad» alguna que otra semillita aquí y allá.

Lo he conocido a través de The Style Files.

noviembre 12th, 2007

Arquitectura que no consume electricidad


Uff, necesito «desconectar» un poco, después de la publicación en Flylosophy del artículo La ciudad y los signos en el que hablamos sobre cómo la ciudad se convierte en un gigantesco soporte publicitario.


Y para aliviar un poco mi conciencia, por el alto consumo energético de este artículo y apagar un rato el interruptor de esa arquitectura consumidora de energías, voy a hablar de otro tipo de construcción que emplea materias primas naturales o incluso vivas.


Y no es que no me parezca vanguardista, estética e interesante esa tendencia de iluminar las fachadas, algunos edificios me encantan, aunque me hace menos gracia que se utilicen como soportes publicitarios. Lo que me preocupa, es el excesivo consumo eléctrico que supongo se produce en ellas.


Preguntando a Angel, autor del texto de Flylosophy sobre el tema, me ha contestado que normalmente esa iluminación está diseñada con LED de bajo consumo, y que casi todos los arquitectos se vanaglorian de que sus creaciones son sostenibles ecológicas y demás.


Pero no se por qué no acabo de creérmelo del todo, otra cosa sería que se iluminan con energía solar o eólica, en ese caso…


Y aunque no tengo mucha idea del consumo real de estas fachadas, veo claro que desde que se hace de noche pongamos las 18 hasta que se apagan las luces ¿las 24 horas? el contador eléctrico de las fachadas está corriendo y volando durante 7 horas. Y es que este tipo de iluminación es en algunos casos tan ostentosa y llamativa que parecen querer hacer las funciones de modernos faros marcando caminos urbanos en la oscuridad.


Alguien me podría corregir y demostrar que en realidad gastan menos que, por ejemplo, esos focos que iluminan las fachadas de los monumentos históricos, pero por ahora tengo mis dudas y ahí las dejo por si alguien me aporta más datos que me saquen de mi error.


Y así las cosas, menos mal que no todo el mundo utiliza la electricidad como material estrella en sus diseños. Porque, mediante el empleo de materias primas más vegetales, también se están llevando a cabo maravillosas muestras de un tipo de construcción sostenible, ecológica, reciclable y de una sutil belleza que nos reconcilia un poco con esa tierra que a este paso sólo vamos a conocer por los libros de historia.


Mucho sabe de este tema Alessandro Rocca que en su libro Natural Architecture hace una selección de obras de arquitectos y artistas que según él «han transformado el acto de construir en una forma de arte capaz de desencadenar nuevas relaciones con la naturaleza, el paisaje y el medio ambiente…» casi nada.


Desde luego no quiero comparar este tipo de arquitectura más cercana a movimientos artísticos como el Land Art de los setenta, con la que se dedica al complejo fin de construir edificios para ser habitados. Es imposible no están al mismo nivel, simplemente quería señalar que se pueden hacer obras constructivas de gran belleza, partiendo de elementos básicos.


Alessandro nos muestra en su libro gran número de estas modestas piezas, pero no es el único autor que ha hablado del que se podría llamar The Natural Building Movement.


David Pearson ha escrito varios libros con esta temática, In search of natural architecture, Treehouses, New Organic Architecture: The Breaking Wave, Designing Your Natural Home, o Yurts, Tipis and Benders (House That Jack Built) son algunos de ellos.


También el escultor land art, Andy Goldsworthy ha recopilado en varios libros muchos ejemplos espectaculares de este tipo de obras «naturales».


Y para terminar Richard Reames, en sus libro How to Grow a Chair: The Art of Tree Trunk Topiary y Arborsculpture- Solutions for a Small Planet habla de sus técnicas para moldear árboles vivos y conseguir así maravillosas esculturas vivas.


Es difícil conseguir fotos de estas publicaciones porque normalmente no se publican en la web, por esos miedos a yo qué se qué, y lo poco que hay, está protegido por licencias de copyright que no me dejan mostrar las fotos. Las que he publicado las he sacado de Designboom, de Amazon, de about.com de Write Design de Treehugger de El Jardín Cerrado y de Artopía.


En cualquier caso, si llega a vuestras manos alguno de estos libros, no los paséis por alto y dedicad un ratito a ojearlos, son de gran belleza.


Espero no nos carguemos la naturaleza, entre otras cosas, para poder seguir disfrutando estas pequeñas maravillas.

noviembre 7th, 2007

Bombillas recicladas que sirven de lámparas

A través de Craft Magazine he tenido conocimiento de la existencia de un curioso y sencillo sistema para reciclar bombillas incandescentes tradicionales.

Gracias a él podría pedir a mis familiares y amigos que me guardasen las fundidas y cuando llegaran sus cumpleaños, recibirán un regalo acorde al numero de las que me hubieran proporcionado.


Porque, mediante un aparatito llamado Inkubator, que ha sido desarrollado por la empresa Bulbs Unlimited, es relativamente fácil fabricar, con todas las bombillas inservibles, originales lámparas que además pueden ser iluminadas con bombillas de bajo consumo.

Y si no son tan originales pues tampoco pasa nada, estaremos igualmente orgullos de ellas por haber sido hechas con nuestras propias manos… y eso vale mucho.


El mecanismo, que se vende en 3 tamaños, consiste en una especie de carcasa de plástico donde se mete la bombilla, ésta tiene incorporados unos agujeros en su superficie en los que cabe la punta de un rotulador indeleble con el que marcaremos tantos puntos como agujeros tiene el Inkubator.

Esos puntos, indican el sitio exacto en el que hay que aplicar el pegamento que suelda los Snap Buttons a las bombillas, consiguiendo que queden así unidas al resto de las que conformarán la estructura de la lámpara.


En la página web de la empresa se pueden adquirir todos los utensilios necesarios para realizar nuestras creaciones. Pueden comprarse por separado o en packs de construcción de uno o varios modelos. Su precio, de 23 a 64 euros. En realidad no es tan barato contando que las bombillas y la mano de obra van a parte.

Pero el ahorro de luz que se consigue es evidente, muchas bombillas se iluminan con el gasto de 1 y además es un buen sistema para reciclar todas esas lámparas incandescentes que un días de estos acabarán prohibiéndose.


Si se utilizara un sistema similar a este en la iluminación navideña, mataríamos dos pájaros de un tiro. Reutilizaríamos todas las bombillas que hay que dejar de usar y ahorraríamos energía mediante el efecto óptico que se produciría cuando enorme cantidad de bombillas en realidad fueran iluminas por muy pocas.



octubre 27th, 2007

Irreprochable graffiti


Para los que desaprueban los graffiti esta vez tengo dos interesantísimas versiones de este ARTE (con mayúsculas) callejero con la que no van a poder estar del todo en desacuerdo.

Además y por el mismo precio también se pueden ofrecer a anunciantes inquietos con ganas de huir de esa publicidad invasiva y hacer algo más original, menos dañino a la vista y con una carga de buenas intenciones que seguro reporta grandes beneficios si no económicos sí a la construcción de su imagen de marca.


La primera se llama graffiti reversible que se basa, según nos cuentan en Inhabitat, en una técnica parecida a la del «lávame» que siempre aparece escrita en los coches muy sucios.

Es decir, partiendo de una superficies muy sucia, y mediante unas herramientas tan básicas y poco propias de los graffiteros como son el agua, jabón, cepillos y chorros de agua a presión van quitando la suciedad de las zonas del dibujo de manera que se crea una imagen en negativo que si la superficie elegida estaba muy sucia podemos ver con toda claridad.


Curiosamente uno de los primeros en aplicarla ha sido un artista o mejor decir publicista llamado Moose que ha creado mensajes publicitarios para marcas comerciales que quieren asociar su nombre con conceptos limpios.

Al que sí se puede considerar un verdadero graffitero es al brasileño Alexandre Orion, que ha dibujado con esta técnica, miles de cráneos en los túneles de Sao Paolo. El mensaje es de lo más apropiado porque habla de manera ilustrativa de lo que la emisión de gases contaminantes están haciendo en el planeta, dejándolo el futuro del color de las paredes de los túneles, muy negro.


Y paradójicamente y aunque parezca mentira, en los dos casos, las autoridades intervinieron para evitar «acto vandálicos» de tal envergadura.

Moose fue obligado por las autoridades de Leeds por una divertida sentencia a ¿deslimpiar lo limpiado?.


El caso de Orion fue también surrealista, como las autoridades no pudieron aplicar un castigo contra alguien que se estaba limitando a limpiar espacios públicos, ellos mismos se encargaron de terminar el trabajo dejando como una patena el resto del los túneles para que el artista no tuviera donde plasmar sus subversivos mensajes.

¿Alguien lo entiende?.


La segunda técnica graffitera que también he encontrado en Inhabitat y que me ha gustado es la desarrollada por Edina Tokodi en Williamsburg con un material vivo y verde.

Y es que esta artista utiliza el musgo que va pegando en las paredes para crear figuras de animales que luego deja que vivan en los muros de este barrio tan urbano de New York, donde la gente no se acostumbra a convivir con la naturaleza ni aunque se la pongan delante de sus narices.

La artista quiere conmover a los vecinos con estas divertidas siluetas de animales para que interactúen con ellas que las toque y si puede ser que las cuiden, cosa que no suele pasar porque la gente se limita a mirarlas, incluso a destruirlas. Otros, ni siquiera reparan en ellas.


Me encantaría encontrar graffitis así en las calles de mi ciudad, me imagino la obra por ejemplo de Sam3 hecha con musgo y me moriría de gusto.

Si alguien está interesado en saber como se pueden hacer estos graffiti aquí podréis ver lo fácil que es, simplemente agua mantequilla azúcar y musgo.

Tampoco estaría mal encontrar mensaje publicitario de gran formato fabricados en «verde», ¿no sería más impactante, ecológico, biodegradable y bueno para las marcas? pero no vale hacer esto y luego contratar publicidad en esos horribles mamotretos. ¿Vale?.


octubre 24th, 2007

Llegará la navidad con sabor a mazapán y demasiadas luces



Ya se que es pronto para hablar de estas cosas, pero ya me están llegando fogonazos de luces navideñas que pronto marcarán, como camino de baldosas amarillas, la correcta senda comercial de nuestras ciudades.

Y como viene siento habitual, seguro que este año también se adelanta su encendido, ¿por aclamación popular? pues creo que no, mas bien por presión de los comerciantes, que piensan, seguro que con parte de razón, que el ruido de los contadores de la luz municipal moviéndose a toda velocidad, es como un canto de sirena, que nos seducirá sutilmente y empujará a consumir.


Y no es que yo esté criticando a los comerciantes, los entiendo, tienen que mirar por su negocio, es más, en muchos casos, pagan de su bolsillo el gasto de esas luces, no siendo así gravosas (por lo menos directamente) al bolsillo de los contribuyentes y llegando a generar dinero a las arcas municipales.

Tampoco quiero enzarzarme sobre si este gasto se paga y por quién. No, sólo quiero hablar de «consumo responsable» (seguro que al incluir esta palabra aparezco mucho más en buscadores) un concepto que todos aplaudimos y con el que nos solidarizamos, aunque no nos hayamos parado a pensar qué significa exactamente.


Porque excepto unos cuantos (más de lo que parecían a primera vista, por cierto) el resto, tenemos claro, que las formas de energía tradicionales se están agotando y que mientras no se generalice el uso de las renovables y no contaminantes, no nos queda otra que intentar consumir menos, y esto va por todos, tanto los que pueden pagar elevados precios por la energía como, por supuesto, los que no.

Vale… ya se que se que el año pasado se empezó a cambiar el tipo de bombillas incandescentes del alumbrado, por otras que consumen menos, incluso por LED… pero la medida no fue suficientemente efectiva porque, por ejemplo en Madrid, el número de ellas aumentó al triple, 8 millones de unidades, y aún así algo se ahorró.


Lo que demuestra que con un poquito de interés, imaginación y conocimiento de las energías renovables, podríamos conseguir un gran ahorro energético. Gesto de lo más apropiado en estas fechas, donde todos nos hacemos una larga lista de buenos propósitos para el año venidero.

Y para un tema tan importante, vengo con un saco llenito de buenas ideas para repartir por aquí y por allá a ver si alguna cuela y podemos conseguir unas navidades un poquito «sostenibles».


En las ciudades, propongo cambiar definitivamente todas las bombillas por otras de LED, y si son más caras… pues se ponen menos… También se puede recurrir a la fibra óptica.

Dejar de presumir de que tal o cual artista ha diseñado una bonita iluminación navideña para tal o cual calle y convocar un concurso (de esos tan populares) en el que gane, no el proyecto que emplee bombillas más bonitas, sino el que con menos gasto (demostrable) ilumine más espacio y de manera estética, por supuesto.


Seguro que con cierta precariedad de medios y haciendo de la necesidad virtud, se puede conseguir algo verdaderamente interesante. Para ello sería imprescindible la asociación de varias disciplinas, arte, ingeniería, arquitectura, diseño, etc…

Con esto, verdaderos profesionales tendrían opciones de participación en un proyecto tan interesante y que hasta ahora ha sido asignado a «famosos diseñadores» que de avances tecnológicos y nuevas energías no deben saber mucho.

Hay muchos ejemplos que sin ser específicas para Navidad podrían dar ideas sobre las que trabajar. Algunos ya los he reseñado en anteriores ocasiones pero los repito porque me parecen de lo más indicadas para nuestra decoración navideña.


El puente de fibra óptica diseñado por Osman Akan, el Litracom, bloques de hormigón que se iluminan cuando les da la luz solar, las lamparas de exterior creadas por Tom Dixon y que utilizan bombillas de bajo consumo, así como las LED de Philips, los LED Throwies utilizados por Graffiti Research Lab para la creación de mensajes y acciones de guerrilla o el Wind to Light de Jason Bruges. Y me sería fácil pensar en el Solar Tree de Ross Lovegrove como un maravillo sustituto de árbol de Navidad. Todos ellos son buenos puntos de partido para pensar.

Pero hay muchas otras muestras interesantes. Sobre todo las que funcionan con energía solar o eólica.


Las Solargrass creadas por Solarlab una de las empresas que mejores ideas y diseño de calidad, está aportando en el campo de la tecnología solar.

La Light Wind de Demakersvan que se ilumina con la energía generada por el viento.


De la sostenible imaginación del ya mencionado Jason Bruges tenemos otras instalaciones ecológicas. La que le ha encargado Greenpeace y que ha construido con simples bombillas de bajo consumo o la propuesta para la playa de Aberfan donde se han «sembrado» multitud de faros circulares que producen luz de colores mediante el movimiento del viento.


Y si llevan a buen puerto las investigaciones de los alumnos de la University of Hertfordshire en Inglaterra, pronto tendremos arboles de navidad que van creciendo con su propia iluminación. Mediante la inyección en sus hojas de una sustancia parecida a la que tienen las luciérnagas y medusas, de forma natural y sin dañar el árbol se conseguirá una iluminación en varios colores, que no consume energía.


Pero es fácil para los que no tenemos capacidad de decisión en todo esto, ponernos a criticar lo que hacen o dejan de hacer las instituciones. Aunque viendo las, cada vez más exageradas y barrocas iluminaciones navideñas que ponemos en balcones, fachadas e interiores de nuestras viviendas, está claro que nosotros también tenemos mucho poder para reducir el gasto en estas fechas.


Y por las más de 1.700.000 entradas que he encontrado en Google cuando he tecleado «sustainable christmas light» creo que no va a ser complicado dar con soluciones de ahorro que se adapten a nuestros intereses.

El paso más fácil es sustituir las pequeñas bombillitas de incandescencia que todos ponemos en el árbol, por otras de LED y con esto ya estamos dando un gran paso, porque ahorran casi un 80%.


Pero no quiero engañar, el precio resulta caro si lo comparamos con las tradicionales, eso sí en poco tiempo, compensa.

Se pueden encontrar las más tradicionales para interior en Brookstone o comprar por internet en Environmental Lights.


Si lo que queremos es iluminar un jardín, balcón o un árbol de exterior, nada mejor que aprovechar la energía solar y del viento, son gratis y renovable. En Solar Santa hay gran cantidad de modelos solares, tirando a clasicones.

Pero tampoco nos tenemos que quedar con lo típico pues podemos convertir cualquier lámpara, bombilla u objeto luminoso que nos guste, en nuestro tema decorativo/luminoso navideño.


Yo me quedo con las pequeñas y divertidas Blow Light, que con un miniventilador generan energía para encender un LED verde y dos azules.

Para una decoración exterior más sofisticada, son increíblemente bonitas las Corona Solar Light, tanto en su versión de pared como en la que se pincha en la hierba.


Y para dar un toque de humor a todo esto, nada mejor que tener varios Energy Bucket a la vista. Con la forma de un clásico cubo y con su capacidad de recoger la luz del sol, es un objeto sencillo pero con un significado metafórico que me agrada mucho.

Opciones más que interesantes para pasar unas felices, luminosas y sostenibles navidades. Algunas aún se pueden poner en práctica.

 


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