enero 25th, 2008

Estas lámparas están para comér-selas


Que buen diseño tiene los cubiertos, pues a pesar de los años y las modas hay pocas transformaciones que se pueda hacer para mejorar su usabilidad.


Se podrán fabricar en mil materiales, en mil colores pero aunque algunos diseñadores se empeñen en sofisticarlos, añadirles nuevos usos y disfrutes, en mi opinión, es mejor que no toquen demasiado su forma original y se centren en el mango para cuestiones de creatividad.


Y es con la más básica de las cuberterías con la que la empresa UNIK fabrica sus series Kitchen Collection y Spoon Collection. Además, en la Coffee Collection añade tazas a la composición.


Las piezas son obra del canadiense Francois Legault un diseñador industrial de luminarias con amplia experiencia en proyectos a medida. De su trabajo, yo me quedo con estas dos series.


Partiendo de cucharas tenedores y cuchillos reciclados, Francois entreteje formas en las que aprisiona la luz, la tamiza y la convierte en un juego de luces y sombras, consiguiendo unos resultados de lo más escultórico.


Otro ejemplo de elementos básicos, esta vez reutilizados para nuevos fines. Me gustan estas lamparas tan apetitosas y las interpreto como un homenaje a los platos de cuchara de toda la vida que son los que a mí me gustan…


enero 24th, 2008

Mamá, quiero ser curator


Matta Clark pensaba que todos podíamos y debíamos hacer arte.


Si eso es posible… también podemos convertirnos de la noche a la mañana en curators, que para el que no lo sepa, son unos tipos con mucho poder en el mundo del arte que dicen lo que se tiene que programar o no en los museos. Últimamente han salido del anonimato y están más de moda que los propios artistas.


Pues esa es la personalidad que ha adoptado UrbanCurators, un grupo de ¿activistas?, ¿artistas? bueno, dejémoslo en jóvenes estudiantes preocupados por el estado de su ciudad, Providence en Rhode Island.


El grupo se lanza a la calle, armado exclusivamente con marcos, de esos que se cuelgan en las paredes y que de alguna manera están indicando que lo que hay en su interior tiene valor, bueno, eso antes de que apareciera Ikea. Los que portan estos curators, están vacíos y preparados para encontrar en la calle el objeto escena o decorado que según su criterio, sea digno de ser enmarcado.


Y lo que les interesa es todo aquello que demuestra la decadencia de la ciudad, allí donde hay grietas, oxido, destrucción, caos, abandono… allí aparecen esos cuadro, incidiendo sobre estos aspectos desagradables de la ciudad, que casi nadie quiere ver.


Así, al utilizar marcos que uno podría esperar encontrar en un museo o galería de arte, los espectadores se ven obligados a hacer conexiones entre el paisaje urbano y el de un museo y no tiene por menos que tomar consciencia de la realidad que le rodea.


Al igual que al hombre siempre le ha atraído las ruinas de antiguas civilizaciones, el proyecto de estos curators urbanos propone que deberíamos apreciar también las ruinas contemporáneas, que reflejan el consumismo y la industrialización a que está sometida la ciudad.


Los cuadros se cuelgan con cinta de doble cara y se pueden despegar fácilmente. Con esto se consigue un componente necesario del proyecto, la temporalidad, porque aunque la idea haya partido del grupo, su desarrollo requiere la participación espontánea de los ciudadanos que pueden mover y reubicar dichos marcos a su antojo, sin dañar el entorno.


El proyecto se inició auspiciado por 6 escuelas de diseño de Rhode Island, pero quieren que se extienda por todas partes y proporcionan la información necesaria para que cualquiera pueda emprender un movimiento similar en su ciudad.


Divertida manera de que los estudiantes salgan a la calle y se enfrenten a la realidad de su entorno, dialogando, colaborando con los compañeros y relacionándose con los habitantes.


Además la idea da para más, porque si a alguien particularmente le apetece ser curator por un día, también puede readaptar la idea a su gusto, incluso puede dedicarse a enmarcar cosa bonitas que encuentre por las calles que aunque parezca que no, también las hay, muchas y buenas, yo las he visto.


enero 22nd, 2008

Los bolis Bic ya no escriben como antes


Lo que puede dar de de sí un objeto tan humilde y tan de toda la vida como el bolígrafo Bic. Y es que se ha puesto de moda y en manos de traviesos diseñadores ha encontrado tantos nuevos usos que a los más jovencitos les costará creer que antes escribiéramos con ellos.

¿Os acordáis de la cancioncilla «Bic Naranja escribe fino, Bic Cristal escribe normal…? pues ahora, menos para escribir, sirve para todo, incluso han sido elevados a la categoría de arte, e incluidos en la colección permanente del Moma y del Pompidou.


Hablé en el pasado de las divertidas y decorativas lámparas Volivik, diseñadas por el estudio español EnPieza, Ya las veo referenciadas en muchos sitios y eso me alegra, porque son un ejemplo perfecto de los magníficos resultados que se pueden conseguir con mucha imaginación y objetos anodinos.


También conocía el mini jarrón Daisy Vase, de Giffin Termeer, que me ha servido para salir de algún apuro estas navidades. Está fabricado partiendo de un Bic Cristal y un lector me ha hecho reparar en su similitud con una pipa de crack, espero que nadie se lo esté fumando.

Y aún hay más creaciones que deben su existencia a este insignificante objeto y que hasta hoy no conocía.


Fantástico y lleno de sentido del humor, así veo yo el set de tenedor cuchillo y cuchara con forma de capucha Bic.

Andrea Cingoli, Paolo Bellisario, Cristian Cellini y Francesca Fontana, han gestado el Din-Ink para presentado al concurso organizado por Designboom con el título Dining in 2015. La idea de sustituir el capuchón de serie que viene con el boli, por otro en forma de cubierto para la hora de comer, es increíble, y claro, ganó el primer premio.


De la «Anemone Lamp», de Paolo Ulian, no tengo mucha información, sólo que se fabricó con 400 bolis con sus correspondientes capuchones y que formó parte de la exposición «la meravigliosa avventura del barone bic » que tuvo lugar en Aosta en 1998 y fue patrocinada por la propia marca Bic, en honor a su inventor.


Otra pieza, que personalmente me encanta, es la «Suck my bic» ideal para los que nos mordemos las uñas y devoramos bolígrafos. Se trata de una capucha de Bic, pero de caramelo. La propuso Clement Eloy, en un workshop de la marca y aunque aun es un prototipo, espero se llegue a realizar, aunque corro peligro de convertirme en una adicta y engordar con tanto azúcar.


El mundo del arte tampoco ha podido sustraerse a la moda Bic, en este caso a la del Bic Cristal de capucha azul. En la galería Georg Kargl de Viena, el artista Herbert Hinteregger ha tenido la santa paciencia de llenar las paredes de una de las salas y el escaparate, con cientos y cientos de estos objetos.


Seguro que pronto surgen otros tantos ejemplos porque cuando algo se pone de moda…


Esta vez todo el mérito es de Designboom.

enero 19th, 2008

Objetos para amantes del bricolaje


Un poquito de humor nunca viene mal y menos ahora que estamos en la cuesta de enero, y eso es lo que nos brinda el artista, arquitecto, diseñador industrial, diseñador gráfico y aficionado al bricolaje Alexander Reh.

Su trabajo es divertido, gamberro y algo absurdo. Está muy influenciado por la filosofía del hágalo usted mismo, de hecho la serie de sus diseños industriales se llama Time to D-I-Y, tiempo para el bricolaje.


Y esa es la apariencia que tiene por ejemplo la Milky Way Outdoor Chandelier, una lámpara construida a partir de envases de leche, de los de plástico con asa, tan comunes en EEUU.

En un soporte circular, concrétamente un hula hoop, ha insertado por el asa, 14 de estas botellas y ha metido en ella bombillas. De un modo tan simple ha conseguido una impresionante lampara de exterior, barata y muy decorativa.


Otro de sus proyectos, la Fully Loaded Chair es una silla cuya superficie está construida con 400 cartuchos de escopeta. La parte dorada es lo que conforma la superficie de apoyo y el plástico rojo queda en la posterior.


Al sentarse en ella, los cartuchos producen un suave masaje en la espalda, beneficioso para la salud, algo que está en contradicción con el primitivo uso asignado a los cartuchos.


Pero para objeto casero y hecho por uno mismo, nada como el deFlower vase, lo puede hacer cualquiera en su casa, un vaso de tubo, un condón de colores colocado en la boca y un agujero para la flor. Esta es la propuesta de jarrón que nos ha hecho Alexander y se ha quedado tan ancho.


Mi favorita es la mesa expositora Card Table, que el diseñador creo para el stand de la empresa Elsewares. Tan simple como una caja de cartón de embalar a la que se ha pintado la silueta blanca de una mesa con patas torneadas y añadido un tablero blanco en la parte superior. Útil, simple, barata y decorativa.


Otro objeto que esconde sorpresa es el No-no Knives. Cuatro cuchillos insertados en una base de porcelana blanca, a simple vista de lo más anodino, pero al sacar los cuchillos, quedan al descubierto dos enchufes comunes (ingleses) por cuyos huecos se introducen dichos cuchillos.


Y en estos proyectos «yo me lo guiso, yo me lo como» anda metido nuestro diseñador. Desde luego el chico promete, estaré muy atenta a su evolución. Y además me quedo con la idea de pintar cajas y de poner botellas del leche alrededor de un hula hoops.


enero 15th, 2008

Cielo azul por arte de la publicidad


Un día dije por aquí que estaría eternamente agradecida a las empresas que comprara espacios publicitarios y los llenaran de cosas bonitas, sin marcas, sin logotipos, sin mensajes, simplemente algo para disfrutar, altruistamente.


Pues no os hagáis ilusiones, aún no ha pasado ni creo que pase en mucho tiempo. Pero los artista, que son los que suelen ir más adelantados en proyectos innovadores, ya se han dado cuenta de las posibilidades que brindan los soportes publicitarios como medio de expresión de un arte reivindicativo muy cercano a una juventud desencantada.


Ya hablé del artista Helmut Smith, un holandés que se dedicó a plantar arboles delante de las antiestéticos soportes publicitarios. Esta vez ha debido pensar, si no puedo con el enemigo era mejor que me alíe con él. Así que se ha valido de una gran valla publicitaria para enseñarnos lo que es un cielo verdaderamente azul, sin contaminación, sin nubes, sin aviones… lo que se dice un azul inmaculado.


Y no se trata de un degradado de color hecho por ordenador, ni una pintura, es una auténtica fotografía de un cielo rotado 180 grados, que ha sido situada en medio del OdaPark de Venray, y que pertenece a la exposición Rock My Religion.


Hasta el 27 de enero todos, los que pasen por allí podrán disfrutar de este ejemplar cielo por gentileza de Helmut.

Debe ser divertido sentarse delante de un soporte como este a contemplar el cielo, pero también da cierta grima, ¿y si dentro de poco, esta es la única manera que tenemos de verlo?, no lo quiero ni pensar.


Este artista al que le gusta intervenir los espacios urbanos, es el autor de otra curiosa iniciativa relacionada como el cielo azul. En el 2002 añadió una nube de helio, a los soleados días de verano, hasta que las autoridades se lo prohibieron, por cuestiones relacionadas con el tráfico aéreo.


Curiosa es también la Paddling Pool Fountain, una especie de fuente pública pero con la estética y el colorido de las piscinas hinchables de los niños.

Otra serie, llamada Territories, ha secuestrado al puma de la marca Puma, al cocodrilo de Lacoste y a otros animales de la fauna empresarial y los ha soltado en medio de la naturaleza. Seguro que ahí no sobreviven por mucho tiempo.


Además en su Parking for white cars only, las mejores plazas están reservadas sólo para coches de color blanco.

Tiene más intervenciones interesantes y divertidas, mejor mirar en su página, dónde también podréis conocer sus esculturas y sus divertidos objetos que merecen una referencia especial, que guardo para otro día.


Ojalá el cielo siga siendo azul por mucho tiempo para que no tengamos que disfrutarlo, por gentileza de la publicidad.

Lo he visto en Guerrilla Innovation.

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