Interesante iniciativa la del Cineroleum, llevada a cabo por un colectivo de jóvenes artistas que han querido convertir una gasolinera abandonada de Clerkenwell Road en Londres en un cine temporal.
Esta peculiarsala de proyecciones, ha sido construida totalmente a mano con donaciones y materiales encontrados, y pretende recrear con imaginación y mínimos medios, con los interiores decadente de la edad dorada del cine, intentando hacer que el expectador sienta la emoción de estar frente a la pantalla de un cine de los de antes.
El espacio está cerrado totamente por un telón ornamental que sirve de paredes de una sala en la que ofrece una programaciónde películas clásicas de Hollywood, con estrellas como Buster Keaton o Barbarella.
Me parece una creativa manera de emular a los cines drive-ins de Estados Unidos que tanto popularizaron el cine en los suburbios de las ciudades, y también de aprovechar con mínimos recursos esos espacios públicos abandonados, para el disfrute de los vecinos…
A ver si esta iniciativa se extienda a alguna más de las 4.000 estaciones de servicio que están abandonadas en el Reino Unido, bueno y a otros paises como el nuestro…
Lo he viso aquí, las fotos son de la web del proyecto y de flickr.
Curiosa intervenión en medianeras, la que se ha llevado a cabo en Buenos Aires, para intentar aclarar de manera gráfica a los ¿posibles compradores? la distribución de los espacios, del edificio a construir, en este espacio ahora vacío.
No se quién ha sido el artifice de esta intervención pero me parece de lo más artística, siempre he pensado que una manera sencilla de intervenir en el espacio público evidenciando carencias y desmesuras era hacer mediciones y anotarlas sobre el terreno.
En cualquier caso, se agradece esta fina manera de hacer publidad, si es que lo fuera, que nada tiene que ver con esos horribles carteles que estamos acostumbrados a ver en los solares a construir, en los que se muestra un edificio acabado y con aspecto de lujo que nunca será la ni parecido a lo que definitivamente acabará construido.
Tanta saturación tengo de intervenciones urbanas repetitivas y con temas recurrentes, que poquitas de las que veo me hacen entornar una sonrisilla, cuanto menos una sonrisa abierta, así que me he querido dar un homenaje a mí misma, repasando trabajos de un artista que a pesar de lleva ya muchos años en la brecha no ha perdido su frescura.
Arno Piroud, es un gran conocedor del entrono urbano y las necesidades de sus usuarios y tiene un catalogo bien nutrido de finas intervenciones urbanas simples, hechas con sentido del humor y la mayoría con pocos recursos, que me dejan boquiabierta.
Todas ellas se entienden a la perfeccion, basta mirarlas para saber de qué nos están hablando, así que por mi parte nada más que decir.
Ya lo conocía y las fotos las he sacado de su web.
Plantearon la utilización de las grúas que pueblan el paisaje urbano de la ciudad, como gigantestas luminarias, dando así luz desde la altura a espacios en obra, imitando a gigantescas lámparas de pie.
Simple e inspiradora acción, que si se hubiera llevado a cabo en el Madrid de hace pocos años, hubiera hecho innecesitado el resto del alumbrado público, ya que el paisaje, por aquel entonces, estaba lleno de esas gigantescas máquinas elevadoras.
Os dejo otra de sus intervenciónes, también con grúas, aunque no sea tan interesante.
Lo he conocido aquí y las pocas fotos que he conseguido son del autor.
Un proyecto que no puede dejar de reseñar por múltiples razones, es verde, sostenible, ecológico, festivo y ha nacido del empeño de alguien a quién sigo y admiro, Jordi Serramilla y sus compañeros de Urbanarbolismo, como no iba a hacerle hueco en el Ático.
Ahora, gracias a la inquietud de sus creadores, la batalla se ganó y el día 14 de agosto se celebró la primera, para replantar el Parque del Mora en Guadalest, Alicante.
El diseño de dicho parque fue encargado a Urbanarbolismo que en seguida vio la posiblidad de organizar la Batalla Verde como parte fundamental de un proyecto, en el que todos los vecinos podían participar. En total asistieron unos 200 vecinos, que por lo que se aprecia en las imágenes, lo pasaron genial.
Según nos cuentan los autores: «Antes de la actuación el parque estaba muy deteriorado, apenas quedaba nada del pavimento original debido a que la zona es un lugar de escorrentía de aguas desde la montaña. Contábamos con un presupuesto muy reducido: 14.500 € y queríamos que la gente participara en el resultado final del parque.
Lo primero que nos llamó la atención fueron las grandes rocas que circunadaban lugar, pensamos su tamaño y su posición alrededor del parque las convertían en un campo de juegos mucho más interesante que los columpios estandarizados; decidimos distribuir las zonas de pavimento de seguridad alrededor de ellas.
Hemos reutilizado todo mobiliario urbano existente: las farolas, los bancos, los columpios y el tobogán que hemos repintado del color naranja predominente en el parque , esto no ha sido sólo un ejercicio de austeridad sino también una apuesta por la sostenibilidad y el mínimo consumo de recursos.
En la zona confluyen varias escorrentías de agua procedentes del castillo, decidimos canalizar este agua para que regara el jardín central y así disminuir el gasto de riego con agua corriente. El excedente de agua se evacúa ladera abajo.
Queríamos que los ciudadanos se implicaran en la construcción del parque, la batalla verde nos brindaba esta aportunidad, la forma del parque está especialmente preparada para su realización.»
Y ¿en qué consiste esta particular Batalla Verde?.
«Pues en una guerra de arcilla y semillas con componentes que mejoran el suelo, los participantes se lanzan la mezcla que queda acumulada en el parque al final de la batalla donde crece el jardín.
Todas las pendientes del parque confluyen hacia la zona central donde la mezcla de arcilla y semillas queda acumulada. Las semillas seleccionadas han sido variedades césped de rápido crecimiento para que la zona esté verde en tiempo récord y especies autóctonas como el tomillo y brezo que configurarán el resultado final del jardín mediante el color de sus flores y su aroma.
Antes del comienzo de la batalla la mezcla de arcilla se distribuyo en varias piscinas por todo el parque, su forma ha sido especialmente diseñado para acoger la batalla. Todas las pendientes conducen la arcilla de las piscinas hace la zona central donde la mezcla queda acumulada para diversión de los participantes y para crear el jardín.»
Jordi muchas gracias por hacerme llegar la información, os mando mi más sincera enhorabuena por haber conseguido materializar uns bonita idea, sertoy deseando ver las imágenes del parque florecido, ojalá algún día podamos organizar una batalla en pequeñito, enEsta es una Plaza, que ahora luce algo sequita y falta de hierbas, menos mal que el huerto va viento en popa...