mayo 24th, 2018

Girando de frío

 

 

Por aquí ando de nuevo, como tantas otras veces, intentando recuperar las buenas costumbres aunque sin grandes cosas que contar, ya que prácticamente todo está dicho por otros, con tanta abundancia y lujo de detalles, que me da cierto reparo asomarme al teclado para escribir mas de 20 palabras seguidas sobre algo que no sean mis propios asuntillos y que se resumen en: proyectos, presupuestos, fichas técnicas, y memorias justificativas…. vamos, de lo más apetecible todo.

 

 

Pero bueno, ahora que he conseguido alejarme, emocional aunque no físicamente, de las redes sociales, y me encuentro con la cabeza algo menos sucia, me ha venido un sentimiento medio romanticón, y he pensado hacerme fuerte en el Ático de nuevo, el pobre ahora se encuentra en lamentable estado de abandono, después de mis vagabundajes. Así que, voy a tratar de adecentarlo con cosas  de esas que a mí me gustan y que iré seleccionando modo random según estado de ánimo.

 

 

Para empezar a calentar los motores de la desbrozadora, elijo la forma circular una constante en mi vida, que mil veces me veo andando en círculo cual burro maquinando, con orejeras puestas y tropezando con las mismas piedras del camino.

 

 

Los círculos de hoy son de hielo,  (muy conveniente también, estoy enganchadita a The Terror), y los está creando un señor finlandés llamado Janne Käpylehto experto en energía, que ya es muy popular en su país ofreciendo diversión helada a sus compatriotas, usando mínimos recursos.

 

 

Y es que el ingeniero, ha ideado una especie de atracción de feria para bajas temperaturas, que consiste en cortar enormes círculos en hielo, con la ayuda de una motosierra, a los que añade un motor para conseguir que giren sobre sí mismos con un movimiento que se asemeja al de un carrusel pero mas sereno y relajante, y que cuenta con el gran atractivo de estar instalado en medio de maravillosos parajes naturales a -20º.

 

 

Según cuenta el autor, el primero lo ideo para divertirse él mismo en el lago Kirmusjärvi cuando estaba congelado, y lo hizo de manera manual, cortando el hielo con una motosierra y algunas rudimentarias herramientas. Acto seguido, colocó una sauna, una barbacoa e invitó a sus amigos, que estuvieron encantados con la ocurrencia. En seguida se dio cuenta que la idea podría desarrollarse más y ni corto ni perezoso, construyó la primera máquina de sierra para cortar hielo y acometer así carruseles de mayor magnitud.

 

 

El segundo que hizo fue en Helsinki, más grande y para hacerlo girar utilizó dos motores fueraborda, eléctricos silenciosos y algo de energía solar. Al anochecer, había una banda actuando y mucha gente disfrutando de la enorme pieza (250 toneladas) de hielo giratorio, bellamente iluminado por luces LED. 

 

 

En la actualizad, los círculos cada vez son mas grandes y el creador invita a que en cualquier parte del mundo con hielo, se replique el modelo. El record de esta año lo ha ganado uno de 130 metros de diámetro que ha sido hecho en Long Lake, Maine EEUU.

Ahora Janne está pensando en prototipos para interior, que parece que la cosa da para mucho mas.

 

 

Y aquí lo dejo por hoy, pensando que ante tanta tecnología de vanguardia, esta se presenta una buena manera de pasar tiempo sobre el hielo.

 

 

No sé de donde saqué la info, pero sí que fue lo último que dejé a la espera en la bandeja de borrador cuando desaparecí de aquí por tanto tiempo.

 

 

Pues qué queréis que os diga, me siento genial haciendo algo tan obsoleto y fuera de toda lógica como escribir en formato blog. Volveré pronto. SI queréis seguirme… había una cosa que se llamaba lector de feeds. ahora nadie los mira, yo acabo de desempolvar el mío y madre mía lo que ha salido!!!!!!!.

 

agosto 5th, 2016

Pez, tinta y papel

Con un poco de retraso en las actualizaciones, de nuevo asomo la nariz por el Ático para regar y ya de paso dejar historias que me interesan y que se salen estrictamente de la cosa artística.

En este caso, comparto una técnica de estampación muy antigua, que empezó siendo un reclamo comercial en las pescaderías japonesas, para acabar considerándose una popular forma de estampación.

La disciplina se  llama Gyotaku y se practica sobre todo en Japón, de donde es originaria, siendo en la actualidad una práctica artístico poética muy popular, y en las que se consigue estampaciones únicas, que reflejan la belleza del mundo submarino y a la que acompañan textos poéticos alusivos a cualidades del pez representado.

 

Conocí este mural, en el libro de Joan Fontcuberta. “El beso de Judas. Fotografía y Verdad”, en el capítulo 4, titulado “Los peces de Enoshima”, escribía sobre esta antigua técnica de grabado, que algo tiene que ver con los antiguos daguerrotipo fotográfico.

 

Copio los primeros párrafos de este capítulo, porque no quiero, ni por asomo, hacer una reescritura de la literatura de Foncuberta, líbreme Dios.

 

 

“En Enoshima, una pequeña localidad pesquera cerca de Tokio, las barcas salen cada tarde a la mar. Al regresar, los pescadores seleccionan algunas de las piezas cobradas, las empapan de tinta e imprimen con ellas sus propios carteles. Los peces hacen las veces de nuestras planchas de grabado: la presión sobre el papel les permite transferir su propia imagen. Su tamaño, su silueta, la textura de sus escamas, la transparencia de sus aletas… Los pescadores solo se permiten el retoque de los ojos, una licencia que me gustaría creer más emparentada con la magia y el juego que con la obsesión realista de fidelidad al modelo. A continuación, con una caligrafía grácil anotan la clase, el peso y el precio del pescado. Cuelgan el cartel en el interior de su tienda, junto a los otros muchos peces que ese día están a la venta y que van desapareciendo a medida que los clientes los compran y se los llevan”.

 

 

Según leo en el blog Técnicas de grabado y copio textual: “el Gyotaku es una forma de estampación muy extendida en algunos países asiáticos. Practicada por artistas, también es una actividad popular en las escuelas, en fiestas organizadas y en muchos programas turísticos de las zonas costeras. Se trata tanto de una experiencia creativa, como de un registro documental y una forma divertida de enseñar a los niños a reconocer las especies marinas.  Para este último fin, además de utilizar peces reales existen innumerables kits de plástico de todas las formas y colores.


Se originó a mediados del siglo XVIII, tal vez procedente de China, aunque las últimas investigaciones le dan su localización exacta en Japón. La impresión más antigua se remonta a 1862 durante la época Edo. Unos lo atribuyen a Lord Sakai, dirigente de la Prefectura de Yamagata y otros al samurai Naotsuna Ujiie. Indistintamente del pescador, el origen fue registrar las capturas de una buena noche de pesca, conservando la memoria de los trofeos mediante sus huellas. Un concepto tan hermoso como práctico. El artesano que los realizó quedó en el anonimato.

 

 

El término significa gyo-tah’-koo, “frotar” y “pescado”, una palabra registrada en la primera exposición celebrada en la Galería Matsuyade Tokio en 1955. Hay dos métodos para su realización: el método directo o chokusetsu-ho, en el que se aplica la tinta directamente sobre el pez y se deposita el papel encima frotando hasta obtener la impronta. Es de mayor dificultad, pero capaz de registrar con precisión las textura de las escamas y la transparencia de las aletas. El segundo, método indirecto okansetsu-ho es menos preciso y se realiza aplicando el color con una muñequilla sobre el papel apoyado sobre el animal.

 

 

Desde el punto de vista artístico muchos recogen la huella del animal con multitud de colores aplicando las técnicas del monotipo o iluminando la estampa; tampoco se limitan a estampar peces en solitario, sino que crean complejas composiciones que pueden incluir otras especies como cefalópodos, moluscos o crustáceos e, incluso, plantas y piedras. A veces el aspecto de estas impresiones es discutible desde el punto de vista estético, ya que su finalidad da más importancia al proceso y  a la fidelidad de la huella. Recuérdese que se originó con la identidad de autentificar la escala para que ningún pescador, vendedor o deportista, dudara del tamaño de una pieza si hubiera sido impresa por los medios veraces del gyotacu. Es conocida la oración…”Dios mio, permíteme pescar un pez tan grande que no tenga que volver a mentir a mis amigos”.

 

 

También contuvo connotaciones espirituales, de hecho la tinta que se utilizó fue la tinta Sumi, a la que se le conceden ciertas atribuciones mágicas para captar el alma de lo que representa. Su uso fue más allá de lo técnico para unirse al espíritu de las cosas. Analizado desde un punto de vista más prosaico, quizá este tipo de tinta fue utilizada por ser una sustancia acrílica derivada del carbón vegetal. Así el pez, una vez estampado, se disfrutaba por los placeres del alma, del orgullo…y también del paladar”.

 

 

Si tenéis curiosidad por practicar os dejo información aquí y aquí, y el trabajo de algunos artistas reconocidos que emplean esta técnica, como el maestro Mineo Ryuka YamamotoNaoki. Heather FortnerBarry SingerOdessa Kelley…

 

 

Y bueno, como el post me lo han dado hecho me voy a dedicar a ilustrarlo con imágenes que he sacado directamente de google, y tan rícamente.

 

 

marzo 11th, 2014

Luz portátil para zonas deprimidas

 

Hoy os traigo un proyecto solidario a la par que interesante, cosa cada vez mas infrecuente, relacionado con la luz y desarrollado por el arquitecto Matteo Ferroni en Mali.

Foroba Yelen (Luz Colectiva) así se llama el proyecto, consiste en la creación e implantación de farolas portátiles, que llevan luz a poblados deprimidos y sin suministro eléctrico, permitiendo que los vecinos puedan desarrollando actividades hasta ahora diurnas, en plena noche.

Las farolas, de aspecto sencillo, están hechas con tuberias e hilo de teléfono y van montadas sobre una rueda de bicicleta, lo que las hace facilmente transportables. Se cargan con energía solar y tienen una autonomía de 5 horas lo que permite extender la vida en los poblado sin suministro electrico, más allá de las hora de luz y de calor. El que sean facilmente transportables, permite además, que la luz llegue justo a los lugares en los que mas se precisa.

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noviembre 1st, 2013

Sol domesticado

 

A veces el arte puede ayudar a mejorar la vida de las personas, no ya su vida interior que se da por sentado, sino su calidad de vida. Suelen ser estos, proyectos innovadores y un poco locos pero que gracias al empeño y empuje personal del artista se sacan adelante.

Este es el caso del proyecto Solar Mirror, ideado por Martin Andersen, un artista vecino del pueblo noruega de Rjukan que con ayuda de sus vecinos, fue capaz de doblegar y cambiar la trayectoria de los rayos de sol, redireccionándolos para incidir en la plaza del pueblo en el que vive, que por estar situado entre montañas, se pasa 6 meses en sombra.

Según leolos residentes tienen que subir en un teleférico hasta la cima de un monte cercano para tomar un poco de vitamina D. pero la semana pasada los débiles rayos del sol de invierno llegaron por primera vez a la plaza del mercado de la ciudad, gracias a tres espejos colocados en la montaña. 

Antes, cuando el clima era bueno, veíamos que el cielo era azul y sabíamos que el sol brillaba. Pero no podíamos verlo. Era muy frustrante”, dijo Karin Roe, de la oficina de turismo local. “Ahora, cuando no hay tiempo para llegar a la cima de la montaña durante la semana, podemos salir de nuestras casas y sentir el calor del sol en nuestras caras”.

 

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mayo 3rd, 2012

Con rejas y tablas

Interesante proyecto de centro social , en  un barrio deprimido, y con grandes problemas sociales del corazón de Bangkok , que ha sido llevado a  cabo con  mínimos costes y máxima integración social, por el estudio noruego TYIN en colaboración con estudiantes locales.

Klong Toey que así se llama el barrio, es  un area de infraviviendas de Bangkok, donde viven unas  140.000 personas en casas de pésima calidad, de las que no son propietarios, ya que la mayoría pertenecen al gobierno que se ha despreocupado de su mantenimiento.

La zona cuenta con grandes desafíos sociales, debido a la falta de servicios públicos como la sanidad, la educación  el saneamiento y la electricidad, además del gran problema de las drogas las altas tasas de desempleo, la violencia y la delincuencia.

Después de hacerse cargo de un solar abandonado, TYIN  y su equipo de voluntarios y estudiantes trabajaron con la comunidad para diseñar y construir un espacio significativo que ayudara a los residentes del área. El Klong Toey Community Lantern es un centro comunitario que tiene sala de lectura, cancha de fútbol, ​​zona de escalada y lugar de encuentro y  aspira a marcar el comienzo de un desarrollo más sostenible en el área de Klong Toey.

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