Desde hace tiempo quería ponerme al día con le trabajo de mi admirado e1000 ink que sigue dándome alegrías en mis paseos diarios, esta vez en forma de inteligentes efectos ópticos que dan vida a la aburrida escena de la ciudad.
En algunos de sus trabajos, alcantarillas, tapas, rejillas, registros y todos esos elementos cotidianos que pasan totalmente desapercibidos a nuestros ojos, son sombreados por este artista, con animados colores, de manera que tomar vida y dimensiones insospechadas, convirtiéndose en modestos protagonistas del asfalto o de cualquier anodina fachadas.
Me gusta especialmente su serie de podios pintados en el suelo, en ello cualquiera se puede sentir en lo más alto, sin necesidad de tener que hacer ningún esfuerzo para subir. Nada mejor para sentirse bien después de un duro día.
Intervenciones reparadoras las llevadas a cabo por la artista Dominique Teufen en el entorno urbano, sencillas y delicadas, a penas perceptibles, vamos, de las que a mí me gustan.
Según nos cuenta la autora, al sentir que el mundo comenzaba a desintegrarse a su alrededor, pensó que podía ayudar a repararlo, metafóricamente, por supuesto, manipulandolo artificialmente, para volverlo en lo posible más cercano a la perfección formal, pero sin llegar nunca a restaurarla del todo.
En su intervención Reminiscence, llevada a cabo en Breda, decidio reconstruir una zona verde, en la que el juego de unos pequeños futbolistas, había hecho desapecer la vegetación.
Hoy vuelvo a llamar a un clásico del Ático, Rafael Lozano-Hemmer, un artista que me gusta muchísimo (gracias Paloma) porque sabe combinar tecnología y poesía, para crear instalaciones que interactúan con el público, que acude a ver sus piezas y que siempre sale divertido.
Hoy os cuento sus dos últimos trabajos interactivos. El primero Tape Recorders, encargado por el Museum of Contemporary Art, de Sydney, consiste en una hileras de cintas métricas motorizadas y pegadas a la pared de una sala, que van registrando la cantidad de tiempo que los visitantes permanecen en la instalación.
Al detecta la presencia de una persona, la cinta más cercana, comienza a ascender hacia arriba. Cuando llega a alrededor de 3 metros de alto deja de mantenerse erguida y cae al suelo, momento en el que comienza a retroceder hasta quedar completamente enrollada de nuevo.
Hoy os dejo una poética instalación del diseñador Paul Cocksedge para el Fete des Lumineres, el festival de luz que estos días está teniendo lugar en Lyon.
El diseñador llevó a cabo una instalación, que represantaba una bandada de folios escapados de una oficina, volando en la noche oscura, a causa quizás de un fuerte golpe de viento.
Las 200 hojas resplandecientes, que se utilizaron para su ejecución, fueron fabricadas en un fino material conductor de electricidad que se ilumina cuando una corriente pasa a través de ella. Todas las hojas, tamaño A3, fueron moldeadas a mano y colgadas en un tendido de cables, imperceptibles para el ojo.
Siguiendo con el tema de los soportes publicitarios, hoy quería dejaros una poética intervención llevada a cabo por el colectivo de arte checo Vojtěch Fröhlich y Vladimír Turner.
Estos artistas ha llevado a cabo una performance de guerrilla Merry-Go-Round, en la que han intervenido un soporte publicitario, convirtiéndolo en un improvisado tiovivo en el que se mantuvieron girando durante 20 minutos sin que la policía los detuviera.
Intervención muy sencilla de planteamiento, aunque peligrosa de ejecutar, en la que trepando por las escalerillas de mantenimiento de un gigantesco soporte publicitario giratorio, ayudados de un básico equipo de escalada, consiguieron instalar unos precarios columpios a los que se subieron y en los que dieron vueltas durante 20 minutos, consiguiendo así convertir un elemento inútil para los ciudadanos, en una atracción de feria improvisada mucho más de acuerdo con el uso lúdico que se debería hacerse de muchos espacios públicos, ahora convertidos en no lugares, diseñados para consumir publicidad sin control.
Esta pieza me ha traído a la cabeza otras en las que se utilizan de manera ilegal, objetos inútiles colocados en el espacio público, e igualmente inspiradas, que ya publiqué en el Ático hace tiempo, casualmente, también tienen que ver con el balanceo…
Un trabajo interesante y muy en la línea del anterior, aunque más sofisticado fue, The Unbearable Lightness of Being, llevado a cabo por Didier Fiuza Faustino del estudio Mésarchitectures. Este artista creó otro columpio, partiendo de un soporte publicitario, que vació de contenido, dejándolo reducido a un marco, del que colgaban los asientos desde los que la gente podía balancearse a gran altura.
La intervención de guerrilla Playful Spaces del artista Bruno Taylor convirtió las marquesinas de autobús en un espacio para columpiarse mientras se espera el autobús.
Y por último la maravillosa Carousel Slide Swing, creada por la artista Kamila Szejnoch con la intención de cambiar es uso de algunos monumentos construidos por el gobierno comunista, tras la Segunda Guerra Mundial, en Varsovia.
Bueno aquí van algunas ideas de utilización alternativa del espacio público al margen de las que nos proponen los ayuntamientos estas fechas y que pasan por consumir en cutremercadillos y en eventos patrocinados por marcas comerciales.