febrero 24th, 2011

Compartiendo piso con estatuas y farolas

El trabajo del artista Tazro Niscino me deja con la boca abierta… bueno primero me abre la boca y luego me hace reír a carcajadas… y mira que es difícil a estas alturas.

Pero no es para menos, sólo tenéis que mirar atentamente su página para descubrir un catálogo de intervenciones en el espacio público que además de estar perfectamente ejecutadas, se complementan con un sentido del humor de lo más grande y fino que he visto hace tiempo.

Este hombre, lleva a cabo construcciones efímeras, en las que se apodera de elementos del entorno urbano, en algunos casos monumentos de cierto valor artístico, en otros simplemente mobiliario común y lo introduce en el mundo íntimo de las personas, obligando a que convivan en las situaciones más extrañas.

Construye casas, hoteles, cafeterías, con contenedores y andamios, alrededor de estatuas o farolas que quedan atrapadas en el interior de sus construcciones, de manera que los visitantes y moradores del espacio tienen que convivir con el objeto en cuestión que se muestra sobredimensionado, en un espacio en el que no le corresponde estar.


Hacia tiempo que no pasaba tan buen rato viendo el trabajo de un artista. Sus imágenes del cristo subida a la cama o del hombre leyendo en su comedor a la luz de una farola no tienen precio.

Lo conocí hace tiempo, pero hasta hoy no me había puesto a mirar su obra al completo… ahora soy un poco más feliz.

Lo conocí aquí y las fotos son del autor.


febrero 24th, 2011

Imágenes reales, manipuladas…

Image Fulgurator es un dispositivo creado por Julius von Bismarck para la manipulación subversiva de imágenes. Se activa cuando una persona hace una foto al objeto sobre el que el Fulgurator proyecta su imagen. El fotógrafo en principio no detecta la manipulación que sólo es visible cuando se mira la foto tomada.


El Fulgurator puede utilizarse en cualquier lugar donde haya otras cámaras cercana que utilizan el flash para disparar sus fotos. Opera a través de una especie de proyección que incide sobre sobre un objeto o persona justo en el momento en que alguien más lo está fotografiando.


Cada imagen que otro fotógrafo toma de un objeto en el que el Fulgurator dirige su imagen, se ve afectada por la manipulación. Por lo tanto la información visual puede ser objeto de tráfico ilícito sólo en las imágenes de los fotógrafos presentes.


Técnicamente, el Fulgurator funciona como una cámara clásica, aunque a la inversa. En una cámara normal, la luz reflejada de un objeto se proyecta a través de la lente sobre la película. En el Fulgurator, este proceso es exactamente el contrario: en lugar de una película virgen, una diapositiva se carga en la cámara y detrás de élla, un flash. Cuando el flash se apaga, se proyecta la imagen de la película a través de la lente sobre el objeto elegido.


Debido a la similitud de los dos procesos, el Fulgurator se parece a una cámara réflex convencional. Tan pronto como el sensor de flash incorporado se activa, la proyección del flash se dispara de ahí que se pueda sincronizar con el momento exacto del disparo del flash de otras cámaras en sus inmediaciones. A través de la pantalla incorporada a la cámara, es posible enfocar la proyección y colocarla en el objeto de destino.


El artista utiliza este dispositivo para subvertir imágenes y dotarlas de un significado más profundo, según cuenta la gente tiene gran confianza en sus reproducciones fotográficas de la realidad y no duda de la veracidad de sus propias fotografías.


En lugares sagrados, populares, o que tienen una connotación política, una intervención con el Fulgurator puede ser particularmente eficaz. Sobre todo los objetos con un aura especial o poder simbólico son buenos objetivos para este tipo de manipulación. En otras palabras, con la Fulgurator es posible tener un efecto duradero en momentos personales o eventos que se hacen accesibles a las masas sólo porque se conservan fotografías.

Conocí el proyecto en el libro Urban Interventios. Las fotos son del autor y de google.

febrero 22nd, 2011

Urna de cristal ilegal sobre pedestal clásico

En el 2007, El  Collectif Aéroporté colocó sin permiso en el centro de París, un monumento de cristal sobre un pedestal vacío hacía 60 años, en el que había estado colocada la figura de bronce de Charles Fourie.

Esta estatua fue utilizada como bronce para municiones en la Segunda Guerra Mundial, y la instalación en forma de volumen de vidrio, no quería usurpar su espácio sino poner de relieve la falta de dicha escultura. Una escalera invitaba a los transeúntes a llegar a la cima del pedestal  y habitar el espacio. De esta manera, el ciudadano que se metiera en ella, podía sentirse como un monumento encaramado a una peana.

La instalación duró 6 horas. Al amanecer, se cargó en un camión la vitrina de dos toneladas y cinco metros de altura, y con una grúa se colocó sobre el pedestal. Para ejecutarla se tuvieron en cuenta todas las normativas  que el ayuntamiento dicta para la instalación de obra en zonas urbanas, pretendían con ello que no les pudieran achacar problemas de seguridad y retirarla por ello.

Tanta polémica creo esta acción, que el ayuntamiento de París se vio obligado a convocar un concurso precipitado de ideas, para dar uso legal a este pedestal. Finalmente, la acción no se pudo llevar a cabo y tampoco aprobaron el retornó la urna a su lugar, los autores trataron de conseguir firmas para volver a reponer la vitrina, no parece que lo consiguieran.

Pero esta acción generó un interesante debate sobre si en toda obra artística que se pone en la calle, es más importante el valor artístico de la pieza o haber sido ejecutada en el marco de la legalidad…

Conocí este trabajo aquí y las fotos son del colectivo.

febrero 18th, 2011

Pedacitos de mar, en el centro de Madrid

Con poco tiempo para escribir, dirijo una mirada al universo de los amigos de Luzinterruptus, que han llevado a cabo una de sus modestas instalaciones, pero que me gusta especialmente.

Se ha llamado Se ve el mar entre los coches y ha consistido en convertir, esos antiestéticos contenedores de obra, que salpican las calles de la ciudad, en pedacitos de mar entre los coches.

Pero mejor dejo que sean ellos los que hablen sobres la acción.

«Pensamos que los contenedores de escombros de las calles de Madrid, son como barcos varados,  esperando entre los coches, a que la subida de una marea que nunca llega, les haga volver al mar.


Algunos de estos recipientes, sobre todo los que están en barrios lujosos, quedan cubiertos por  llamativas lonas azules y verdes, que tapan los antiestéticos deshechos de su interior y cuando los vemos nos imaginamos, que un pedazo de mar profundo y brillante se hubiera colado en nuestro hábitat urbano y seco.

La noche del 7 de febrero, decidimos escenificar esta fantasía, añadiendo barquitos de papel con luz a nuestros imaginarios mares en miniatura.


La acción se llamó Se ve el mar entre los coches y para llevarla a cabo, intervinimos 3 contenedores tapados, que encontramos en el Barrio Salamanca de Madrid, colocando sobre sus “aguas”, una pequeña e inofensiva flota, de barquitos de papel iluminados.



Según nos han contado, nuestros improvisados mares, fueron lo primero que vieron muchos niños al ir al colegio esa mañana, y también dio pie a animadas conversaciones en tiendas y bares de la zona.»


Lo he visto en su página, de donde he sacado las fotos, que han sido hechas por Gustavo Sanabria.

enero 27th, 2011

Jugar al futbol entre el tráfico

Area Mobile es una intervención pública llevada a cabo en el 2005 por un grupo de artistas de la Bauhaus University de Weimar.

Esta intervención trataba de mostrarnos como un mismo espacio público puede utilizarse para varias actividades, una de ellas en forma de ocupación ilegal.



Para ello instalaron un campo de fútbol  en una de las principales calles de la ciudad adaptándolo a la ubicación, y reutilizando  elementos arquitectónicos existentes como parte funcional de la obra.


Según explica Nikos Arvanitis, uno de los artistas intervinientes, se trataba de experimentar con la idea de transportar costumbres de otros países, tales como jugar al fútbol en la calle, a otro contexto social en el que estas prácticas están prohibidas.



Y a pesar de que era posible que una vía de paso de coches y un campo de futbol existieran físicamente en el mismo lugar, las actividades que su uso conllevaba  lógicamente no podría tener lugar simultaneamente.

Para llevar a cabo esta intervención y extender su uso en otras ciudades, estos artistas nos recomendaban un  Kit de Area Mobile, de coste mínimo y fácil preparación.

Este kit consistía en: 150 metros de cinta adhesiva blanca, una tiza, un metro de cable, un tornillo, periódicos viejos, 2 metros de cinta adhesiva negra y una identificación personal en regla.

Con este maletín, proponían salir a la calle y elegir un sitio apropiado, tomar medidas, crear una pelota utilizando los periódicos y la cinta adhesiva blanca y negra, marcar los espacios con una tiza y después fijarlas con cinta blanca, crear las porterías utilizando los elementos arquitectónicos existentes y  jugar sin perder de vista el tráfico.

Eso sí, dado el riesgo de la actividad, lo mejor era llevar la documentación en regla, porque las posibilidades de intervención de la policía, eran muy alto.


En fin, no creo que ponerse a jugar en medio de una calle con tráfico sea una buena idea a efectos prácticos, pero ese kit es perfectamente usable para ocupar plazas mediante el juego, las de Madrid son ideales, están vacías, no tienen mobiliario urbano, ni vegetación, ni nada que impida echar unos partiditos, bueno, si eso si no están llenas de casetas y mercadillos, en cuyo caso, también tiene su gracia.

Lo he visto aquí y las fotos se las he cogido a Nikos.

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