noviembre 8th, 2010

Mujeres usando el espacio público

Llevamos unos mesecito de pesadilla, teniendo que aguantar, que la vida y actos personales de artistas con egos por la estratosfera, nos asalten en las páginas de todos los diarios…



Si hasta hace pocos días los desvaríos mediáticos de un artista urbano, metido a director de cine, me dejaron exhausta, ahora me enfrento a otro «gran acto» que esta dando mucho que hablar, esta vez es de corte reivindicativo, «artista que rechaza un sustancioso premio». No niego que está bien lo que ha hecho, no esperaba menos, pero me hubiera parecido más creible si lo hubiera llevado a cabo de manera más discreta, no sé, una carta personal a la ministra, una llamada de teléfono, algo así… no proclamando su hazaña a los 4 vientos… en fin…

Total, que enfadada con este orden de cosas, me ha parecido bueno, para mi salud mental, bajarme un poco al mundo real, para hacerme eco de un documental, dirigido por la artista Marisa González llamado Ellas, Filipinas, en el que se nos muestra, una vez más, cómo las más interesantes ocupaciones del espacio público, no vienen de la mano de artistas comprometidos, sino por la necesidad de reunión de usuarios anónimos, algo que parece olvidado en Madrid, dónde varias personas juntas en una plaza, sobre todo si tienen aspecto de inmigrantes, se convierten en sospechosas y hay que tratar de dispersarlas, lo digo con conocimiento de causa, no se si recordáis que trataron de dispersas con todo el peso de la autoridad, a unos pocos que á desayunando pacíficamente en La Plaza de la Luna.

El documental y toda la documentación del proceso, da testimonio de cómo, todos los domingos, el Distrito Financiero de Hong Kong, vacío de uso comercial, se ve invadido por unas 120.000 mujeres inmigrantes filipinas, que desempeñan labores domésticas en la ciudad, y buscan allí, un lugar de reunión, un sitio donde simplemente estar sentadas y poder relacionarse con sus compatriotas, reir, comer, orar, jugar, bailar, soñar y compartir recuerdos de un país que dejaron hace muchísimos años y al que sólo tienen derecho a volver 15 días, cada dos años.

Para hacer más confortable su domingo a la intemperie, ellas crean sus propias casitas de cartón a base de unir cajas recicladas de la basura, aunque más bien se deberían llamar plazas, porque están abiertas por arriba, mucho me recuerdan a otras construcciones vistas en revistas de arte. Este modesto material, les proporciona un lugar íntimo, resguardado y hogareño, dentro de un macroespacio arquitectónico frío y pensado para el comercio y el transito de ejecutivos, que no pasan en él mas que los pocos minutos que tardan en cruzarlo.

Uno de los espacio emblemáticos que ha sido ocupado por estas mujeres, es el HSBC Bank, diseñado por Normar Foster, que seguramente no contara con el interesante uso alternativo que se ha acabado dado a los bajos de su edificio.

Un urbanismo de género que convierte a la mujer trabajadora en colonizadora de unos espacios público, que una vez descodificados, se llenan de contenidos sociales, seguramente insospechados para los planificadores.

Podéis encontrar más información en la página de la artista y también aquí, donde yo conocí la historia y saqué algunas fotos, otras son de la artista y también las hay de google y de este blog.

octubre 26th, 2010

Paseando por un cable entre nubes

Pensando en artistas que me gustan y cuya obra sea imposible de quedar atrapadatre las paredes de un museo… es que hoy he visitado la Tate Moderm y estar en ese tipo de templos  sagrados del arte me provoca extraños pensamientos… inmediatamente me ha venido a la cabeza un inmenso artista, con una obra de belleza suprema y dificilmente igualable para mi gusto.

Este artista soñador, trabaja con la material prima de la que están construidos los sueños, para llevar a cabo una obra efímera e intangible que transcurre a lo largo de cable de 60 metros que se desvanece en el vacío, pero que resulta imposible de olvidar, tanto para los que presenciaron el momento mágico, como los que sólo hemos podido conocerlo a través de documentos.

Se llama, Philippe Petit le Coup y es simplemente un funambulista que un día, en la consulta del dentista, al leer un artículo sobre la construcción de las Torres Gemelas, se obsesionó con la  idea de cruzarlas,  andando sobre un alambre a una altura de 526,3 m, ayudado por una modesta pértiga.

Podéis saber de su proeza que finalmente llevó a cabo en 1974, por la maravillosa película Man on Wire, os la recomiendo encarecidamente, seguro que no os aburre ya que aunque rodada en formato documental, acaba convirtiéndose en un relato de intriga que os mantendrá en vilo y emocionados hasta el útimo minuto. También podéis leer el libro  Reach the Clouds en el que está basado.

Antes y después de este maravilloso acto de libertad, el artista ha llevado a cabo otros retos, hermosos para ser vistos y arriesgados de ejecutar, pero ninguno que se pueda comparar con el que tuvo lugar entre los, entonces, edificios más altos del mundo…

Las foto las he buscado en San Google.

Poesía en estado puro, que os mando desde un frío y gris Londres, donde lo primero que he hecho ha sido intentar meterle mano a las pipas de Ai Weiwei, pero claro, no me han dejado, que estaban custodiadas por un ejercito de empleados del museo, una pena, porque debía dar un gustito pisarlas y tumbarse encima…

octubre 22nd, 2010

Nubes, toboganes, esculturas y más…

Con poquito tiempo de escribir sólo os quería dejar algunas  intervenciones públicas y esculturas de la artista Karyn Olivier.

Es dificil hablar en general sobre su trabajo ya que es bastante variado, pero algunas piezas verdaderamente divertidas, otras poéticas y en general inteligentes, os invito a echarle un ojo, que esta mujer entre otras muchas cosas, ha puesto nubes y ha mimetizado con el entorno,  espacios reservados a la publicidad.

Espero que os gusten y que me perdonéis la brevedad, mañana mejor.

He conocido este trabajo aquí y las fotos son de la autora.

octubre 18th, 2010

Cortina muy muy mínima

La de hoy es una intervención sin gran transcendencia y tampoco lo pretende, pero después de Val del Omar, es dificil encontrarla… así que mejor ni lo intento y simplemente os dejo un trabajo divertido, que me ha hecho esbozar una sonrisilla, que tampoco está mal.

Se trata de la obra My little piece of Privacy de Niklas Roy, un intento de crear más intimidad en el interior de su taller, ubicado en una antigua tienda con una gran ventana mirando hacia la calle, decidió instalar una pequeña cortina en la ventana.



La cortina era ridículamente más pequeña que la ventana, pero con una cámara de vigilancia y un viejo portátil que localizaba a los peatones que pasaban por delante y mediante un motor unido al ordenador, lograba posicionar la cortina exactamente en el lugar en el que los peatones están situados, moviéndose a su paso e impidiendo que pudieran ver lo que en el interior estába pasando.



Y eso es todo… os dejo la documentación y os invito a ver otro proyecto privefonteintjes, no tiene desperdicio.

Conocí al artista aquí y las fotos son del autor.


octubre 6th, 2010

Reparaciones en la vía pública

Roland Ross es un artista que trabaja en la calle, pero de una manera que no es la habitual en el panorama del arte urbano, ya que en vez de utilizar el espacio público como si fuera una sala de exposiciones de uso libre, este hombre se dedica a reparar y volver a su estado original pequeños desperfectos existentes en el mobiliario urbano. Y esto lo hace, de manera altruista y con un sentido meramente artístico.

El proyeto se llamó Free Repair y en cada una de las intervenciones, restauraba pequeños detalles de piezas que encontraba dañada. Antes y después de la reparación tomaba una fotografía que se convirtió en el único documento existente del antes y del después de su acción. Todas las fotos del proyecto están ahora a la venta por 320 francos suizos, que según cuenta el autor, es la cantidad de dinero que se suele gastar de promedio, en cada reparación,  incluido material y mano de obra.

Free Repair fue un proyecto desarrollado por el artista durante dos año y terminó en abril de 2010, periodo en el que llevó a cabo unas 100 reparaciones.

Y a mí me ha dado por pensar…, ¿y si las fotos no hubieran sido tomadas en el orden que él nos cuenta? ¿y si lo que él dice que fue el antes en realidad fue el después?…

Lo he conocido aquí y las fotos, son del autor .

Por cierto, aprovecho a explicaros que estoy intentando organizar las imágenes del blog en galerías, para que pese menos, me han dicho que tarda mucho en abrirse y yo no me daba cuenta, ya que lo tengo cargado en la caché.

Ahora estoy intentando encontrar una galería gratuita que además se vea en los lectores de rss, pero no encuentro nada, así que por ahora las estoy subiendo en miniatura a la espera de encontrar algo mejor, si pincháis en ellas se abren en grande.

Espero solucionar pronto el tema.

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