Hoy quería mostraros una curiosa construcción llamada Maison Barak realizada por el arquitecto François Roche en el sur de Francia, con una apariencia intencionadamente furtiva, como de tienda de campaña camuflada en el verde paisaje.
La forma, sigue sigue el trazado del paisaje, e imita la curvatura de un antiguo muro de piedra cercano, su objetivo es esconderse en el medio y también pasar desapercibida a los funcionarios, que son muy duros a la hora de conceder licencias para construir en la zona.
Aunque su aspecto es increiblemente vulnerable, debido a esa malla verde con apariencia de lona de andamio, que cubre toda la superficie exterior, pero en realidad se trata de una tela de poliuretano e hilos de fibra de carbono muy resistente. Debajo, se encuentran camuflados robustos bloques de hormigón, que son los que verdaderamente dan cuerpo a una sólida construcción, de lo más segura contra ladrones.
Además, la malla de poliuretano ayuda a regular la temperatura interna de la construcción y la protege de los cambios climáticos.
La casa, de 110 metros cuadrados, tiene siete habitaciones en este momento, aunque queda suficiente espacio bajo la cubierta para añadir más dependencias en el futuro.Su construcción costó, 146.000 dólares.
Uno de los condicionantes que hubo que tener muy en cuenta para su construcción, fue que la casa debía ser prácticamente invisible ya que está ubicada en una zona protegida cercana a un castillo y requería unos permisos especiales, por lo que la «ocultación» fue imprescindible para su obtención.Descrita como una «cosa verde» por el arquitecto que hizo el examen, entró en un agujero negro de la normativa que permitió que definitivamente fuera legalizada.
Una rara combinación, la que se encuentra en esta casa, de solidez y flexibilidad, de impermanencia y permanencia, que me provoca curiosidad y ganas de estar dentro.
Conocí este proyecto aquí de donde también saqué las fotos.
Ahora que estoy pasando unos días en la montaña, y sintiendo verdadero frío, me he acordado de las intervenciones con lana deIna Olavarria.
La artista lleva a cabo sus piezas con ropa, tejiendo a base de nudos y trenzas, diferentes espacios queella llena de calidez…
Las que más me gustan son esas, en las que el habitat urbano, normalmente frío e inhospito se torna más confortable. Con la ayuda de prendas de punto recicladas, y paciencia, ella va envolviendo elementos algunos elementos poco apetecibles de usar, que forman parte del moviliario urbano.
En su blog Textil Kontak podemos ver las intervenciones llevadas a cabo por Ina. Os invito a que le echéis un vistazo, muy apetecibles para estos días de frios excesivos.
Quería dejar al «ARTISTA» para mi post número 1.000, me faltan 10 para cumplirlos, pero después de 2 horas buscando algo que me motivase sin conseguirlo, he decidido que necesito levantarme el ánimo y que nada mejor, para ello que darme un homenaje visual en condiciones, así que voy a hacer un repasito a la obra de Gordon Matta-Clark.
Los que hayan pasado con frecuencia por el Ático sabrán, siempre lo digo, que nada de lo que haya visto, artísticamente hablando, me ha impactado tanto como el trabajo en el espacio urbano, de este creador. Una búsqueda en google, os puede poner al día de lo que su inconmensurable obra, ha aportado al arte contemporáneo, pero, para el que no tenga ganas de indagar, os dejo un artículo de Darío Corbeira, editor del libro ¿Construir… o deconstruir? que fue publicado por el El País en el 2006.
«Su trabajo refleja desde sus comienzos su preocupación por los nuevos modos culturales en la vida cotidiana y por las nuevas subjetividades e identidades políticas posteriores a 1968: trabajando con basuras, ofreciendo oxígeno a los transeúntes de Nueva York, abriendo un restaurante gestionado y dirigido por artistas, poniendo en tela de juicio la propiedad privada del suelo… o subiéndose a la Clocktower para, colgado de su reloj, proceder a afeitarse, ducharse y lavarse los dientes.
Todas esas acciones tenían lugar en tiempo real, acotado y preciso, fuera de los sacralizados recintos de galerías o museos, pero previo a ellas realizó miles de dibujos, anotaciones y libretas de trabajo que, a la manera poussiniana, implican que concebía el dibujo como la imagen interior del proyecto. Del mismo modo, prácticamente todas sus acciones e intervenciones en edificios fueron fotografiadas, filmadas o grabadas en vídeo, y el modo en que las registraba estaba en perfecta coherencia con el discurso general que trataba de construir.
En donde realmente Matta-Clark dio el gran salto fue en sus trabajos con la arquitectura y el espacio. No veía en los edificios más que unas esculturas con tuberías y, en una sucesión de metáforas dentro de otras, buscó espacios internos más allá de la geometría construida. «La auténtica naturaleza de mi trabajo con edificios está en desacuerdo con la actitud funcionalista, en la medida en que esa responsabilidad profesional cínica ha omitido cuestionar o reexaminar la calidad de vida que se ofrece».
Las intervenciones en edificios (cortándolos, seccionándolos, troceándolos, agujereándolos, desplazándolos) le permitieron materializar ideas sobre el espacio que él intuía desde una dialéctica personal (designar espacios, crear complejidad). Las dualidades que fue descubriendo, impecablemente reflejadas en sus montajes fotográficos (vertical/horizontal, interior/exterior, vacío/lleno) resumen en términos de experiencia estética más de 2.000 años de ideas filosóficas sobre el espacio.
Esos cortes conforman una suerte de narración gráfica y textual que explica tanto el proceso de la obra como su contexto interno. Sus viajes al subsuelo de la ciudad pretendían descubrir espacios sin nombre, lugares ocultos: «Tengo interés en una expedición al subsuelo: una búsqueda de los espacios olvidados y enterrados bajo la ciudad… Esta actividad debería sacar el arte de la galería e introducirlo en las cloacas».
Su interés por los espacios intermedios, por los contenedores corporales y sociales, por la degradación urbana y los edificios okupados le permitieron trascender el conflicto que mantuvo con la Institución Arquitectura. Uno de los primeros episodios de dicho conflicto lo protagonizó al ser invitado a participar en una exposición en la Cooper Union. En este caso, su obra consistió en el desmontaje de las ventanas del lugar de la exposición para poner en su lugar fotografías de las ventanas reventadas de edificios degradados del Bronx, y sucedió que las ventanas fueron repuestas, la participación de Matta-Clark cancelada y que Peter Eisenman le acusó indirectamente de nazi. Este conflicto continúa hasta hoy y se hace visible cuando, por ejemplo, este artista sigue estando vetado en las bienales de arquitectura de Venecia.
Matta-Clark es el gran artista del espacio -éste fue su material de trabajo y proyecto-, de sus vacíos, no sólo del arte de las últimas décadas sino de lo que hoy conocemos como historia del arte. Muy inteligentemente estuvo al margen de las, aún hoy, difíciles -por no decir imposibles- relaciones artista/arquitecto, operando directamente sobre los sólidos construidos. «Los arquitectos construyen, los artistas destruyen», afirmaba Dan Graham a propósito de la obra de Matta-Clark.
En todo caso, su obra, que él se encargó de definir como hermenéutica marxista, posee la belleza convulsa de un tiempo de crisis vivido desde la lucidez. Matta-Clark es un antihéroe moderno y uno de los primeros artistas de la posmodernidad. Él, en definitiva, transformó en arte lo que las organizaciones ciudadanas, partidos y sindicatos no querían, no podían u olvidaban hacer: perseverar en el proyecto moderno de emancipación. Más que poner el dedo en la llaga, hundió, con toda la generosidad imaginable, sus manos y su cabeza en las heridas sistémicas del capitalismo tardío. Por eso es un artista ineludible a la hora de entender el arte de los últimos cuarenta años.»
Amen…
También os dejo un post (ahora sin fotos) que hice hace algunos años sobre el gran artista y otros que han seguido su estela.
Vaya hoy mi homenaje al maestro, en mi casi 1.000 post del Ático.
Bueno, pues definitivamente he terminado de elevar el listón de los artistas invitados al Ático a la cotas más alta, a partir de ahora sólo puedo caer en picado… siento de veras no poder volver a estar a la altura…
Sorprendida me quedé al enterarme, no hace mucho, que el malvado Hans Christian Andersen, no sólo había canalizado su creatividad en escribir cuentos perversos, para martirizar a niñas sensibles como yo, sino que también se prodigó en el difícil arte de recortar siluetas de papel.
Por lo que cuentan, tenía como afición hacerlo para divertir a sus amigos e hijos y acompañaba este acto con la narración de algunas historias, me imagino del tipo que serían, las piezas me hacen intuirlo, para al final de la narración, desplegar el papel y mostrar el resultado a todos los allí reunidos.
Los recortes de papel no estaban destinados únicamente a ser disfrutados con la vista, sino que eran un desafío para la mente. Poseían un significado oculto y misterioso, y aunque en apariencia eran puro divertimento, algunos de esos pedazos de papel, eran auténticos rompecabezas o representaban símbolo lingüísticos.
A mi me han encantado, más que sus cuentos despiadados, no sé, a lo mejor debería probar a leerlso de nuevo, uffff, perfiero no torturarme más de lo debido, mejor os dejo una selección de mis figuras favoritos.
El colectivo de joyería artística Borax 08001 me envió su trabajo y me gustó, así que hoy quería compartirlo con vosotros, ya que según mi opinión se trata de auténticas piezas artísticas, de gran delicadeza, que me conmueven porque a pesar de ser pequeñas pueden condensar, gran cantidad de gusto, delicadeza, y mimo, adjetivos a los que no estamos acostumbrados, en un mundo lleno de cosas grandes y llamativas.
Dejo que ellos expliquen sus piezasmientras yo elijo algunas fotos.
«Nuestro trabajo es una cartografía del diálogo experimental y personal a través de la joyería artística contemporánea y de autor. Diálogo a través del material, el espacio, el color… y desde la búsqueda, la poesía, el recuerdo, la duda, la intuición, el pensamiento, el error, la perfección, la luz, el juego, lo consciente e inconsciente, la belleza, la emoción y el sueño…».
Conocí los trabajos gracias a Trinidad Contreras componente del colectivo. Las fotos son de la página del colectivo.