La obra de André Woodward se situa entre el arte y la ciencia.
Intenta desdibujar la línea entre la naturaleza y el arte, mediante la creación de micro-ambientes de luz y sonido que mantengan y hagan crecer las plantas vivas.
Consigue, y no se muy bien cómo, que las plantas convivan en entornos hechos de trozos de asfalto y hormigón, sonidos grabados de las carreteras, junto con malas hierbas e insectos en un sistema estructurado de agua, luz y sonido.
Mirando mi RSS me he sorprendido encontrar el mismo día 3 proyectos llevados a cabo con pompas de jabón y los dejo aquí de manera muy breve ya que ando un poco atareada estos días.
Tampoco es que haga falta explicar mucho, sólo diré que son piezas frágiles y cambiantes, que generan formas brillantes que reflejan el arcoiris y que consiguen que no podamos apartar la vista de ellas.
Hoy, víspera de San Isidro, ha sido un día lleno de espectáculo callejero para todos los públicos, nada relevante, pero he disfrutado la compañía de mi pequeña sobrina, que finalmente ha preferido meter los pies en la fuente de la Plaza de Cabestreros, a seguir viendo, según ella, más gente haciendo cosas raras en la calle…
Así que, con pereza por tener que meterme en casa, me permito dejaros una extensión de mi día en la calle, pero esta vez en forma de danza callejera, que no necesita más que un amplificador para la música y la calidad de dos impresionantes bailarines, Elías Aguirre y Álvaro Esteban interpretando Entomo: Where insects and humans come together, un espectáculo callejero en el que, como si miráramos a través de una lupa, nos acerca a una escena coreografiada en la que dos pequeños insectos luchan a muerte por su territorio. O quizás sean dos hombres disputándose sus bienes materiales hasta la últimas consecuencias…
Esta pieza, producida por Álvaro Esteban sobre la idea original de Elías Aguiree con música de Samuel Aguirre, ha cosechado importantes premios y viajado por medio mundo. Espero tenerla pronto en Madrid.
Triste día, ha muerto uno de mis más estimados creadores, Maurice Sendak y la querida Perrita Jennie, que vive desde hace tantos años en la cabecera de mi cama y de la que aprendí a ser un poco más incorformista, se ha quedado sin padre…
Definitivamente la vida va a ser un poco menos interesante sin él.
Espero que mi pequeña sobrina de 3 años, esté soñando esta noche con ser Max navegando a esa isla mítica, plagada de monstruos bonachones…
No es la primera vez que hablo en el Ático del fotógrafoJames Nizam, esta vez quería dejaros su serie Trace Heavens en la que el artista dibuja geometrías de luz dentro de oscuras habitaciones vacías.
Estos dibujos han sido creados con reflejos de luz solar que entran por la perforaciones que el artista hace en las paredes de casas vacías y que gracias a una niebla artificial, se perfilan en el espacio.
La mayoría de las obras de esta serie fueron creadas gracias a unos pequeños espejos articulados que facilitan el giro de la luz que entraba por agujeros practicados en las paredes.