julio 1st, 2018

Aventuras en soledad

De vez en cuando me cruzo con imágenes de Anthony Hernandez, las tengo guardadas en todos mis archivos, y siempre me gusta pasar tiempo con ellas.

Anthony Hernandez lleva tomando fotos de la vida callejera desde los 70, dirigiendo su mirada sobre todo a las escenas de su entornos mas cercano.

En su primera época, se dedicó a retratar la decadencia urbana, fijando su atención en los individuos, sobre todo pobres, negros y trabajadores de Los Ángeles, que aparecen representados con gesto abrumado, como sorprendidos en sus pensamientos por el fotógrafo. Un poco mas adelante los entornos urbanos abandonados toman protagonismo, dejando a los individuos en un segundo plano.

Su estilo callejero ha variado mucho a lo largo de los años y después de fotografiar en blanco y negro durante décadas, introdujo el color en sus disparos. También pasó de lo marginal a fotografiar la vida de los ricos de Rodeo Drive (1984), para después, con Landscape for the Homeless (1988-91), volver la vista a los insignificantes rastros que dejan en la ciudad los sin techo.

Ha fotografiado también detalles abstractos que le llaman la atención en el entornos urbanos, y estas imágenes me resulta de lo mas familiares, ya que una servidora (salvando las distancias) también siente la necesidad vital de ir registrando todo lo que no está en contexto, y que yo llamo “desordenes urbano”.

En fin, una vida la de este hombre dedicada a patear las calles y entresacar de ellas el lado humano, encuadrando lo que no suele aparecer en las fotos promocionales, un Los Ángeles alejado de la visión que nos proporciona Hollywood, y donde toman protagonismo los paisajes y personajes en estado de exclusión.

 

Pero hay una serie de imágenes que me remueve especialmente y que son a las que vuelvo de vez en cuando. Ellas forman el primer proyecto fotográfico de Hernández y aparecen recopiladas en un libro editado por la fundación Silas Finch bajo el título Beach Pictures, 1969-70, en algún sitio lo he visto nombrado como Adventures in solitude y me parece de lo mas acertado. Esta serie incluye 22 fotografías tomadas en varias playas del sur de California y Nueva York entre 1969 y 1970. 

 

Escenas que invocan una gran sensación de placidez, y muestra individuos tumbados en la playa abandonados al sueño, lejos física y mentalmente de todo lo que les rodea, como si no hubiera nada mas importante en el mundo que estar dormido.

Las fotos respiran paz y un confort inusitado en las posiciones adoptadas por los durmientes, tanto que a uno le viene a la cabeza esos momentos en los que también se ha dejado llevar por esa necesidad repentina de dormir en parajes poco apropiados.

Pero las escenas también trasmiten soledad, las personas duerme solas, como si el sueño les hubiera pillado de improviso y los que están en compañía se separan o se aíslan de los demás por cualquier medio. Imágenes de gran intimidad estas, que le convierten a uno en especie de voyeur.

Hoy, al verlas de nuevo, me ha entrado una tremenda nostalgia, de no sé bien qué, ya que ni las asocio a una época de mi vida, ni están tomadas en lugares familiar para mi. Será porque representan muy bien esa mezcla de recalentamiento urbano y hartazgo vital que se suele dar en estas tórridas fechas.

    Total, que me han entrado ganas de emular a los protagonistas y tumbarme indulgentemente en el primer espacio retirado al aire libre y dormir hasta que el cuerpo duela, pero como todo está petado de “festejantes” me he ido a casa a echar la siesta tan ricamente.

    Y ahora a escribir esto… un poco entre nebulosa.

    Al artista ya lo conocía y las fotos son de google.

    junio 25th, 2018

    En China también se piensa en la contaminación… a veces…

    Leía hace días un artículo, no el primero, que hablaba de que los chinos han dicho definitivamente no a hacerse cargo de nuestros deshecho plásticos. Hasta ahora, ellos recibían gran parte de los deshecho plásticos de países “evolucionados como el nuestro, por llamarlo de alguna manera.

    Y como suele pasarme, (lo hago como ejercicio de agilidad mental) me he puesto a pensar en qué proyectos conozco que me demuestren que hay mentes creativas en China preocupadas por el ecosistema, algo que debería ser prioritario ya que es el país que mas plástico produce del mundo y cuyo Río Yangtze es uno de los que mas contaminación vierte a los océanos.

    No me han salido muchos, cuatro, así de memorieta, he obviado mega proyectos arquitectónicos y urbanísticos y por supuesto, las obras de algún que otro artista estrella al que mi Ático no está a la altura de acoger.

    El que mas me gusta, por su sencillez y efectividad, fue el llevado a cabo en el 2015 por xiao zhu una compañía china (que ahora parece haber desaparecido) que se dedicaba a tratar el aire y purificarlo para el consumo óptimo de los ciudadanos.

    Fue por tanto esta,, una campaña mas de concienciación y de marketing, que un proyecto artístico al uso, pero bueno, hoy no me voy poner muy exquisita porque la pieza lo vale. Que los dioses antipublicitarios me perdonen!!!!!.

    Según leo, esta empresa, imitando códigos de una buena acción de guerrilla, aprovechó la nocturnidad para dirigir potentes proyectores a las columnas de humo de  grandes factorías que contaminan la atmósfera con sus gases.

    Proyectaron impactantes caras de bebes y niños llorando, tosiendo y respirando con dificultad, para concluir con una frase que decía “Limpia el aire. Deja que el futuro vuelva a respirar”.

    No he encontrado mas información ni de la empresa ni de otras campañas, pero desde luego con esta dieron de pleno en la diana.

    Otra pieza que me viene a la cabeza, es Polluted Water Popsicles Project, una idea artística desarrollada por Hung I-chen, Guo Yi-hui, y Cheng Yu-ti, tres estudiantes de la Universidad Nacional de las Arte de Taiwán (llámenlo China o como gustes).

    Buscaron una estética reconociblemente publicitaria para simular el lanzamiento al mercado de una gama de polos de hielo, con un cuidadísimo tratamiento estético, que invitaba a ser consumida con gusto, aunque la triste realidad es que estaban fabricados con las contaminadas aguas de distintos río de Taiwán.

    Los artistas recogieron muestras de 100 aguas en Taiwán con sus residuos correspondientes y las congelaron, usando para ello moldes de polo de los de toda la vida, después los bañaron con resina de poliéster para su conservación.

    Cada muestra de hielo contenía gran cantidad de desechos, el 90% de los cuales eran de plástico.

    Para completar la pseudo campaña y hacerla totalmente creíble, diseñaron vistosos envoltorios en los que se especificaba la procedencia de las muestras y un video promocional de lo mas profesional. El mensaje quedó claro y cristalino.Con un lenguaje artísticos mas “tradicional” el fotógrafo Yao Lu crea fotomontajes que toman prestados estilos pictóricos del pasado, que él reinterpreta para expresar su preocupación por el impacto ambiental que supone el desenfrenado camino de China hacia una descontrolada urbanización y excesivo desarrollo económico.

    Nuevos paisajes es uno de los trabajo de Yao Lu, situado entre la pintura y la fotografía, que mediante cuidadísimos retoques fotográficos de imágenes en las que se acumula la basura, logra que estos se parezcan a impresionantes paisajes rurales. Un trabajo entre el pasado y el presente, que habla de las mutaciones radicales que están afectando la naturaleza en China.Obras con formatos circulares, de abanico o de pergamino, los armoniosos paisajes de Lu están poblados por diminutas figuras que caminan a través de la niebla, sólo con una mirada atenta se descubre  que las escenas de montaña quiméricas y vegetaciones exuberantes, son pura basura acumulada en espacios degradados o en construcción.

    La tensión entre los valores pasados y presentes están claramente representados, también el mensaje ambiental que plantea preguntas directas sobre la modernización y la sostenibilidad.

    Muy dramático y sensible este trabajo.

    Para terminar,  así por encima dejo el trabajo mas conocido del escultor Zhiyuan Wang, empeñado en llenar de basura plástica de su país, las salas de los museos del mundo, creando para ello esculturas de arriesgadas formas construidas con material reciclado y desechado.

    Aquí lo dejo por hoy, sudando estoy…

    Todo lo conocía y las imágenes de las piezas las he sacado de google.

     

     

     

    junio 10th, 2018

    Animales de otro mundo

    No me gustan los insectos (vivos), pienso mientras intento espantar a una mosca que vuela atontada a mi alrededor. Me dan respeto, me pasa con todo lo que no puedo controlar con mis manos, y si los miro aumentados, un escalofrío me recorre la espalda.

    Es visceral, reconozco que muchos de ellos son hermosos, a simple vista claro, ya que bajo sus espectaculares envoltorios esconden órganos viscosos, montones de patas, ojos, antenas, y aguijones que siempre se me muestran amenazadores, por no hablar de sus zumbidos y esa costumbres malsanas de comerse a sus parejas y progenies. Sí, ya sé lo de la polinización y todos los servicios que aportan a la naturaleza y la agricultura, lo sana que es la miel y lo bonita que es la seda… quizás alguna antigua peli de serie B tenga la culpa de mi fobia.

    Bueno, para ser precisa, algunos insectos sí que me gustan, los que son de mentira o ya no se mueven… en fin.

    Y entre los que me gustan y me asustan a partes iguales, quería hablar de los de Tyler Thrasher, un artista interesado en el arte y la química, al que sigo desde hace mucho tiempo. Y tanto me interesa su trabajo, que he tratado de copiar sus técnicas para aplicarla a mis objetos feeos imperfectos, sin ningún éxito, claro.

    Utilizando animales, sobre todo insectos, reptiles y seres de las cuevas, pero también otros de los bosque y de mar, además de esqueletos y huesos que descubre durante sus aventuras espeleológicas, Tyler crea cadáveres cristalizados, que parecen ser rescatados de un mundo algo aterrador escondido en las profundidades de la tierra.

    Según cuenta el artista, su afición por la química y la cristalización, empezó en la escuela y siguió investigando sobre el tema durante sus estudios superiores, asistiendo a clases avanzadas de química y observándola en la naturaleza, a la que conoció mas profundamente gracias a la espeleología, que le llevaba a pasarse mucho tiempo bajo tierra, metido en cuevas en las que pudo estudiar estas estructuras cristalinas en su entorno natural.

    Consigue su principal materia prima, los animales que luego cristaliza, en estas cuevas, además, mientras practica senderismo va recogiendo cráneos y huesos. Sus amigos le donan los especímenes que llegan a sus manos, y recurre a entomólogos y coleccionistas para hacerse con los insectos muertos, ya que deben estar previamente estabilizados y preservados. Para ejemplares especiales, busca en tiendas especializadas y museos.

    Su proceso de creación , es una colaboración afortunada entre la química, y la creatividad. Primero elige las piezas por su estética y dependiendo de su configuración decide qué compuesto va a utilizar, cual será la concentración y la cantidad y deja que los principios de la química molecular y los enlaces iónicos hagan su trabajo.

     

    Crea las soluciones supersaturadas de los compuestos elegidos y, a medida que el recipiente se enfría, los iones se reconectan y según su geometría molecular se crean estructuras cristalinas de uno u otro tipo. Cómo y de qué manera lo hace, es su secreto, que tampoco es preciso que el mago nos revele todos sus trucos.

     

    Cuando habla de los retos que tiene que superar para llevar a cabo su trabajo, además de la necesidad que tiene de ser muy cuidadoso por su salud, ya que usa elementos de gran toxicidad, debe preocuparse de deshacerse de los compuestos químicos de manera responsable, para no dañas el medio ambiente.

     

     

    Es un trabajo que para el que ha tenido que experimentar y cometer muchos errores, debe combatir los efectos corrosivos que pueden sufrir las piezas al cristalizar, sobre todo debido a las altas temperaturas y la humedad que necesitan los químicos para decantarse. Los huesos por ejemplo, no pueden soportar muchos baños de cristalización, ya que hay riesgos de que se descompongan.

     

     

    Según he leído, el artista a aprendido a aprecia los resultados insospechados que surgen a partir de una mínima variación  de las formulas, o con los cambio de los condicionantes externos, siendo sus piezas favoritas aquellas que no llegaron al resultado revisto.

     

     

    Además de todo el trabajo de campo que debe hacer para localizar las piezas, este artista está muy activo en las redes sociales en las que se maneja como pez en el agua, haciendo que su trabajo se conozca internacionalmente. Además, acaba de sacar su primer libro de cristalizaciones que ha financiado a través de una exitosa campaña de crowdfunding.

     

     

    Me gusta su trabajo porque es inquietante, y logra armoniza a la perfección la fragilidad de los animales muertos con la dureza del cristal, además del uso exquisito que hace del color en sus composiciones. Emplea materias primas que él mismo puede conseguir en la naturaleza con escaso valor, y con ayuda de su particular alquimia, consigue darles una apariencia mas sólida y convertirlos en “objetos escultóricos” realmente interesantes.

     

     

    Por otro lado, envidio el equilibrio personal que parece haber conseguido, amalgamando ese espíritu de aventura que le lleva a internarse en profundas cuevas para conseguir sus mejores ejemplares, con la paciencia y humildad que le exige los procesos químicos de cristalización. Yo me quito el sombrero.

     

    Conocía al artista y las imágenes las he conseguido en google y en su página personal.

     

    junio 8th, 2018

    Naturaleza que se mueve

    Muchas alegrías me está dando volver a mi anterior morada y tomar contacto de nuevo con sus antiguos habitantes.

    Otra satisfacción, desempolvar el viejo lector de rss, ponerlo a cero y dejar que se vaya llenando de novedades de todo tipo. Sorpresa comprobar cuantas páginas siguen activas y a mi disposición, libres de publicidad y ornamentos y sin tener que doblegarme a la tiranía del caralibro.

    Un viejo conocido del Ático, que me ha gustado revisitar, es Antti Laitinen, artista que trabaja en el entorno natural, planteando sus piezas desde el sentido del humor y el absurdo, implicando la mayoría de ellas un gran trabajo físico y situaciones absurdas que finalmente no llevan a nada.

    En estos últimos años, en los que he estado alejada de su trabajo, noto que ha pasado de un formato mas bien hercúleo, en el que él mismo se ponía físicamente al límite, a otro mas íntimo y poético, mirando a los parajes naturales y sobre todo a los árboles.

    Sus trabajos performativos, que ahora son pocos, siguen poniendo la vista en los procesos y mostrando la imposibilidad de un final bien resuelto, en que lo que cuenta es la resistencia y la perseverancia.

    Ya no construye islas efímeras con sacos de arena en medio del mar, ahora por ejemplo se mueve él solo una superficie de agua con la ayuda de dos cubos (esto de transformar el paisaje desplazando sus elementos, no es nada nuevo).

    Entre sus trabajos mas inspiradores, convierte un gran árbol en una marionetas, mediante finas cuerdas que  lo mueven como si una gran ráfaga de viento lo agitara, tan precioso!!!!!!!!.

    Otros trabajos con árboles, que él tala, disecciona, transforma y convierte en piezas de arte, muchas veces alejadas de su contexto natural y expuestas en espacios mas cerrados y asépticos, podéis verlas aquí.

    Personalmente, aunque aprecio su sentido del humor y su creatividad, su trabajo me hace sentir un regusto amargo, siempre me pasa cuando alguien doblega, seguro que en parte es su intención.

    Ya lo conocía, y las imágenes las he sacado de la página del artista.

    mayo 28th, 2018

    Camuflaje para ser salvaje

     

    Hace tiempo leí la reseña de un libro que me dejó fascinada.

     

    The Keartons: Inventing nature photography, era su título, y fue escrito por John Bevis en el 2016. En él se narra la vida y trabajo de dos hermanos, pioneros de la fotografía de naturaleza en estado salvaje.

     

     

    Además de aportar gran documentación fotográfica sobre animales en su habitat natural, el libro descubre los secretos del proceso de trabajo de estos fotógrafos en un entorno hostil a los humanos. Los inventos que usaron para pasar inadvertidos me dejaron completamente encandilada. Así que he pensado que un soplo de aire fresco y natural como este, le viene bien al Ático, aun sin ventilar.

     

     

    En 1892, los hermanos RichardCherry Kearton comenzaron a fotografiar en su pueblo, Thwaite al norte de Yorkshire. Con una cámara muy rudimentaria, lograron capturar algunas de las mejores fotos tempranas de nidos de pájaro con huevos, de insectos o de los mamíferos de su entorno.

     

     

    Al darse cuenta del potencial de la cámara para revelar los secretos del mundo natural, decidieron perfeccionar y ampliar los registros de aves y otras criaturas en su hábitat, y durante tres años de trabajo de campo, editaron el primer libro de naturaleza ilustrado completamente con fotografías Birds’ Nests, Eggs and Egg Collecting.

     


    Esta publicación les sirvió de trampolín en sus carreras personales, Richard desarrolló una serie de dispositivos que incluía el extraordinario “Stuffed Ox”, fue autor de numerosos libros de naturaleza superventas, y con un exhaustivo programa de conferencias públicas hizo más que nadie de su generación para popularizar los estudios de la naturaleza. Cherry se destacó tanto en la fotografía fija como en la cinematográfica, realizó la primera grabación de pájaros cantando en la naturaleza.

     

    Por méritos propios, son considerados los padres fundadores de este género fotográfico, hoy tan popular.

     

     

    Pero en el día a día no lo tenían nada fácil, ya que para hacer bien su trabajo, se desplazaban con los engorrosos equipos fotográficos de la época, que debían  esconder cuidadosamente en el paisaje. Esto les llevó a agudizar el ingenio y discurrir todo tipo de soluciones que les permitiera estar presentes en las escenas y fotografiarlas sin disturbar la vida de los animales. Básicamente debían camuflarse y hacerlo también con todo el equipo.

     

     

    Algunas anécdotas de su trabajo las he leído en The Guardian, Cuentan por ejemplo, que para solucionar el problema de fotografiar bueyes sin espantarlos, Richard tuvo una idea brillante, le pidió a su carnicero un buey y lo envió a un taxidermista para que lo dejara hueco. A modo de Caballo de Troya lo llevaban a las localizaciones y lo dejaban a la vista en campos, estanques o cualquier paraje natural, luego se arrastraban dentro de su vientre, con la lente de la cámara asomando por un agujero y así lograron fotografiar la manada de bueyes y todos tipo de pájaros que hubiera en la zona.

     

     

    Pero el buey tenía varios inconvenientes, los hermanos no sólo tuvieron que soportar dolores de espalda mientras esperaban dentro hasta ocho horas para obtener una sola imagen, ademá, cuando hacía viento, tenía tendencia a volar, para sorpresa de los pájaros que estaban filmando. Me hubiera gustado ver eso…

     

     

    A pesar de los pequeños inconvenientes tan exitoso les resultó el falso buey, que los hermanos experimentaron con otros animales y objetos falsos con los que llevaban a cabo escenografías de camuflaje cada vez más ambiciosas. Convirtieron una oveja en una cámara, pero fue atacada por perros pastores, también construyeron una falsa roca gigante e incluso una pared de piedra caliza, también árboles móviles, incluso se disfrazaron de cubo de basura. Para obtener imágenes de un pájaro exótico, Richard Kearton cavó un hoyo y se cubrió con turba durante varios días. En estas aventuras, eran atacados regularmente por aves marinas, dormían en los árboles y en el agua y no tenían reparos en descolgarse por rocas con una cuerdas a 600 pies.

     

    Nunca tuvieron reparos en contar sus trucos y en mostrar sus artilugios e inventos, y se inmortalizaron a sí mismos en situaciones de extrema peligrosidad, así como en plácidas escenas en las que convivían con animales en total armonía. Algunos de los métodos que utilizaron hoy día serían cuestionados, impregnaban flores y troncos con miel  para atraer a los insectos y disparaban un revólver para molestar a los pájaros adultos con el fin de localizar los nidos antes de que descendieran del acantilado con la cámara y el trípode, hacían mas grandes los huecos de los nidos dentro de los troncos para poder acceder con las cámaras…. nada les detuvo en su misión documental, lo que definitivamente fue muy de agradecer.

    Me quito el sombrero ante estos pioneros. Sus trucos y maquinaciones son en sí mismos verdaderas piezas artísticas. Viva el artificio, los trucos de magia, el humor, la aventura y la diversión!!!!!! En el arte y en la guerra todo vale, o algo así era…

    Encontré y disfruté la info en The Guardian. El libro, lo estoy esperando como agua de mayo.

    Las imagenes son de google y me he centrado mas en los turcos que en los resultados fotográficos.

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