enero 14th, 2019

Vamos pisando huevos…

 

A veces las cosas se ponen lentas lentas y no parece que se pueda correr más, por lo que lo mejor es ir a trote cochinero para no derrapar… Enero, hay qué ver lo cansino que eres.

 

 

Esto me ha hecho recordar una pieza llevada a cabo por la artista Ana María Maiolino en 1981.

 

 

Entrevidas que así se llama es una performance que trata de recrear la expresión “to walk on eggshells”, (en España creo que no se usa) y para ello, la artista cubrió una calle con montones de huevos de gallina a corta distancia, que luego transitó sin romper.

 

Según leo, esta pieza habla de temas esenciales en su trabajo, el género, la fertilidad y el alimento, yo, percibo también la dificultar, la fragilidad, los obstáculos, la obligada lentitud, la resistencia, la aparente dureza… etc, etc…

 

 

La performance tiene también una versión instalación, en la que los huevos cubren el suelo de una sala y en medio un podio blanco con un plato encima.

 

 

Esta artista tiene una amplia trayectoria artística de la cual no voy a hablar porque la red está llena de referencias, sobre todo desde que fue recuperada, hace unos años, y desde entonces ha  protagonizado abundantes retrospectivasalgunas en España.

 

En la mayoría de ellas se recrea la performance de los huevos, y cuando veo estas representaciones callejeras “teatralizadas” en un centros de arte, me da un cierto repelusillo, tan asépticas que creo que la fuerza sel mensaje se diluye hasta casi desaparecer. Serán prejuicios, perooooo…

 

Paradójico que no me haya sido posible ver la pieza tal como la llevo a cabo la artista, pero no he tenido ningún problema en encontrar versiones más o menos dignas.

 

 

En fin, que escrito todo resulta más ridículo…

 

 

Las fotos las he sacado de google.

 

enero 10th, 2019

Encerrando el lujo

 

Leo juntas las palabras, Boa Mistura, Málaga, intervención participativa y empiezo a sudar. Si le siguen frases como “humanizar las ciudades para devolvérselas a los ciudadanos”,  “generará una nueva memoria en el lugar” o “El arte como herramienta de cambio”,  fibrilo. Si esto va acompañado de nombres propios como Cerveza Alhambra, Maus, y MAC y Fernando Francés (que pongo de mi cosecha), yo solita me pido los santos oleos…

 

 

Gracias amigos bienintencionados por ponerme rápidamente al día de asuntos que me hacen mal, yo es que precisamente había dejado el caralibro para evitarlos, pero mi eficiente wassap se encarga de informarme al momento.

 

 

Los asuntillos que menciona el artículo de Rogelio López Cuenca son de sonrojo y no van a parar por mucho que nos hartemos de ponerlos en negro sobre blanco, de todos es sabido que esto de los grandes murales “patrocinados” es la manera mas barata de hacer publicidad en formato gigante, con la más amplia repercusión mediática y sine die, ya que ni el Tato va a estar interesado en reponer el soporte urbano/publicitario/público, a su estado original por mucho que se haya firmado su temporalidad por contrato.

 

 

Los anunciantes se relamen con el chollo, también los politicos, a los que estas lavadas de cara urbanas les salen gratis y les da para algunas fotitos, muy útiles en campaña electoral, que es siempre…

 

 

Con un mal cuerpo que me dura días, me retiro a mis archivos de invierno para tratar de encontrar algo de frescura en la calle, allí donde ya casi no queda, y tengo suerte, ya que guardé una preciosidad en forma de fotografía urbana, cuyo autor es el artista plástico Baptiste César.

 

 

La serie se llama Les Vitrines Minimales y me causa una gran satisfacción visual a la par que envidia cochina, ya que lo que ha conseguido este hombre es armar un proyecto redondo, que ya me hubiera gustado para mí. Lástima que no tenga ese buen ojo ni la capacidad de seleccionar de una manera tan talentosa.

 

 

Este artista, que también hace instalaciones y esculturas, ha conseguido inmortalizar 60 magníficos cerramientos de escaparates de tiendas de lujo de la capital francesa, de los que se usan para proteger los escaparates, (benditos sean los carpinteros parisienses), mientras se realizan reformas en los locales.

 

 

Los resultados añaden geometría, simplicidad y cierto orden a una ciudad llena de color y estímulos visuales en sus vitrinas.

 

 

No puedo dejar de admirar la finura del trabajo fotográfico así como la habilidad para llegar al lugar de los hechos antes de que los grafiteros y cartelistas se ensañen con tan impolutos soportes, mucho tiempo en la calle debe pasar este hombre.

 

 

En fin… que dejo por aquí mi admiración a tan buen ojo fotográfico para captar y dar entidad a pequeñas obras que se repiten en el espacio público sin que la mayoría de los humanos reparemos en ellos, aunque vistas todas juntas cualquier artista urbano mataría por firmar como de creación propia.

 

 

Madrid no tiene presupuesto para tan ilustres acabados y yo lo lamento…

 

 

Vale, ya me siento mejor…

 

 

He sacado las fotos de aquí.

 

 

diciembre 19th, 2018

Flores de tráfico

 

Me resulta gratificante pararme en las menudencias del día a día, me satisface sobremanera, sobre todo si me topo con circunstancias casuales o fuera de lugar, pequeñas cosas que están mal o que se descomponen por el paso del tiempo, eso me lo apropio en forma de imágenes en mi móvil.

Y no soy la única que se fija en estas cosas, hace tiempo sí creía que era original, hasta que llegó Instagram y me desveló que todo el mundo anda la caza de sus #desordenesurbanos, como yo los llamo, (creo que merecen tener nombre, vista la profusión).

 

 

Pero hay gente que además de observar las insignificancias, las interviene para hacer de ella algo casi mágico, y me causa tanta admiración esa habilidad, por no decir envidia, que doy vueltas a la cabeza para ver cómo yo misma puedo pasar de mero observador pasivo, a activista de lo cotidiano.

 

 

Mientras lo consigo… o no.., dejo aquí un divertimendo del artista Mathieu Tremblin que me ha provocado un calorcito en el corazón.

 

 

La pieza se llama Parking Tickets Bouquet y como su nombre indica, se trata de un ramillete de papiroflexia hecho con tickets de parking, bueno, más bien son multas de aparcamiento, encontrados en los parabrisas de los coches de alguna calle belga.

 

 

Esto es todo, y es mucho… por lo que sin mas que decir, os invito a ver mas acciones de este artista callejero, que tienen su gracia.

 

 

Además, bajo el nombre de Les Frères Ripoulain ha trabajado con el artista David Renault en muchas otras pequeñas acciones urbanas.

 

 

Encontré su trabajo en Tumbr y las fotos las he sacado de las páginas del autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

septiembre 10th, 2018

La seducción del accidente

 

Preocupada que anda una por lo dañinas que pueden llegar a ser algunas obras de arte destinadas a perdurar en el tiempo y en el espacio. Sobre todo si son grandes y se hace de ellas un uso malintencionado, o peor, si su carácter bienintencionado las convierte en un estandarte de esto y de aquellos…

 

 

Que dios me aleje pronto (negaré haberlo dicho) de ese arte que llegó para intenta solucionar cuestiones vitales del individuo, que está exento de cualquier atisbo de sentido del humor pero sí lleno de consignas que impiden valorar objetivamente su calidad y que ojalá, como llegó, se vaya la próxima temporada, o las próximas elecciones.
Siento la simplicidad.

 

Por temas como estos, cada vez miro con mas arrebato todo lo que huele a accidental, lo que esta destinado a durar una exhalación y no pretende servir para otra cosa que para causar disfrute al artista y a quien tuvo la suerte de presenciar el momento de su desaparición. Nada nuevo, desde luego.

 

 

Pensando en un trabajo que me encandile en ese sentido, me ha parecido oportuno dejar por aquí al gran Roman Signer, valeeeee, que es muy conocido, pero para los que no sepa qué hace, diré que alguien describió su trabajo como “un amplio registro de acciones seducidas por el accidente”. Suena bien no?.

 

Me resulta muy complicado definir con propiedad su trabajo, la cosa tiene miga, por lo que esta vez echaré mano de palabras de otros o de las suyas propias para poder contarle.

 

 

Según leo en su web, en sus esculturas de tiempo (así define su trabajo) investiga la transformación de los materiales a través del tiempo, enfocando la atención del espectador en la experiencia del evento, los cambios realizados y las fuerzas involucradas.

 

 

Combinando diversos objetos tridimensionales, acción en vivo, fotografía fija e imágenes en movimiento, las esculturas temporales de Signer enmarcan episodios de contención y liberación de energía, siempre con ingenio, a menudo con cautivadora rapidez y humor irresistible.

 

 

En esta entrevista que le hizo  El Cultural en el 2010, logran aproximarse de manera bastante delicada al trabajo de Roman, yo entresaco aquí párrafos.

 

“Roman Signer parece un aprendiz de mago en cada uno de sus vídeos e instalaciones, que se caracterizan por una simplicidad desconcertante y por un resultado imprevisible. Un amor dadaísta por el absurdo.

 

Las historias que cuenta Signer nacen del instinto y la liberación que da el hecho de no atender a horarios, ni calendarios, ni modas. Asimismo, de una biografía marcada por haber vivido en una parte de Europa proclive a la observación de fenómenos devastadores, por las largas caminatas por la montaña con su padre, por los juegos fortuitos con los objetos de metal que le prestaba su abuelo, por los experimentos con explosivos a los que le instaba su tío, jefe de bomberos, con los petardos de su pequeña tienda… 

 

Roman Signer es como el Buster Keaton del arte: igual de inconsciente a la hora de encarar situaciones de riesgo.  

Tal vez sea una coincidencia, pero empecé a grabar en el mismo momento en que empecé a trabajar con explosivos. Entonces, no sabía nada de cine. Justo me acababa de comprar una Super 8 y un proyector. Las primeras cosas que grabé fueron explosiones de objetos, que tenían para mí un valor escultórico”.

 

 

Mi formación es la de escultor, aunque yo me considero un científico y un aventurero. 

Me interesa lo efímero porque es una forma de tiempo que me intriga. Además, hay algo de trágico, algo que pasa y se acabó. Me gusta la fuerza, la velocidad.

 

 

-Imaginar lo que puede llegar a suceder es lo emocionante del arte. Aunque no me decepciona si algo no sucede del modo que lo imagino. Al contrario, eso me da nuevas ideas.

El azar es importante, así como el suspense y la incertidumbre.

 

 

-No aparezco en mis obras de una manera exhibicionista ni como el típico performer que toca la flauta durante horas, haciendo un poco de humo aquí y allá. Lo que yo hago no es arte escénico. Más bien realizo un proceso de iniciación. A veces de sufrimiento, a veces de limpieza. 

-Para mí el arte es el silencio tras una explosión. Algo inmenso y espeluznante. 

 

 

En cuanto a los objetos, me gusta su función múltiple, las muchas posibilidades que ofrecen, aunque no en el sentido de los objets trouvées de Duchamp. No me interesa presentar un objeto y decir: “esto es arte”. En mi obra, los objetos tienen siempre una función y una estrecha relación conmigo.

 

 

¿Cree que su trabajo sigue siendo actual? Pues no sé…¡Espero que sí! Como artista espero no estar completamente desfasado”. 

 

 

No me negaréis que salen algunas frases de esas que tanto gusta publicar en FB. De mi cosecha diré que lo que Roman hace es un delicioso divertimento artístico, y lo que hacen/mos muchos otros… puro engreimiento.

 

 

Ya lo conocía y las fotos y videos las he cogido prestadas de san google.

 

agosto 19th, 2018

Cuando el plancton sea de plástico

 

Imágenes engañosas que sirven de llamamiento a la pandemia de deshechos plásticos que enferma a todo el planeta, nada mejor para ilustrarlo que las fotografías de Mandy Barker.

 

 

Esta mujer trabaja codo con codo con científicos de todo el mundo para recolectar basura de playas y océanos, una vez en su estudio, fotografía los deshechos encontrados y con photoshop crea composiciones, con las que trata de reproducir la forma en la que el agua del océano mantiene estos objetos en suspensión.

 

 

El espectador, al mirar sus fotos, ve constelaciones, planetas, explosiones de color, y todo tipo de composiciones visualmente muy impactantes pero que en realidad están formados por basura de los océanos.

 

 

Cada serie esta inspirada en diferentes problemas relacionados con el plástico que ha ido detectando a lo largo de sus viajes y normalmente están llevadas a cabo con materiales de uso local, que ella recolecta y clasifica meticulosamente por temáticas.

 

 

La mayoría son pequeñas piezas que los animales han intentado masticar, hay bolas de plástico, balones de futbol, todo tipo de basura contemporánea, mucha manufacturada en china botellas de plástico y muchos otros objetos que llevan flotando años en el mar y que aun no se ha terminado de descomponer.

 

 

La artista lo cuenta así: “El objetivo de mi trabajo es involucrar y estimular una respuesta emocional en el espectador al combinar una contradicción entre la atracción estética inicial junto con el mensaje de concienciación.

 

 

El proceso de investigación es una parte vital de mi desarrollo ya que las imágenes que hago se basan en hechos científicos que son esenciales para integridad de mi trabajo. 

 

 

El impacto de los desechos oceánicos es un área que he documentado durante más de 8 años y me he comprometo a trasmitir a través de mi interpretación visual. En colaboración con la ciencia, espero que conduzca finalmente a una acción positiva para abordar este creciente problema ambiental que ya es la preocupación mundial actual. ” 

 

 

Sus trabajos, como ya he dicho, son de gran impacto visual, y no es que me rechiflen, quizás por la espectacularidad de los resultados y porque son demasiado evidentes, pero uno, solo de ellos me ha motivado para hacer este post.

 

 

Se trata de la serie Beyond Drifting: Imperfectly Known Animals mas íntima y sugerente que el resto y en la que mediante una representación casi en blanco y negro simulando el  formato de los espécimen de microscopio, nos hace creer que estamos delante de una visión aumentada de distintos tipos de plancton marino. En realidad  se trata de trozos de plástico que ha recogido en las costas de Cobh, en Irlanda.

 

 

Estos materiales los ha fotografiado sobre un fondo oscuro y sobreexponiéndolos ha conseguido simular que flotan en movimiento, el negro del fondo nos hace pensar en la profundidad mas oscura del océano.

 

Para desarrollar esta serie se basó en los estudios del biólogo naturalista John Vaughan Thompson, que trabajó en esta zona de Irlanda allá por el 1800. El se dedico a estudiar el plancton y animales marinos que él consideró imperfectos. Escribió un libro sobre ellos, del cual la artista ha tomado el nombre para su serie, “Zoological Researches, and Illustrations Or Natural History Nondescript Or Imperfectly Known Animals”, y que podéis ver aquí.

 

 

El trabajo final, bajo la influencia de John Vaughan, se presenta como un viejo libro de ciencias, que además de reflejar la situación actual con respecto a la ingesta de plástico de los organismos, también incluye descripciones y figuras registradas por el biólogo en sus memorias. Para mi gusto, esto del formato libro antiguo es un poco excesivo, e innecesario.

 

 

Por lo demás, tengo que reconocer, que con sus imágenes manipuladas, ha conseguido dar forma a una bonita metáfora para evidenciar un problema tan serio, mostrándonos de manera delicada, la ubicuidad del plástico en esta era antropocénica, encapsulando en miniatura, el problema de un mundo imperfecto, en el que el plástico que se come el plancton, finalmente acaba llegando a nuestro cuerpo con la ingesta de pescado, lo que acabará pudrirnos, lo mismo que nosotros estamos haciendo con la naturaleza.

 

 

Del plástico venimos y en plástico nos convertiremos, y si no, al tiempo…

 

 

La fotógrafa, muy popular, ya la conocía y las fotos las he sacado de google.

 

 

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